El especialista en políticas educativas Alejandro Morduchowicz analizó el deterioro de los resultados educativos en Argentina y advirtió que los problemas del sistema no pueden explicarse solamente por la falta de presupuesto. Cuestionó las regulaciones que limitan a los docentes, la política de no repitencia y la pérdida de poder adquisitivo de los maestros bonaerenses, y reclamó respuestas concretas frente a los resultados de las evaluaciones internacionales.

El especialista en políticas educativas Alejandro Morduchowicz analizó en la 99.9 la situación de la educación argentina y sostuvo que el deterioro del sistema responde a múltiples factores que exceden ampliamente la discusión presupuestaria. “A veces se busca una sola causa y hoy tenemos unos cuantos frentes abiertos”, señaló.
Morduchowicz reconoció que los recursos destinados a educación son un componente importante, pero advirtió que no alcanza con aumentar el presupuesto para resolver los problemas estructurales. “Ojalá fuera sólo un tema de presupuesto, porque eso querría decir que cuando volvamos a tener dinero, en una de esas tenemos alguna salida”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó la acumulación de regulaciones que, a su entender, fueron limitando la capacidad de decisión de los docentes.
El especialista definió esta situación como un “cepo educativo”, en referencia a las reglas y normas que condicionan cada vez más el trabajo dentro de las escuelas. “Se van poniendo regulaciones, reglas de juego, normas que cada vez atan más de manos a los docentes”, afirmó. Por eso consideró necesario “barajar y dar de nuevo” y revisar qué decisiones se tomaron, cuáles fueron sus resultados y cómo avanzar a partir de ahora.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la política de no repitencia. Morduchowicz sostuvo que, aunque existe evidencia que indica que repetir de año no necesariamente mejora los aprendizajes, las alternativas implementadas tampoco lograron resolver el problema. “En una de esas habría que pensar si el remedio no fue peor que la enfermedad”, planteó.
El especialista explicó que las políticas educativas priorizaron durante años el aumento de la cobertura escolar, pero advirtió que la presencia de más alumnos dentro de las escuelas no constituye por sí misma un indicador suficiente de éxito. “Sobre la base de pensar en la inclusión, se está engañando en alguna medida a muchos jóvenes cuando se baja la calidad”, sostuvo. Y resumió su diagnóstico con una frase contundente: “En la búsqueda de la igualdad se ha nivelado para abajo y no para arriba”.
Morduchowicz también se refirió al rol de los sindicatos docentes y particularmente a la situación de la provincia de Buenos Aires. Señaló que existe una contradicción entre los períodos en los que hubo mejores salarios y los momentos actuales de fuerte deterioro de los ingresos. “Se han opuesto cuando tenían mejores salarios. Y no se oponen cuando los salarios vienen en caída libre”, afirmó.
En relación con los docentes bonaerenses, marcó un cambio importante en los últimos años. “Hasta 2023, los docentes de la provincia de Buenos Aires estaban en quinto lugar en el ranking salarial del país. Y ahora el salario de los docentes de la provincia de Buenos Aires cayó al puesto 19, son 24 provincias”, explicó. Según sostuvo, ese retroceso salarial agrega un factor de desmotivación a un sistema que ya atraviesa un escenario complejo.
El peso de la provincia de Buenos Aires en el sistema educativo nacional también fue destacado por el especialista. “La provincia tiene casi el 40% de los alumnos. Es decir que cualquier cosa que sucede acá mueve la aguja fuertemente en todo el resto del país, en los indicadores del país”, señaló.
Morduchowicz utilizó además un ejemplo para graficar lo que considera una situación particular del sistema argentino frente a la pérdida de días de clase. “La imagen que se suele dar en educación es que usted va por una apendicitis a un hospital, si están de huelga, los médicos no lo regresan a su casa y lo dan por operado. En cambio en Argentina, en varias provincias, usted puede tener la mitad de los días del año escolar sin clase”, sostuvo.
El especialista también cuestionó la tendencia a buscar una única explicación para los malos resultados educativos, ya sea la tecnología, la inteligencia artificial u otros factores. Recordó que Argentina ocupaba una posición destacada en América Latina a fines de los años 90 y planteó que el deterioro actual debería generar una reacción de las autoridades.
“Ya pasaron más de tres semanas desde que se anunciaron los resultados de las pruebas PISA y no vimos a ningún gobierno provincial ni al nacional reaccionar frente a eso”, afirmó. Morduchowicz, que fue viceministro de Educación, consideró que “un problema serio en la gestión es no tener respuestas a esos malos indicadores” y reclamó que exista una estrategia concreta frente a los resultados desfavorables.
Finalmente, advirtió que el problema educativo tiene consecuencias que exceden el presente y comprometen el futuro del país. “La acumulación de talento que teníamos en Argentina se va agotando. ¿En qué medida dentro de veinte, treinta años va a poder sostenerse una conversación como la que estamos teniendo?”, planteó.
A pesar de sus críticas al sistema, Morduchowicz también reivindicó el papel de los docentes y su aporte en los casos de estudiantes que logran destacarse en competencias internacionales. “No es que quiera ser demagogo, porque hay de todo, como en todas las profesiones, pero muchas veces se denosta a los docentes”, señaló. Y concluyó: “Cada uno de nosotros sabe cuánto le debemos a los buenos docentes que supimos tener”.