Sandra Pitta: “Pasar medicamentos a venta libre no es lo mismo que desregular su comercialización”

La científica diferenció la reclasificación de ciertos fármacos como medicamentos de venta libre de la discusión sobre los canales de venta. Consideró que algunos productos pueden comercializarse fuera de las farmacias si se respetan las condiciones de conservación y puso como ejemplo el modelo de Amazon Pharmacy.

La decisión del Gobierno nacional de incorporar una nueva lista de medicamentos al régimen de venta libre abrió un fuerte debate entre farmacéuticos, profesionales de la salud y especialistas. Para la científica Sandra Pitta, la discusión pública mezcló dos cuestiones diferentes: la reclasificación de determinados medicamentos y la posibilidad de ampliar los canales de comercialización.

En diálogo con la 99.9, explicó que “la palabra desregulación se aplica, pero lo que pasó con estos medicamentos es que pasaron de venta bajo receta a venta libre”, una medida que, según indicó, suele implicar que “las obras sociales y las prepagas no cubren los descuentos”.

Pitta señaló que los medicamentos incorporados a esta categoría “son productos que se han observado durante años, que la gente utiliza y sobre los cuales hay suficiente evidencia de seguridad como para pasar a venta libre”. Por eso sostuvo que “a mí no me parece mal eso”.

La investigadora insistió en separar el debate. “Una cosa es pasar medicamentos que son bajo receta a venta libre, lo que en Estados Unidos se llama over the counter (OTC), y otra cosa es la venta de medicamentos en ámbitos que no son farmacias. Para mí son dos temas diferentes”, afirmó.

En ese sentido, recordó que ningún medicamento es completamente inocuo. “La gente consume muchas veces analgésicos de venta libre de manera exagerada. No son inocuos, tienen contraindicaciones y efectos adversos, pero son suficientemente seguros como para que la población en general los pueda comprar”, explicó.

Respecto del consumo de psicofármacos, diferenció claramente la situación. Indicó que las benzodiacepinas “suelen generar tolerancia y abuso”, aunque aclaró que “se consiguen ilegalmente, no es que uno va y los compra en cualquier lugar”.

Venta fuera de farmacias y conservación

Consultada sobre la posibilidad de vender medicamentos de venta libre fuera de las farmacias, Pitta consideró que el punto central pasa por garantizar las condiciones de conservación.

“No veo mal que medicamentos de venta libre se vendan, por ejemplo, en supermercados, siempre que cumplan con las normas de almacenamiento y mantenimiento”, sostuvo. Recordó que las farmacias son sometidas a estrictos controles de temperatura, exposición al sol y conservación, y planteó que esos mismos requisitos deberían exigirse a cualquier otro canal de venta.

En cambio, manifestó mayores reparos respecto de los kioscos. “El medicamento se degrada y un medicamento degradado a veces puede llegar a ser tóxico o directamente no hacer efecto”, explicó.

Como ejemplo, recordó una práctica realizada durante su formación en la Facultad de Farmacia. “Nos hacían comprar una aspirina en un kiosco y otra en una farmacia. La del kiosco muchas veces tenía olor a vinagre porque estaba degradada, ya que no había sido bien conservada”, relató.

A favor de la venta online, con controles

Pitta también se mostró favorable a la comercialización online de medicamentos, aunque bajo un esquema estrictamente regulado.

“Me voy a hacer muchos enemigos entre mis colegas, pero yo soy a favor de la venta online”, admitió. En ese sentido, destacó que plataformas como Mercado Libre exigen que detrás de la venta exista una farmacia habilitada.

Sin embargo, puso como ejemplo el modelo que considera ideal: Amazon Pharmacy.

“Es prácticamente una farmacia virtual donde trabajan farmacéuticos. Reciben la receta, verifican que sea legítima y, si el paciente tiene alguna consulta, puede hablar directamente con un farmacéutico, no con un chatbot”, explicó.

A su criterio, ese sistema resulta especialmente útil en regiones con grandes distancias o escasa disponibilidad de farmacias y garantiza que los medicamentos se almacenen bajo condiciones adecuadas.

“A eso hay que apuntar, no a prohibir todo. El medicamento requiere cuidados especiales y ese modelo me parece muy interesante”, aseguró.

La situación de las pequeñas farmacias

Al mismo tiempo, reconoció que la transformación tecnológica genera desafíos para las farmacias de menor escala.

“Sé que hay farmacias chicas que la están pasando muy mal y tampoco pueden desaparecer”, advirtió. En muchos pueblos, señaló, “el farmacéutico es la primera persona a la que se recurre cuando hay un problema de salud”.

Por eso, consideró que el desafío consiste en compatibilizar la incorporación de nuevas modalidades de comercialización con la preservación del rol sanitario que cumplen las farmacias tradicionales, especialmente en las localidades más pequeñas.