Marcela Campagnoli: “La gran deuda de nuestra democracia es la Justicia”

La abogada y ex diputada nacional Marcela Campagnoli advirtió en la 99.9 sobre el profundo deterioro institucional que atraviesa el país y aseguró que la falta de una Justicia independiente y eficiente es uno de los principales obstáculos para consolidar la democracia. Cuestionó los mecanismos de selección de magistrados, la demora en las causas judiciales y alertó sobre la creciente desilusión social frente al funcionamiento de las instituciones.

Para la abogada Marcela Campagnoli, la principal deuda pendiente de la democracia argentina sigue siendo el funcionamiento de la Justicia. Así lo expresó durante una entrevista con la 99.9, donde profundizó los conceptos volcados en una columna publicada recientemente en Infobae bajo el título “Justicia, la gran deuda de nuestra democracia”. Allí sostuvo que el problema no afecta únicamente a la política sino a toda la sociedad, porque la ausencia de jueces que actúen “en tiempo y forma, de manera independiente y conforme a derecho” termina erosionando la confianza en las instituciones.

“Hace mucho tiempo que vengo diciendo que la gran deuda de nuestra democracia es la Justicia”, afirmó. Según explicó, si existiera un Poder Judicial que funcionara con celeridad y autonomía, cualquier persona que ejerciera una responsabilidad pública o privada tendría incentivos para actuar correctamente. “No solamente los políticos; un médico, un director de escuela, un policía, todo el mundo sabría que va a haber una Justicia que en tiempo y forma le va a llamar la atención si hace las cosas mal”, señaló.

Campagnoli remarcó que la demora de las causas judiciales genera un doble perjuicio. Por un lado, permite que quienes cometieron irregularidades terminen beneficiándose con el paso del tiempo y el olvido social. “¿Qué incentivo tengo yo para mantenerme con honestidad en mi cargo si sé que recién me van a juzgar veinte años después, cuando ya nadie se acuerde de quiénes fueron los integrantes de determinados casos de corrupción?”, planteó. Pero además recordó que las demoras también afectan a quienes son inocentes. “El que es inocente tiene derecho a tener una Justicia en tiempo y forma, porque lo llevás durante años con la angustia y el menoscabo social de estar imputado por algo que tal vez no hizo”, explicó.

La ex legisladora vinculó este problema con un deterioro más amplio de las instituciones democráticas. “Nuestras instituciones, el Poder Judicial, el Congreso, el Poder Ejecutivo y todo el resto de las instituciones que integran el sistema están cada vez más deterioradas”, afirmó. Y consideró que existe una responsabilidad compartida entre la dirigencia y la sociedad por no exigir transformaciones profundas en los mecanismos de selección y control de jueces.

Uno de los puntos que cuestionó especialmente fue el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, organismo creado tras la reforma constitucional de 1994 para garantizar que los magistrados fueran elegidos mediante concursos y evaluaciones objetivas. “¿Qué pasa? Hay una entrevista y esa entrevista termina teniendo más valor que el examen técnico o que toda la trayectoria de una persona. Alguien que estaba en el puesto 22 puede pasar al puesto 1 simplemente por esa instancia”, señaló. Para Campagnoli, esto termina desvirtuando el objetivo original del sistema y genera sospechas sobre la transparencia de las designaciones.

También apuntó contra decisiones recientes del Poder Ejecutivo vinculadas a nombramientos judiciales. Sin mencionar nombres propios en profundidad, cuestionó que una magistrada con una trayectoria profesional destacada no haya sido designada pese a haber recibido el aval correspondiente del Congreso. “El presidente no manda el decreto para nombrarla y tampoco da una explicación”, sostuvo.

La dirigente reveló además que la repercusión de su artículo fue significativa incluso dentro del propio ámbito judicial. “Hasta jueces me escribieron para decirme que estaban totalmente de acuerdo con lo que yo estaba planteando”, contó. También dijo haber recibido numerosos mensajes de ciudadanos desencantados con el funcionamiento institucional. “La cantidad de conocidos que me escribieron para decirme que están desilusionados, que ya ni saben si la democracia es un buen sistema de gobierno”, relató.

Sin embargo, aclaró que el problema no radica en la democracia en sí misma sino en el deterioro de las instituciones que deberían sostenerla. “Cuando las instituciones se deterioran, cuando la descalificación es el argumento y además la gente la está pasando mal, se genera una enorme frustración”, explicó. En ese sentido, reconoció que la baja de la inflación constituye un logro del actual gobierno, pero advirtió que la situación económica sigue siendo compleja para gran parte de la población. “La gente no está bien, el consumo ha caído y el ajuste generó una desaceleración de la actividad económica”, señaló.

Para Campagnoli, la falta de seguridad jurídica termina agravando ese escenario porque desalienta inversiones y genera incertidumbre permanente. “Si no tenés jueces que te garanticen que las reglas del juego se van a respetar, que una inversión no va a quedar a merced de un cambio arbitrario o que una denuncia va a ser resuelta en tiempo y forma, entonces todo se vuelve mucho más difícil”, sostuvo.

La ex diputada también se mostró preocupada por el desinterés de muchos jóvenes respecto de la vida institucional y democrática. Recordó que quienes vivieron períodos sin democracia conocen el valor de las instituciones republicanas, pero advirtió que las nuevas generaciones corren el riesgo de naturalizar el deterioro actual. “Vos y yo sabemos lo que es no tener democracia y por eso nos indignamos cuando vemos estas cosas. Los jóvenes no lo vivieron y terminan naturalizando que las cosas sean así”, reflexionó.

Sobre la situación actual del Poder Judicial, Campagnoli consideró que existen ejemplos concretos que alimentan el descreimiento social. Mencionó el funcionamiento del Consejo de la Magistratura y también cuestionó determinadas decisiones judiciales recientes que generan la percepción de impunidad. “Hay cosas que no se pueden dejar pasar”, sostuvo.

En ese contexto, destacó el accionar del juez Carlos Rosenkrantz en determinadas iniciativas vinculadas a la transparencia de los concursos judiciales y lamentó, en cambio, algunas decisiones tomadas por Horacio Rosatti durante su gestión al frente del Consejo de la Magistratura. “Se había impulsado una reglamentación muy buena para las ternas de jueces, donde la entrevista no podía valer más del 20% y donde se exigía mayor transparencia. Yo la apoyé porque apuntaba justamente a mejorar la calidad institucional”, recordó.

Según explicó, ese esquema finalmente no prosperó en los términos previstos y eso terminó afectando la posibilidad de consolidar mecanismos más transparentes de selección. “No estoy diciendo que determinadas personas no tengan capacidad para ocupar un cargo judicial. Lo que digo es que si uno está al frente del Consejo de la Magistratura tiene que evitar cualquier situación que pueda generar dudas desde el punto de vista ético”, afirmó.

Para Campagnoli, la discusión sobre la Justicia no puede quedar limitada a los especialistas porque impacta directamente en la calidad de vida de todos los ciudadanos. “La gran deuda sigue siendo la misma: tener una Justicia que actúe en tiempo y forma, que sea independiente y que haga que todos sepamos que hay consecuencias cuando se hacen las cosas mal”, concluyó.