El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) cuestionó el decreto 612 del Gobierno nacional por mantener aportes obligatorios a sindicatos y cámaras empresarias y consideró que representa un retroceso respecto de la reforma laboral. También apuntó contra la presión impositiva y aseguró que los costos que se esconden detrás de los salarios y los tickets explican buena parte de la pérdida de poder adquisitivo y el crecimiento de la pobreza.

El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, cuestionó duramente el decreto 612 del Gobierno nacional y sostuvo que representa una marcha atrás en uno de los aspectos que consideraba centrales de la reforma laboral: la independencia de trabajadores y empresas respecto de sindicatos y cámaras empresarias.
“Supuestamente la reforma laboral venía para dar más independencia a los trabajadores argentinos, y ahora te obligan con el decreto que sacó el Gobierno a que se sigan aportando a las cámaras si una empresa no quiere estar afiliada, y al trabajador a los sindicatos si no quiere estar asociado al sindicato”, explicó Farina en diálogo con la 99.9.
El dirigente empresario diferenció esta situación de los aspectos que, a su entender, fueron positivos de la reforma laboral. “La ley laboral es muy buena, ha solucionado un montón de problemas, principalmente judiciales”, señaló, al destacar que quedaron resueltas situaciones vinculadas con multas que, según describió, podían llevar a la quiebra a empresas, además de mecanismos por los cuales las indemnizaciones de los trabajadores se licuaban con el paso del tiempo y la inflación.
Sin embargo, consideró que el decreto implica un retroceso en materia de libertad de afiliación y aportes. “En todo lo que era independencia, en la ley laboral, con el decreto 612 lo tiraron para atrás y le aseguraron una caja a los sindicatos y a CAME y a CAC, por las cuales no brindan cuentas”, afirmó.
Farina cuestionó además el proceso político que derivó en esta modificación. “Si vos tuviste el poder de que la ley salga votada en el Congreso, que ya cuando la ley llega al Senado la ley venía de otra manera, y a último momento Santiago Caputo, antes de que entre la ley al Congreso, modifican el artículo 312, 313 y 314, bueno, listo, está bien, lo modificó”, relató.
Según su interpretación, la redacción original permitía que, una vez caídos los convenios colectivos de trabajo, “el trabajador en el nuevo convenio colectivo de trabajo podía decidir si quería o no la afiliación sindical, y la empresa también podía decidir si quería o no pagar el aporte a la Cámara, formar parte”. En cambio, sostuvo que con el decreto “le han dado una marcha atrás importante”.
Para Farina, los principales perjudicados por esta situación son “siempre las PYMES y los trabajadores argentinos”. Y advirtió que esos costos finalmente terminan trasladándose a toda la sociedad. “Todo va a precio y lo termina pagando el consumidor, eso no te quepa duda”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó la estructura de costos que enfrentan las empresas. “La PYME compite perfectamente, el problema es todo lo que te cargan cuando vos de la puerta de tu empresa hacia afuera”, sostuvo, y calificó a los aportes y estructuras que rodean a las empresas como “garrapatas y sindicatos que viven a costilla del trabajador”.
Farina también se refirió a los aportes destinados a estructuras vinculadas con la actividad comercial y puso el foco en la magnitud de los recursos involucrados. Frente al dato de que por cada empleado de comercio se realizan aportes al Instituto Argentino de Capacitación Profesional y Tecnológica para el Comercio, señaló que muchas veces los trabajadores no utilizan esas capacitaciones.
“Nadie usa” esas capacitaciones, afirmó, y agregó que cuando alguien reclama por ellas “te mandan por email un link para que veas un video en YouTube”.
El dirigente pidió además dimensionar el fenómeno a nivel nacional. “Vos tené en cuenta que son 1.500 paritarias, son 1.500 convenios colectivos de trabajo a nivel nacional”, explicó. Por eso, consideró que los montos involucrados no son solamente millonarios, sino que “cuando vos lo multiplicás por los 1.500 convenios colectivos de trabajo, te das cuenta que son sumas no millonarias, billonarias”.
Farina fue todavía más contundente al definir estas estructuras. “Para mí no son cajas, para mí son curros. Argentina está llena de curros, que nadie rinde cuenta en qué se gastan esas cajas”, sostuvo.
El vicepresidente de CADAM amplió su crítica hacia la presión tributaria y planteó cómo una reducción de los costos que recaen sobre empresas y trabajadores podría modificar sustancialmente el poder adquisitivo.
