El embajador Roberto García Moritán analizó en la 99.9 el impacto que tuvo la bandera con la consigna «Las Malvinas son argentinas» durante la final del Mundial de Clubes y aseguró que el episodio reabrió el debate sobre la soberanía incluso en el Reino Unido. Destacó un reciente artículo publicado en The Guardian y consideró que el actual contexto británico puede abrir nuevas oportunidades diplomáticas.

La aparición de una bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» durante la semifinal del Mundial no sólo volvió a instalar el reclamo de soberanía en la agenda pública argentina, sino que además consiguió un efecto que la diplomacia perseguía desde hace años: proyectar el tema a escala internacional. Así lo sostuvo en diálogo con la 99.9 el embajador Roberto García Moritán, quien consideró que el episodio produjo consecuencias políticas inesperadas incluso dentro del Reino Unido.
«Tuvo una visibilidad internacional que era algo que la diplomacia tradicional buscaba. Millones de personas vieron esa señal de que las Malvinas son argentinas y eso generó una reacción totalmente inesperada«, afirmó.
Para el diplomático, la repercusión fue mucho más allá del ámbito deportivo. Destacó especialmente la publicación de una columna en el diario británico The Guardian, escrita por el reconocido periodista Simon Jenkins, donde se plantea si resulta conveniente que el Reino Unido continúe negándose a discutir con la Argentina la cuestión de la soberanía.
«La pregunta que hace el artículo es clave: si es acertado seguir sin hablar con la Argentina sobre la soberanía. Eso es exactamente lo que la Argentina venía buscando diplomáticamente y que el Reino Unido venía negando«, explicó.
García Moritán remarcó que el fenómeno no terminó con aquella imagen en el estadio y recordó que el mismo mensaje volvió a verse días después durante la Exposición Rural.
«Creo que lo vamos a seguir viendo con cierta frecuencia en distintos ámbitos. Cuando las sociedades toman conciencia de determinados temas, tarde o temprano eso genera hechos y produce resultados«, señaló.
Aunque aclaró que no espera un cambio inmediato de la posición oficial británica, sí advirtió que el escenario político interno del Reino Unido atraviesa una etapa de transformaciones que merece ser observada por la diplomacia argentina.
Según explicó, el Partido Laborista históricamente mostró mayor predisposición que los conservadores a dialogar sobre Malvinas. Recordó que la Resolución 2065 de las Naciones Unidas, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países, fue aprobada durante el gobierno del primer ministro laborista Harold Wilson.
«Cuando uno analiza los momentos de negociación más interesantes antes de 1982, fueron gobiernos laboristas los que impulsaron las iniciativas diplomáticas«, sostuvo.
No obstante, consideró que el laborismo actual enfrenta un escenario mucho más complejo. Mencionó la presión para incrementar el gasto militar hasta el 3,5% del PBI en el marco de los compromisos con la OTAN y la necesidad de aplicar un fuerte ajuste económico.
«Un gobierno laborista que tiene que hacer un ajuste de estas características deberá fijar prioridades. Y ahí aparece la pregunta: ¿la enorme base militar en Malvinas sigue siendo una prioridad?«, planteó.
En ese sentido, interpretó que el artículo publicado en The Guardian está dirigido a abrir precisamente ese debate dentro del Reino Unido.
«Hay un debate en el Reino Unido y habrá que ver cómo evoluciona. Es un dato interesante para analizar dentro del proceso Malvinas«, indicó.
El embajador también vinculó esta discusión con las dificultades internas que atraviesa Gran Bretaña, marcadas por conflictos sociales y económicos.
«Muchos de los problemas que hoy tienen los europeos son consecuencia de su propia historia, de las ex colonias y de decisiones tomadas durante siglos. Estamos ante un proceso interesante y aprovechable desde el punto de vista diplomático«, afirmó.
Finalmente, García Moritán destacó que la mayor enseñanza del episodio es que la cuestión Malvinas volvió a ganar presencia en la opinión pública internacional.
«Lo cierto es que, como consecuencia del Mundial, el tema Malvinas obtuvo una visibilidad muy importante. Y cuando las sociedades ponen determinados temas sobre la mesa, quizás tarden más tiempo, pero finalmente generan hechos y producen resultados«, concluyó.