La periodista uruguaya-israelí Jana Beris analizó en la 99.9 el incidente ocurrido durante un vuelo con destino a Tel Aviv, en el que el copiloto apuñaló al piloto y el avión perdió miles de metros de altura antes de ser controlado. Señaló que en Israel el episodio es interpretado como un posible intento de secuestro y explicó por qué el país mantiene estrictos protocolos de seguridad aérea frente a la amenaza terrorista.

La periodista uruguaya-israelí Jana Beris brindó detalles sobre el dramático episodio ocurrido a bordo de un vuelo con destino a Tel Aviv, donde el copiloto atacó con un cuchillo al comandante y generó una situación de extrema tensión entre los pasajeros. En diálogo con la 99.9, aclaró que las primeras versiones que hablaban de un piloto ruso y un copiloto ucraniano eran incorrectas y que ambos tripulantes eran de nacionalidad emiratí y omaní, respectivamente.
“Acá lo central es que en Israel se ve todo esto claramente como un intento de secuestro”, explicó Beris. La periodista remarcó que todavía no existe una confirmación definitiva sobre las motivaciones del copiloto y que la investigación se encuentra en curso en Arabia Saudita, pero planteó los interrogantes que genera el hecho de que el vuelo tuviera como destino Tel Aviv y llevara a bordo a 174 pasajeros, en su mayoría israelíes, incluidos casi 30 niños.
“¿Cuáles fueron sus motivaciones? Si era porque un avión iba en camino a Tel Aviv y llevaba a bordo a 174 pasajeros, la mayoría israelíes, entre ellos casi tres decenas de niños. Si era eso un atentado terrorista, antisemita, antiisraelí, o alguna otra motivación”, señaló. Al mismo tiempo, aclaró que se trata de hipótesis y que aún no existe una conclusión oficial sobre el motivo del ataque.
Según relató Beris, el piloto logró abrir la puerta de la cabina durante el enfrentamiento y varios pasajeros israelíes ingresaron para ayudarlo a controlar al copiloto. “El capitán, al parecer, que tuvo una actitud heroica, logró en determinado momento abrir la puerta de la cabina y pasajeros israelíes vieron lo que estaba pasando y varios irrumpieron a la cabina”, contó.
La situación se volvió todavía más dramática porque, durante la pelea, el avión comenzó a perder altura. “A raíz de ese enfrentamiento a golpes entre el capitán y el copiloto, el avión empezó a precipitarse hacia abajo. En cuatro minutos bajó unos 20.000 pies”, explicó la periodista. La magnitud de la caída generó entre los pasajeros la sensación de que el avión podía estrellarse y que no lograrían sobrevivir.
Beris contó además que circularon imágenes de pasajeros con sus ropas ensangrentadas y que en algunos videos podían escucharse los gritos de los niños. “La gente ahí se dice claramente, creo que no es exagerada la descripción, vio la muerte con sus propios ojos”, afirmó. El vuelo terminó siendo desviado hacia Arabia Saudita y se esperaba definir el mecanismo para trasladar nuevamente a los pasajeros hacia Israel.
La periodista también vinculó el episodio con el contexto de seguridad que atraviesa Israel y con la experiencia acumulada durante décadas frente a distintas formas de terrorismo. “Uno ve un avión con casi 180 israelíes, dice, bueno, otro terrorista, evidentemente, quizás fundamentalista islámico. Esto estamos haciendo conjeturas, pero creo yo, basada en la experiencia que hemos acumulado lamentablemente durante décadas”, sostuvo.
En ese sentido, Beris explicó que la amenaza terrorista no desapareció, aunque los mecanismos de seguridad hayan conseguido frustrar numerosos ataques. “Es imposible poner un policía en cada esquina, o sea, los ojos de la ciudadanía son un arma clave en la lucha antiterrorista”, afirmó. También remarcó que existe una combinación entre una vida cotidiana que continúa con normalidad y la conciencia permanente de que una situación inesperada puede cambiarlo todo en cuestión de segundos.
La periodista defendió la importancia de los controles de seguridad en los vuelos israelíes, aunque aclaró que eso no significa justificar malos tratos hacia los pasajeros. Recordó un caso ocurrido décadas atrás, cuando una mujer extranjera que viajaba en un avión israelí llevaba una bomba oculta en su equipaje sin saberlo, luego de que su pareja la utilizara para intentar concretar un atentado.
“Eso es un ejemplo que, como yo digo, no justifica que te hablen con insolencia. Porque aparte, la insolencia creo que no ayuda. Alguien se siente humillado. No ayuda, no aporta la seguridad”, señaló Beris. Sin embargo, explicó que los interrogatorios y controles buscan detectar contradicciones o situaciones que puedan representar un riesgo antes del embarque.
La periodista recordó también otros episodios históricos vinculados con el terrorismo aéreo, entre ellos el secuestro del vuelo de Air France desviado a Entebbe, Uganda, en 1976, y los atentados del 11 de septiembre. En ese marco, sostuvo que el peligro de la piratería aérea no desapareció, sino que los sistemas de seguridad desarrollados a partir de esas experiencias han permitido prevenir o frustrar situaciones de ese tipo.
Finalmente, Beris transmitió la dimensión que tuvo el episodio para los israelíes y citó al general retirado Amos Gilad, quien calificó lo ocurrido como “el milagro de Sukkot”, en referencia a la festividad judía que se celebra durante estos días. “180 personas podrían haber muerto”, concluyó la periodista al dimensionar la gravedad de una situación que terminó sin convertirse en una tragedia aérea.