Diego Armesto: «Vivimos en una República intermitente: la Constitución se usa sólo cuando conviene»

El abogado constitucionalista Diego Armesto cuestionó el uso sistemático de los decretos de necesidad y urgencia, reclamó cumplir con el mandato constitucional de crear un Banco Federal y calificó como una «venta de humo» la presentación internacional realizada por la defensa de Cristina Fernández de Kirchner.

El abogado constitucionalista Diego Armesto aseguró que la Argentina atraviesa un proceso de «republicanismo intermitente», donde las normas constitucionales se aplican únicamente cuando resultan funcionales al poder de turno. En diálogo con la 99.9, sostuvo que esa lógica atraviesa tanto el funcionamiento del Banco Central como el uso de los decretos de necesidad y urgencia y la discusión institucional que rodea al sistema político.

Uno de los ejes de su planteo fue la necesidad de cumplir con el texto constitucional surgido de la reforma de 1994. En ese sentido recordó que la Constitución ya no habla de un Banco Nacional sino de un Banco Federal con facultad para emitir moneda.

«Lo que propongo es cumplir con lo que dice la Constitución. En la reforma del 94 se cambió el concepto de Banco Nacional por Banco Federal. La Argentina tiene una forma de Estado federal y, si el mandato constitucional dice que tiene que haber un Banco Federal con facultades para emitir moneda, claramente eso hoy no está reflejado ni siquiera en la denominación», explicó.

Armesto indicó que la diferencia no es meramente semántica sino institucional. «Nos diferencia claramente de los países con sistemas centralistas. Bolivia o Chile tienen bancos centrales, mientras que países federales como Estados Unidos o Alemania cuentan con una Reserva Federal o un Banco Federal. Eso fue precisamente lo que se debatió en la reforma constitucional de 1994», afirmó.

El constitucionalista repasó además la evolución histórica del sistema monetario argentino y recordó que antes de 1935 el país funcionaba mediante una caja de conversión. A su entender, el Banco Central creado ese año «funcionó muy bien hasta 1946», cuando fue nacionalizado durante el gobierno de Juan Domingo Perón.

«Ahí empezó el problema. El Banco Central dejó de cumplir la función de defender el valor de la moneda y pasó a transformarse en la rueda de auxilio del Poder Ejecutivo. Desde entonces comenzó el manoseo institucional que culminó con la reforma de la Carta Orgánica de 2012», sostuvo.

Para Armesto, la autonomía del Banco Central hoy es apenas formal. «Si uno prende la televisión y ve una reunión de gabinete, el presidente del Banco Central aparece permanentemente junto al ministro de Economía o en la residencia de Olivos. No me vengan a hablar de autonomía y autarquía. Yo no veo al presidente de la Reserva Federal sacándose fotos todo el tiempo con el presidente de Estados Unidos«, ironizó.

En otro tramo de la entrevista cuestionó con dureza la presentación realizada por los abogados de Cristina Fernández de Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

«Vinieron a vender humo. Escuché los argumentos y me quedé perplejo. Hablar de las terribles condiciones de detención de Cristina Fernández de Kirchner demuestra un desconocimiento absoluto de la realidad carcelaria argentina», señaló.

También rechazó el planteo sobre la supuesta vulneración del derecho a ser elegida. «Cada Estado tiene la facultad de reglamentar internamente esos derechos. No existen derechos absolutos. Presentar esto como una violación automática de los derechos humanos demuestra una enorme falta de seriedad«, afirmó.

Consultado sobre el nuevo decreto del Gobierno nacional que modifica el régimen migratorio, Armesto volvió a cuestionar el uso de los DNU.

«Lo primero que me pregunto es si el Congreso está funcionando. Si está en período ordinario de sesiones, ¿por qué no enviaron un proyecto de ley? ¿Cuál es la necesidad y cuál es la urgencia para dictar un decreto?», planteó.

Finalmente amplió su mirada sobre el funcionamiento institucional del país y sostuvo que el problema excede a un gobierno en particular.

«Vivimos en un país con una República intermitente. La República funciona solamente cuando conviene y, cuando deja de convenir, se tira al tacho de basura. Si hace unos años otro gobierno hubiera utilizado los DNU de esta manera, quienes hoy guardan silencio habrían denunciado un ataque a la República. Ese es el republicanismo intermitente que le hace mucho daño al país», sostuvo.

Para Armesto, esa conducta termina alejando a la ciudadanía de la política. «La gente está preocupada porque cada día le cuesta más llegar a fin de mes y porque la inflación no coincide con lo que vive cuando va al almacén. Mientras tanto, la dirigencia vive en una realidad paralela. Si seguimos así, va a votar cada vez menos gente y vamos a tener gobiernos con menor legitimidad representativa», concluyó.