
El Consejo Federal Pesquero, al adjudicar los dieciocho nuevos permisos para la pesca del calamar dejó asentado en su propia acta que el puerto de Mar del Plata suma apenas diez puntos como punto de desembarque, el valor más bajo entre todos los puertos declarados en la convocatoria. Es la evidencia concreta de una discriminación que el sector viene denunciando desde hace meses.
El 6 de agosto, con ocho miembros presentes, el CFP evaluó veintisiete proyectos para incorporar buques poteros: declaró inadmisibles seis, rechazó una presentación extemporánea y ordenó por mérito a los veintiuno restantes. Solo los primeros dieciocho recibieron el permiso. Cotecna SA, la única postulante que fijó su descarga exclusivamente en Mar del Plata, terminó en el puesto diecinueve de veintiuno —a diez puntos del corte— y quedó afuera.
La representante de la Provincia de Buenos Aires, Carla Estefanía Seain, votó en soledad contra la decisión y dejó constancia de que el esquema configura una «discriminación arbitraria» hacia su provincia. Remarcó que la mayoría de los proyectos aprobados ni siquiera establece a Mar del Plata como puerto de descarga y que ninguno de los dieciocho contempla construir un solo buque en un astillero argentino.
La respuesta institucional no tardó: el 21 de agosto, la Asociación Bonaerense de la Industria Naval y la Federación de la Industria Naval Argentina presentaron un recurso de reconsideración contra el Acta CFP N° 21/2026, invocando el artículo 26 de la Ley Federal de Pesca 24.922, que prioriza la construcción en astilleros nacionales. La Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata adhirió cuatro días después.
Por su parte, la presidenta de esa Cámara, Florencia Garrido, coincidió esta semana en la 99.9: el llamado del Consejo dio apenas veinte días hábiles para presentar un proyecto de construcción naval, un plazo que calificó de «irrisorio» para negociar con un astillero. «A la hora de darle un puntaje a la construcción nacional fue mínimo», explicó, y remarcó que la industria local tiene gradas, empleados y tecnología ociosos justo cuando más los necesita. La Cámara reclama ahora una convocatoria complementaria de ciento ochenta días hábiles y una reserva de cupo nacional.
Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, coincidió en el diagnóstico de fondo: acusó al Gobierno nacional de exhibir cifras de exportación que esconden que buena parte de esa producción se descarga y reprocesa fuera de Mar del Plata, con cerca del 90% de la flota de altura volcada hoy a la zafra del langostino. Advirtió que la Provincia de Buenos Aires se opuso en las últimas tres actas del Consejo y sostuvo: «no hay un incentivo para que las pymes familiares quedemos en este mercado».
Vaca Muerta y la minería crecieron cuando el Estado dejó de decidir qué proyecto merecía existir. La pesca, en cambio, sigue funcionando como en los años noventa: digitada de desde un escritorio que sólo sirve a ciertos intereses.