La directora de C&T Asesores Económicos, María Castiglioni Cotter, analizó el escenario económico argentino, destacó el fortalecimiento del Banco Central, defendió la estrategia oficial para reducir la incertidumbre de cara al año electoral y aseguró que la inflación retomó el sendero descendente. También advirtió que el verdadero desafío es sostener el crecimiento para recuperar el poder adquisitivo de los argentinos.

La directora de C&T Asesores Económicos, María Castiglioni Cotter, sostuvo en diálogo con la 99.9 que el Gobierno está trabajando para reducir la incertidumbre financiera de cara al próximo año electoral mediante el fortalecimiento del Banco Central, la consolidación del equilibrio fiscal y la previsibilidad en el manejo de la deuda pública. A su entender, esos son elementos centrales para evitar episodios de volatilidad cambiaria en un país donde “la mayoría piensa y ahorra en dólares”.
“En Argentina la estabilidad o que haya menos volatilidad en el tipo de cambio es un factor determinante en el clima y en el tránsito del año. Por eso todo lo que se está haciendo apunta a blindar la economía para un año electoral”, explicó.
Castiglioni recordó el delicado estado patrimonial del Banco Central a fines de 2023. “Las reservas brutas eran de apenas 23 mil millones de dólares, pero además había una deuda con importadores de 35 mil millones de dólares y un activo lleno de letras intransferibles por más de 90 mil millones. Se había vaciado el Banco Central para cancelar deuda pública”, señaló.
En ese contexto, remarcó que el primer paso para revertir esa situación fue el ordenamiento de las cuentas públicas. “El equilibrio fiscal es muy importante porque implica que el Gobierno se hace cargo de sus gastos con lo que recauda. Eso permite que el Banco Central deje de emitir pesos y de quedarse sin reservas”, explicó.
También destacó el fortalecimiento del balance de la autoridad monetaria mediante la acumulación de reservas, la renovación del swap con China y la planificación financiera del Tesoro para afrontar los vencimientos de deuda del próximo año. “Todo eso ayuda a reducir la incertidumbre. Los mercados anticipan lo que va a pasar y cualquier medida que reduzca esa incertidumbre termina impactando positivamente en la vida cotidiana de los argentinos”, indicó.
La economista reconoció que todavía persisten secuelas del proceso de estabilización, ya que “cuando la gente quiere demandar menos pesos, aunque el Banco Central no emita, se producen tensiones que afectan los precios”. Sin embargo, consideró que el rumbo es el correcto.
Consultada sobre el importante volumen de ahorro en dólares que muestran los argentinos —unos 2.000 millones de dólares mensuales desde la eliminación del cepo—, explicó que esa conducta responde a décadas de inflación y pérdida de confianza.
“Durante tantos años de alta inflación y confiscaciones del ahorro, los argentinos aprendieron a proteger sus excedentes en dólares. Hoy ese ahorro aparece de manera transparente porque no hay cepo. Antes se veía en la brecha cambiaria o en el consumo anticipado de bienes para no quedarse con pesos”, explicó.
Al mismo tiempo, reconoció que la situación económica es muy heterogénea. “El argentino promedio no está bien, pero eso tiene que ver con una película de muchos años. Desde 2011 la economía prácticamente dejó de crecer y el producto por habitante cayó. No se puede repartir lo que no se genera”, afirmó.
Para la especialista, la recuperación del ingreso dependerá de sostener el crecimiento económico durante varios años. “No hay magia. Primero hay que lograr que la inflación siga bajando, que los salarios vuelvan a ganarle a la inflación y que la economía crezca de manera sostenida”, sintetizó.
En ese sentido, explicó que la sensación de pérdida de poder adquisitivo también estuvo vinculada a la recomposición de tarifas y otros precios relativos. “El ingreso disponible se redujo porque muchos servicios aumentaron más rápido que la inflación general. Ahora esos precios ya están evolucionando más en línea con el índice general y eso debería ayudar a recomponer el poder de compra”, sostuvo.
Respecto de la evolución inflacionaria, se mostró optimista. “Después del pico de marzo, abril, mayo y junio, la inflación volvió a bajar. En julio nuestro relevamiento dio 1,9% y creemos que agosto será todavía más bajo. La inflación retomó el sendero descendente”, afirmó.
Para Castiglioni, ese proceso es clave porque mejora las expectativas de consumidores e inversores. “Muchos empezaron a dudar cuando la inflación subió algunos meses, pero siempre sostuvimos que esa aceleración era transitoria y que, mientras se mantuvieran las políticas de fondo, la inflación volvería a bajar”, señaló.
Finalmente, defendió el costo social del proceso de estabilización y consideró que no existían alternativas menos traumáticas. “Resolver tantos años de decadencia no es gratis. Pero la situación previa tampoco era indolora. No había otro camino. Cualquier otra alternativa probablemente nos hubiera llevado a una hiperinflación o a un colapso económico”, aseguró.
La economista concluyó que Argentina atraviesa una oportunidad histórica gracias al potencial exportador de sectores como la energía, la minería y el agro, pero advirtió que para aprovecharla es indispensable generar confianza y reglas de juego estables. “Argentina tiene una potencialidad enorme de crecimiento. Lo importante es consolidar un horizonte de previsibilidad para que lleguen las inversiones y se sostenga ese crecimiento en el tiempo”, concluyó.