Los principales líderes nacionalistas se reunirán en Cardiff para reclamar el derecho a convocar referendos y avanzar en una estrategia conjunta de independencia.

El futuro territorial del Reino Unido vuelve a quedar en el centro de la discusión política. Los líderes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán este lunes en Cardiff para firmar un memorando de entendimiento con un objetivo común: avanzar en sus reclamos de independencia y exigir a Londres que permita la celebración de referendos.
La cumbre reunirá al jefe del Gobierno escocés y líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), John Swinney; al ministro principal de Gales y dirigente de Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth; y a la líder norirlandesa del Sinn Féin, Michelle O’Neill. Los tres participarán en calidad de dirigentes partidarios y no como representantes oficiales de sus respectivos gobiernos.
El encuentro apunta a consolidar una posición conjunta frente al Gobierno británico. Los partidos preparan una declaración en la que defenderán el derecho de sus territorios a decidir su futuro mediante consultas populares y reclamarán mayores competencias frente al poder central de Westminster.
La independencia vuelve a presionar al Reino Unido
Uno de los dirigentes que elevó el tono antes de la reunión fue John Swinney. El líder escocés aseguró que la situación actual del Reino Unido no es sostenible y destacó que, por primera vez, Escocia, Gales e Irlanda del Norte están encabezadas por ministros principales partidarios de modificar profundamente su relación constitucional con Londres.
En el caso de Escocia, el reclamo tiene un antecedente clave. En 2014 se celebró un referéndum en el que el 55,3% votó por permanecer dentro del Reino Unido, mientras que el 44,7% eligió la independencia. Desde entonces, el SNP insiste en realizar una nueva consulta, aunque para avanzar legalmente necesita la intervención de Westminster. Un informe del Parlamento escocés publicado este año recordó que el Parlamento de Escocia no tiene competencia para convocar unilateralmente un referéndum sobre la separación.
La disputa volvió a tomar fuerza después de recientes declaraciones del primer ministro británico, Andy Burnham, sobre la posibilidad de considerar una consulta en caso de que exista un respaldo popular claro. Swinney respondió reclamando un mecanismo legal que establezca cuándo y cómo podría celebrarse un nuevo referéndum.
Gales e Irlanda del Norte también ponen la independencia sobre la mesa
Desde Gales, Rhun ap Iorwerth reclama además una ampliación de las competencias transferidas desde Londres. Entre sus pedidos aparecen el control sobre áreas como la policía y la Justicia, actualmente bajo la órbita de Westminster. El dirigente sostiene que Gales debe ser considerado una nación y que corresponde a sus ciudadanos decidir si algún día quieren avanzar hacia la independencia.
Irlanda del Norte presenta un escenario diferente debido al Acuerdo de Viernes Santo. La legislación contempla la posibilidad de celebrar una consulta sobre la reunificación con la República de Irlanda si existen indicios de que una mayoría podría respaldarla. Esa diferencia será uno de los puntos de referencia para los nacionalistas escoceses, que buscan establecer un mecanismo similar para decidir su futuro.
La reunión de Cardiff no implica que la ruptura del Reino Unido sea inmediata ni garantiza la convocatoria de referendos. Sin embargo, sí supone una señal política importante: los movimientos nacionalistas de tres de las cuatro naciones que integran el país intentarán coordinar sus reclamos y aumentar la presión sobre Londres para que el debate por la independencia vuelva a las urnas.