El abogado Gonzalo Lamenza afirmó que su representado fue víctima de ocho hechos de inseguridad, que había sufrido un robo en su comercio apenas horas antes del enfrentamiento y que el episodio se produjo cuando seis personas lo abordaron para intentar sustraerle su camioneta. La defensa espera incorporar imágenes de cámaras y registros del 911 para demostrar que Cristiano actuó de manera proporcional y que luego permaneció en el lugar y pidió asistencia para el joven herido.

El abogado Gonzalo Lamenza, defensor de Ulises Abel Cristiano, sostuvo que la principal hipótesis de la defensa es que su representado actuó en legítima defensa durante el episodio ocurrido en la madrugada del sábado en la zona de avenida Champagnat, donde murió un adolescente de 16 años y otro joven resultó herido. En diálogo con la 99.9, aseguró que trabajan para reunir nuevas pruebas que permitan acreditar esa situación y obtener la libertad del comerciante, actualmente detenido en el penal de Batán.
“Desde la defensa no tenemos duda alguna de que en este caso se trata de una legítima defensa”, afirmó Lamenza, quien explicó que el objetivo inmediato es “lograr acreditarlo efectivamente y de esa manera poder obtener la libertad del señor Cristiano”.
El abogado aclaró que sobre Cristiano “técnicamente no pesa ninguna sentencia condenatoria”, aunque reconoció que tuvo un episodio anterior en 2024 relacionado también con un hecho de inseguridad. En aquella oportunidad, relató, el comerciante fue apuñalado en una pierna por un delincuente que había ingresado a robar a otro local que explotaba anteriormente y se defendió utilizando un arma de fuego, hiriendo al atacante.
Sin embargo, Lamenza sostuvo que ese antecedente no es el fundamento principal de la detención actual. “El fundamento esgrimido por la fiscalía para solicitar la detención es que entiende que en el caso, al menos de momento, no se encontraría acreditada la legítima defensa”, explicó.
Según la defensa, uno de los puntos centrales para demostrarlo será reconstruir qué ocurrió inmediatamente antes del intercambio de disparos. La investigación se encuentra dividida: mientras la fiscalía que interviene sobre Cristiano analiza su conducta, el intento de robo es investigado por la Fiscalía de Menores debido a que los presuntos autores son menores de edad.
“Estamos a la espera de cómo avance la investigación en sede de la Fiscalía de Menores, para de esa manera, en primer lugar, acreditar efectivamente y sin margen de dudas que se trató de una tentativa de robo al vehículo propiedad de mi asistido”, señaló Lamenza.
En ese sentido, consideró fundamentales las imágenes de las cámaras de seguridad de los comercios ubicados en la zona. Explicó que el hecho ocurrió sobre avenida Champagnat, un sector donde “prácticamente no hay viviendas, sino que se emplazan todos locales comerciales e industriales”. Al haber ocurrido durante el fin de semana largo, la defensa no pudo acceder inmediatamente a las grabaciones porque no estaban disponibles los responsables de esos establecimientos.
“Esa tarea recién se va a poder comenzar a desarrollar desde hoy en adelante y está considerada como una pieza clave para lograr entender qué es lo que pasó”, indicó.
Lamenza también puso especial énfasis en el contexto previo al enfrentamiento. Según relató, Cristiano había sido víctima de ocho hechos de inseguridad y siempre realizó las denuncias correspondientes. “Siempre agotó los mecanismos legales que provee el Estado para que se concrete la investigación de la manera que corresponde”, afirmó.
El último episodio ocurrió apenas horas antes del enfrentamiento. “La última fue el día anterior a este hecho, la noche del viernes, madrugada del sábado, cuando barretean la persiana de acceso a su local, le rompen luego de esto la puerta, ingresan al local en horas nocturnas y se desapoderan de distintos elementos que había en el local, como dinero en efectivo”, detalló.
La imagen de esa puerta violentada fue difundida públicamente y, según el abogado, como se trataba de un fin de semana largo, Cristiano no consiguió inmediatamente a un trabajador que pudiera reparar la persiana. “Él la enderezó como pudo y logró cerrar de manera precaria el local”, relató.
Frente a esa situación, decidió permanecer allí durante la noche. “No le quedó otra alternativa que permanecer en el mismo a los fines de evitar un nuevo ilícito”, sostuvo Lamenza. Y planteó: “Imagínense, si le entraron a robar el día anterior, estando la persiana perfectamente cerrada, ¿qué quedaba si la persiana iba a quedar abierta?”.
El abogado rechazó de manera tajante la caracterización de Cristiano como una especie de “justiciero” que habría salido a buscar delincuentes. “Acá no hay ningún justiciero. El hombre de alguna manera tenía que resguardar su propiedad. Entonces, ¿qué otra alternativa le quedaba más que permanecer allí? Ninguna”, afirmó.
