Andrés Di Prinzio y la crisis de los psicólogos con IOMA: “Se maltrata, se precariza a los profesionales de la salud y se deja de prestar un servicio muy importante”

El presidente del Colegio de Psicólogos Distrito XI cuestionó la situación de los profesionales que atienden por IOMA y explicó que el convenio con la obra social permanece cerrado, mientras los prestadores se redujeron de unos mil a apenas 150. Advirtió por las demoras en los pagos, los bajos honorarios y las dificultades para garantizar atención de salud mental, especialmente entre trabajadores estatales y fuerzas de seguridad.

El presidente del Colegio de Psicólogos Distrito XI, Andrés Di Prinzio, explicó las razones por las que los profesionales de la psicología volvieron a tomar una medida de suspensión de la atención a afiliados de IOMA y remarcó que se trata de una decisión que se adopta después de haber agotado otras instancias. “Los profesionales de la psicología tardan muchísimo en llegar a una medida de este estilo”, señaló en diálogo con la 99.9.

Di Prinzio explicó que la particularidad de la atención psicológica hace que interrumpir un tratamiento tenga consecuencias diferentes a las de cualquier otro servicio. “Existe el vínculo terapéutico con los pacientes, o sea, cortar un tratamiento es algo que no es puramente un servicio donde uno deja de atender un teléfono, es otra cosa mucho más importante”, sostuvo. Además, remarcó que existe una responsabilidad profesional y ética de sostener los tratamientos, lo que vuelve todavía más compleja la decisión de suspender la atención.

El titular del Colegio de Psicólogos sostuvo que desde la institución vienen reclamando a IOMA respuestas vinculadas tanto con los honorarios como con las fechas de pago. “Siempre estamos reclamando, pidiéndole a IOMA consideraciones, sobre todo con respecto a la fecha de pago, más allá de los honorarios que siguen siendo bajos o insuficientes”, explicó. También señaló que se solicita permanentemente un diálogo con la obra social, pero que los problemas se mantienen desde hace años.

Para Di Prinzio, la medida no apunta solamente a defender los intereses de los profesionales, sino que tiene como objetivo poner en evidencia cómo la situación termina afectando directamente a los pacientes. “Es una medida que se toma, aunque a alguno no le parezca, pero pensando sobre todo en los usuarios, en los pacientes, en los afiliados de IOMA, porque esta situación pega directo sobre la calidad de la atención”, afirmó.

En ese sentido, explicó que los tratamientos psicológicos requieren continuidad y frecuencia. “Los tratamientos psicológicos son sostenidos, se tienen que sostener en el tiempo, tienen una frecuencia. Si hay algo que todo el tiempo está impidiendo esa acción, atenta contra el hecho que imprime salud en el usuario”, sostuvo.

Otro de los puntos cuestionados por Di Prinzio fue la burocracia del sistema de liquidación de IOMA. “Hay otras obras sociales que también cubren el servicio y no son tan burocráticas, no hacen tantos débitos constantemente por cualquier cosa”, afirmó. Según explicó, el Colegio recibe permanentemente reclamos de profesionales que señalan que determinadas prestaciones no fueron pagadas, fueron debitadas u observadas.

El presidente del Colegio de Psicólogos puso además el foco en una situación que, según remarcó, afecta a toda la provincia de Buenos Aires: el convenio vigente con IOMA está cerrado al ingreso de nuevos profesionales. “El convenio actual que tiene el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires con IOMA está cerrado, o sea, no deja entrar profesionales de la psicología en un momento de crisis de salud mental”, señaló.

Di Prinzio vinculó esa situación con las dificultades que atraviesan los trabajadores estatales y, especialmente, con los problemas de salud mental registrados entre integrantes de las fuerzas de seguridad. “Los trabajadores del Estado necesitan tener cubierta mínimamente la atención de salud mental”, afirmó. Además, recordó que los salarios de los empleados públicos son bajos y que para muchos afiliados afrontar de manera particular una consulta psicológica resulta prácticamente imposible.

La reducción de profesionales disponibles para atender por IOMA aparece como uno de los principales problemas. “Hubo un momento donde había, por ejemplo, solo en este distrito, mil prestadores, psicólogos, que atendían a los afiliados”, explicó. Actualmente, según señaló, “tenemos 150 prestadores”, debido a que muchos profesionales abandonaron el sistema por los bajos honorarios y las demoras en los pagos.

“Si uno no cobra, ¿cómo paga el alquiler, la comida de sus hijos, la luz? No estamos hablando de otra cosa que lo que representa el ingreso mínimo para subsistir”, planteó Di Prinzio. A esto se suma que, al encontrarse cerrado el convenio, quienes abandonaron la atención por IOMA no pueden volver a incorporarse al sistema.

El especialista también se refirió específicamente a la situación de los policías bonaerenses y a los intentos de generar un convenio destinado a brindarles atención psicológica. Según explicó, existió una iniciativa de la gestión de IOMA para establecer un acuerdo con el Colegio de Psicólogos a nivel provincial, pero no llegó a concretarse. “¿Por qué no se abre el convenio donde los profesionales puedan ingresar y atender directamente a los afiliados, que son los policías también?”, cuestionó.

Di Prinzio sostuvo que la respuesta requiere decisiones de gestión y no quedar atrapada en discusiones políticas. “No queremos quedar atrapados en retóricas políticas vacías, sino que queremos decisiones políticas de gestión que realmente tengan efectos sobre lo importante, en este caso la salud mental de la población”, afirmó.

El presidente del Colegio de Psicólogos advirtió que la problemática ya tiene manifestaciones que no pueden ser ignoradas. “Cuando ya tenemos algo que explotó, este síntoma del suicidio está acá sobre la mesa. No alcanza con campañas hechas con inteligencia artificial, a las apuradas, a último momento, no; hay que tomar decisiones políticas, sostenerlas en el tiempo”, reclamó.

Finalmente, Di Prinzio cuestionó la falta de respuestas concretas y sostuvo que el problema no puede reducirse a una discusión sobre responsabilidades políticas. “Se maltrata, se precariza a los profesionales, no digo solo de la psicología, a los profesionales de la salud, y se deja de prestar un servicio muy importante a los afiliados”, concluyó.