“De cada salario, de lo que aporta una empresa por salario, al trabajador le llega el 67%. Si simplemente en vez de llegar el 67% lográramos que le llegue el 80%”, planteó, y sostuvo que el impacto sería significativo.
También puso como ejemplo la carga impositiva que pesa sobre el consumo. “Atrás de un ticket de factura, de cada mil pesos que gastás en un supermercado, tenés 420 a 460 que son cargas impositivas”, explicó.
En ese escenario, Farina planteó que si esa carga pudiera reducirse a la mitad, “automáticamente los precios saldrían en Argentina todos los precios un 20% menos, y automáticamente todos los salarios te darían un 20% más de ingreso”. Y resumió: “Automáticamente tenés un 40% más de poder adquisitivo”.
Para el dirigente, buena parte de los problemas económicos del país se encuentran precisamente en esos costos que no siempre son visibles. “Todo lo que está escondido atrás de un recibo de sueldo y todo lo que está escondido atrás de un ticket factura son los verdaderos factores por los cuales la Argentina tiene la pobreza que tiene”, afirmó.
Farina también trazó una comparación histórica y sostuvo que la presión tributaria se incrementó de manera sostenida durante las últimas décadas. “En la década del 70 no existía ni IVA, ni Ingresos Brutos, ni tasas municipales, y la clase media era el 70% en la Argentina”, señaló.
Según su mirada, desde el retorno de la democracia se fueron incrementando las cargas impositivas. “Un IVA que había empezado en el 5% había sido 21, y un Ingreso Bruto que era el 0,5% y que supuestamente lo ponían para pagarle buenos sueldos a los maestros, policías y enfermeros de la provincia de Buenos Aires, hoy pasó a ser un 5,5%”, afirmó.
Y cuestionó el resultado de ese incremento: “Yo no conozco ningún enfermero, ningún policía y ningún maestro que gane bien en la provincia de Buenos Aires. Así que con eso te muestro cómo vamos para atrás en cada gobierno que llega al poder”.
En la misma línea, calificó como “garrapatas y curros” a distintos gravámenes y tasas que, según dijo, fueron incorporándose al sistema con fines exclusivamente recaudatorios. “Es todo, son todas garrapatas y curros que te ponen en todos lados, solamente con fines recaudatorios, y que nadie rinde cuenta en qué se gastan esas cajas”, insistió.
Para Farina, el problema no se limita a un determinado signo político. “Cada gobernador y cada intendente, o cada gobierno nacional que llega, no se preocupa, como hacés vos en tu casa o yo en la mía, de ver cuánto ingresa y en base a lo que ingresa ver qué hago con ese presupuesto”, cuestionó.
“Simplemente llegan, aumentan impuestos, porque esto viene pasando sistemáticamente hace 50 años, aumentan impuestos supuestamente transitorios, que después quedan para siempre”, agregó.
Como ejemplos mencionó el impuesto al cheque implementado en 2001, los aumentos de Ingresos Brutos y el aporte creado durante la pandemia de Covid-19. “Siempre es así, es algo provisorio que queda para siempre”, resumió.
Finalmente, Farina explicó que desde CADAM vienen trabajando para hacer visibles esos costos que considera ocultos para la sociedad. “Lo que nosotros venimos haciendo como Cámara, y es lo que la comisión directiva de CADAM se ha puesto como bandera desde que fuimos elegidos, es abrirle los ojos a la gente de todo lo que hay escondido atrás de un recibo de sueldo y todo lo que hay escondido atrás de un ticket factura”, sostuvo.
En ese marco, destacó que lograron impulsar una ley nacional que obliga a transparentar los impuestos incluidos en las facturas. “Ya eso pasa con los impuestos nacionales, no pasa con los impuestos provinciales porque no adhieren a la ley”, aclaró.
También instó a los trabajadores a revisar sus nuevos recibos de sueldo para conocer cuánto paga realmente una empresa por cada empleado y cuánto termina recibiendo el trabajador. “Ahí van a ver que los sindicatos se quedan con un aguinaldo por año sin rendirle cuenta por nada”, afirmó.
Y cerró con una fuerte crítica al sistema sindical: “Como nosotros decimos siempre, los sindicatos defienden a los trabajadores que hacen las cosas malas. Los trabajadores que hacen las cosas bien…”.