Víctor Beker: “Podemos tener tasas de crecimiento chinas, con desempleo y con empleo de baja calidad”

El economista analizó los límites que comenzó a encontrar el modelo de crecimiento de China y planteó las diferencias con la Argentina, donde sectores como el agro, la energía y la minería son muy dinámicos pero generan poca ocupación. También advirtió por el impacto de la inteligencia artificial y la tecnología sobre el empleo y destacó el papel del crédito para recuperar la construcción.

El caso de China aparece como un ejemplo paradigmático cuando se analiza el crecimiento económico de las últimas décadas. El economista Víctor Beker explicó que se trata de la economía que más creció durante los últimos 50 o 60 años y que su estrategia se basó en un esquema de “dos velocidades”, con un sector dinámico que traccionaba al resto de la economía. Sin embargo, advirtió que ese modelo comenzó a encontrar límites y que el país está replanteando su estrategia.

“Todo su proceso de crecimiento fue justamente una estrategia de dos velocidades, con un sector dinámico que traccionaba y el resto que acompañaba. Y la pregunta es si esto que fue una estrategia que por lo menos hasta ahora había sido exitosa en el caso de China, va a tener éxito de acá en adelante”, señaló Beker en la 99.9.

El economista explicó que China está apostando actualmente a sectores tecnológicamente más avanzados, en un escenario donde la inteligencia artificial ocupa un lugar central. “Hoy la disputa en el mundo es quién va a tener el liderazgo en la inteligencia artificial, por ejemplo. China tiene en este momento importantes inversiones en todo lo que tiene que ver con la tecnología de avanzada”, sostuvo.

La comparación con la Argentina, sin embargo, presenta diferencias importantes. Beker remarcó que los sectores que actualmente aparecen como más dinámicos en el país no tienen la misma capacidad para generar puestos de trabajo que tuvieron otras actividades durante el proceso de desarrollo chino. “En Argentina creo que la dificultad más grande que tenemos es que el sector dinámico, o sea, el sector agropecuario, la energía, la minería, son sectores que no traccionan ocupación”, afirmó.

En ese sentido, planteó que el país podría registrar buenos indicadores de crecimiento sin que eso se traduzca necesariamente en una mejora del mercado laboral. “Nosotros podemos tener tasas de crecimiento chinas, con desempleo, con empleo de baja calidad, simplemente porque los sectores más dinámicos, a diferencia del caso de China, acá no traccionan o no generan empleo importante. Son en general sectores muy capital intensivos”, explicó.

Beker utilizó la construcción como una de las principales diferencias entre ambos modelos. Mientras en China fue durante décadas una actividad capaz de absorber a trabajadores que dejaban el sector agropecuario para trasladarse a las ciudades, en la Argentina atraviesa un escenario mucho más complejo. “En China, uno de los sectores a los cuales la economía china, el gobierno chino apuntó en su momento, era la construcción. Gran parte de los campesinos que dejaban la actividad agropecuaria e iban a las ciudades encontraban empleo en el sector de la construcción”, recordó.

“En Argentina la construcción es uno de los sectores que más está sufriendo el proceso de ajuste”, agregó el economista, vinculando esa situación con los problemas que se observan actualmente en materia de empleo y actividad.

Para Beker, una recuperación de la construcción requiere necesariamente del crédito, debido a que se trata de una actividad que demanda inversiones de largo plazo. “La construcción, tanto la pública como la privada, por tratarse de inversiones a largo plazo, no puede funcionar sin la pata del crédito”, sostuvo.

En esa línea, señaló que será importante observar el impacto que puedan tener las medidas destinadas a aumentar la capacidad prestable de los bancos y estabilizar las tasas de interés. “La posibilidad de que se estabilicen las tasas de interés y esto permita que se aumente el crédito para, entre otras cosas, la vivienda y crédito de largo plazo. Hay que ver en qué medida esto impacta sobre la actividad de la construcción”, indicó.

El problema, además, excede a la construcción. Beker advirtió que el avance tecnológico está modificando de manera profunda la relación entre crecimiento económico y generación de empleo. “La tecnología tiende a hacer que la mayoría de las actividades que se desarrollan, especialmente las actividades más modernas, sean intensivas en capital y requieran poca mano de obra. Y con el desarrollo de la inteligencia artificial, más aún”, explicó.

Por eso, consideró que uno de los principales desafíos económicos hacia adelante será determinar qué ocurrirá con el empleo aun cuando las economías continúen creciendo. “Creo que este es uno de los grandes desafíos que están planteados de acá en adelante, con o sin crecimiento. ¿Qué pasa con el nivel de empleo? Porque aún con crecimiento, lo que estamos viendo en la mayoría de los países es que, aunque la economía crezca, no genera la cantidad de empleo que generaba 50 años atrás”, afirmó.

El economista también explicó que el propio modelo chino encontró dificultades en el financiamiento de su expansión. Según Beker, una parte importante del crecimiento de la construcción estuvo sostenida por créditos otorgados sin evaluar suficientemente la capacidad de repago de determinados proyectos.

“Créditos que en su momento se otorgaban sin mirar demasiado las posibilidades de repago y que, a la hora de llegar el momento de poner la mosca sobre la mesa, se encontraron con que muchos de esos proyectos eran inviables, algunas constructoras quebraron y esto ha generado también una situación complicada para el propio sector financiero”, describió.

Para Beker, allí aparece uno de los límites que enfrenta actualmente la economía china: lograr que los nuevos sectores tecnológicos sean capaces de compensar el ajuste de actividades que durante décadas fueron fundamentales para su crecimiento. “Este es el techo con el que está golpeando hoy el crecimiento en lo que es una de las economías más importantes en el mundo y que tiene el desafío de alguna manera de hacer que los sectores más dinámicos, que son los sectores de la tecnología, sean capaces de arrastrar al resto de la economía”, concluyó.