Según la reconstrucción que maneja la defensa, Cristiano permaneció durante buena parte de la noche en su comercio y, cuando ya comenzaba el movimiento habitual de la ciudad, se retiró. Fue entonces cuando, de acuerdo con Lamenza, seis personas que se desplazaban en tres bicicletas lo abordaron.
“Le vienen a querer robar su camioneta cuando ya había transitado toda la noche y ya se estaba por volver a su domicilio”, explicó. “Se sube a su vehículo para dirigirse ya a su casa y en esas ocasiones lo sorprenden seis personas que se movilizaban a bordo de tres bicicletas, lo obligan a bajarse por la fuerza del vehículo empuñando armas de fuego”.
En ese momento, aseguró, se produjo el intercambio de disparos.
Uno de los principales elementos que la defensa considera relevante es la existencia de testimonios que indicarían que se produjeron más disparos de los que pueden atribuirse al arma de Cristiano. “No se secuestró un arma en poder de estas personas, pese a que a criterio de esta defensa está más que acreditada la utilización de armas de fuego”, sostuvo.
Lamenza explicó que “hay testigos de la zona que advierten una cantidad de disparos superior a las vainas servidas que se le secuestran, pertenecientes a la pistola de mi asistido”. Además, indicó que algunas personas observaron “a otras dos personas que estaban agazapadas en una esquina procediendo a efectuar disparos en contra de mi asistido”.
El problema, según explicó, es que esas armas no pudieron ser encontradas. “En el lugar solamente cayó abatido este menor de 16 años, pero cinco personas, es decir, el grueso del grupo agresor, se lograron dar a la fuga”, señaló. A eso se suma que, de acuerdo con la defensa, una de las armas habría sido un revólver, por lo que “no deja vainas arrojadas en el lugar”.
Lamenza también se refirió al joven de 15 años que habría participado del episodio y que terminó recibiendo atención médica por una herida de bala en una mano. Inicialmente, según relató, dio una versión que “no cerró para nada a los investigadores”, al afirmar que había sido víctima de un robo mientras realizaba una prestación de servicio.
Posteriormente, con la asistencia de sus padres, modificó su relato. “Reconoce haber estado junto al menor fallecido en el lugar de los hechos, reconoce ser amigo de éste y reconoce categóricamente en qué situación se produjo el fallecimiento de este menor”, afirmó el abogado.
Según Lamenza, el adolescente manifestó que el joven fallecido “se habría acercado abruptamente hacia un vehículo estacionado sobre Champagnat y que ahí se habría producido un intercambio de disparos”.
Aunque no reconoció expresamente que el grupo hubiera ido a robar, el abogado consideró que el relato resulta significativo. “Te tenés que acercar a las 5 de la mañana a un vehículo estacionado con habitantes a bordo sobre la avenida Champagnat”, planteó.
En cuanto a la situación de Cristiano en el penal de Batán, Lamenza explicó que la defensa solicitó medidas para preservar su integridad física. “Se trata de una persona de bien que jamás padeció lo que es un régimen de detención, no conoce absolutamente a nadie dentro de lo que es el sistema penitenciario”, señaló.
También mencionó que, del otro lado, existen familiares del adolescente fallecido “con frondosos antecedentes y con un largo pasado criminal conocido de la ciudad de Mar del Plata”, razón por la cual pidieron medidas especiales para resguardar al comerciante.
Finalmente, el abogado destacó que la defensa trabaja sobre otra prueba que considera determinante: los registros de llamadas al 911.
“Estamos trabajando en el hecho de lograr obtener las cartas de llamada al 911, donde bien se va a poder dar cuenta que fue mi asistido quien, a través de su teléfono celular, fue quien convocó la presencia del personal policial y la presencia de la ambulancia en el lugar para tratar de salvarle la vida a este menor”, afirmó.
Para Lamenza, ese comportamiento demuestra que Cristiano no intentó escapar ni ocultar lo ocurrido. “Hizo todo de principio a fin dentro del marco de la legalidad”, sostuvo.
La defensa sostiene que el comerciante “sufrió un robo, se fue hasta su local a los fines de preservar su local y preservar los bienes que estaban en el interior”, y que posteriormente fue atacado por seis personas. Frente a ese escenario, afirma que “repelió esa agresión con el medio razonable y de la manera más proporcional que tuvo para hacerlo”.
“Frente a seis personas, en plena madrugada, utilizó un arma de fuego de la cual el legítimo usuario está perfectamente habilitado para tenerla y luego de ese hecho se procedió a comunicar al 911, no se retiró del lugar, dejó el arma para ser secuestrada, hizo todo de acuerdo al protocolo”, concluyó Lamenza.
Para el abogado, la incorporación de esas pruebas permitirá demostrar que el episodio encuadra “claramente” en una situación de legítima defensa de un bien propio y confió en que, a partir de esos elementos, “en estos días se va a poder tener bien visible todo esto y de esa manera se logre garantizar la libertad del imputado”.