Gustavo Hollman: “Las caravanas de motos se pueden prevenir con inteligencia y decisión política”

El licenciado en Accidentología y Prevención Vial advirtió que las concentraciones de motociclistas ilegales se organizan por redes sociales y sostuvo que es posible anticiparse con tareas de inteligencia. Además, remarcó que, más allá de las mejoras en infraestructura, el factor humano sigue siendo la principal causa de los siniestros viales.

El crecimiento de las caravanas de motos que generan disturbios y situaciones de riesgo en distintos sectores de Mar del Plata volvió a instalar el debate sobre las herramientas de prevención disponibles. Para el licenciado en Accidentología y Prevención Vial Gustavo Hollman, el fenómeno está lejos de ser exclusivo de la ciudad y requiere un abordaje basado en inteligencia previa, recursos y decisión política.

En diálogo con la 99.9, explicó que este tipo de encuentros “es un fenómeno que se da en varias ciudades del mundo y también en otras ciudades de Argentina” y remarcó que las fuerzas de seguridad cuentan con mecanismos para anticiparse a estas convocatorias.

“Lo que se hace son operativos y trabajos de inteligencia previa para prevenir justamente la concentración”, señaló. Según detalló, las caravanas “se organizan por lo general a través de redes sociales”, por lo que el procedimiento habitual consiste en que “personal policial entre encubierto para hacer una tarea preventiva y anticiparse a conocer el lugar y la hora en la cual se van a convocar”.

Hollman explicó que se trata de “convocatorias espontáneas”, sin una agenda fija, por lo que “hoy se juntan en un lugar, mañana en otro”, lo que obliga a las autoridades a estar preparadas para responder con rapidez. “Tienen que estar las autoridades y las instituciones dispuestas a destinar los recursos para prevenir ese tipo de caravana”, afirmó.

Consultado sobre la facilidad con la que estas convocatorias pueden detectarse, recordó que los puntos de concentración son conocidos desde hace años. “Ya sabemos cuáles son los puntos de concentración. Históricamente, hace quince o veinte años, era la intersección de Brasil y avenida Luro, donde siempre se hacían picadas de motos. Las autoridades siempre lo supieron”, indicó.

A su entender, el problema no es la imposibilidad de prevenir estos encuentros, sino la falta de adaptación institucional. “Hoy estas modalidades van mutando, entonces las instituciones se tienen que aggiornar a eso también. Es una cuestión de decisión política y de destinar recursos a ese tipo de prevención”, sostuvo.

En otro tramo de la entrevista, Hollman también se refirió a la elevada siniestralidad vial registrada durante las vacaciones de invierno y al debate sobre la necesidad de transformar la Ruta 88 en autovía tras el choque frontal que provocó la muerte de un remisero y una joven deportista.

Si bien reconoció que una infraestructura más segura contribuye a disminuir determinados riesgos, aclaró que el principal problema continúa siendo el comportamiento de los conductores. “La incidencia del factor humano en la siniestralidad siempre es prevaleciente sobre los otros dos factores”, aseguró.

Como ejemplo, recordó lo sucedido en la Autovía 2. “Se evitan los choques frontales, pero no deja de haber despistes, no deja de haber vuelcos y hay muchos cruces transversales donde se producen colisiones por exceso de velocidad. También va variando el tipo de siniestros”, explicó.

Incluso advirtió que las mejoras en la infraestructura pueden derivar en mayores velocidades de circulación y, por lo tanto, en consecuencias más graves cuando ocurre un accidente. “Se incrementa la velocidad de circulación”, señaló.

Por último, destacó que la evolución tecnológica de los vehículos no reemplaza la responsabilidad del conductor. “Los vehículos están preparados para velocidades muy altas y las vías también se van adecuando, pero siempre hay un límite, que es el límite de la física, de la adherencia de los neumáticos con el pavimento y de cómo el conductor ejecuta las maniobras”, concluyó. Según remarcó, la formación adecuada de quienes manejan sigue siendo un aspecto “fundamental” para reducir la cantidad de víctimas en las rutas argentinas.