Gonzalo Inchauspe: “Lula necesita terminar muy bien esta primera vuelta porque en la segunda el margen de negociación es menor”

El politólogo Gonzalo Inchauspe analizó en la 99.9 el escenario electoral de Brasil y sostuvo que la fragmentación de la sociedad atraviesa una elección muy pareja entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Señaló las diferencias territoriales entre ambos espacios, el peso de los votos que podrían trasladarse en una segunda vuelta y advirtió sobre el impacto de la polarización y el descrédito de la política.

El politólogo Gonzalo Inchauspe analizó en la 99.9 el escenario electoral de Brasil y planteó que la elección está atravesada por una fuerte fragmentación de la sociedad. “En el fondo es la misma fragmentación que tiene la sociedad y es una fragmentación que viene hace un tiempo, así que va a estar muy reñido”, sostuvo. En ese contexto, explicó que la participación electoral puede ser determinante y recordó que en 2022, por primera vez, votó más gente en la segunda vuelta que en la primera, algo que terminó favoreciendo a Lula.

Según Inchauspe, Lula da Silva buscará llegar lo más cerca posible del 50% en la primera vuelta para afrontar con mayor fortaleza una eventual segunda instancia. “Yo creo que si Lula logra un resultado de 46, 47 puntos quedaría un poquito más favorable de cara a la segunda vuelta y encima siendo gobierno, con posibilidad de sacar algunas medidas favorables que también le podrían beneficiar”, señaló. De todos modos, remarcó que el escenario puede ser muy similar al de 2022, cuando la elección terminó resolviéndose por un margen muy estrecho.

El politólogo también explicó que la disputa ya no se define exclusivamente por la evaluación económica de cada gobierno. “Si bien los números económicos de Lula son mejores que los de Bolsonaro, aún la gente vota de un lado al otro ya no tanto por una razón económica, de una buena gestión o no, sino por la fragmentación”, afirmó. En su análisis, la división es “más ideológica, más de posicionamiento, identitaria que otra cosa”.

En ese marco, Inchauspe consideró que Lula debió asumir mayores riesgos durante la primera vuelta porque tendría menos margen para sumar apoyos posteriormente. “Flávio naturalmente tiene dónde crecer para la segunda vuelta, porque hay un montón de candidatos que dejan sus votos y son más inclinados de su campo, son más de la derecha”, explicó. En cambio, sostuvo que el espacio de Lula tiene menos candidatos con los cuales negociar esos respaldos.

“Lula tuvo que arriesgar más en la primera vuelta para quedar más cerca del 50%, porque sabe que en la segunda vuelta el margen de negociación es menor”, resumió. Para el politólogo, una buena elección inicial también puede darle mayor capacidad de negociación en el Congreso. “Necesita una primera vuelta contundente para tener fortaleza de reelección y ahí sentarse a negociar no solo con los otros candidatos, sino también en el Congreso”, indicó.

Respecto de las diferencias territoriales, Inchauspe señaló que el Partido de los Trabajadores mantiene su principal fortaleza en el norte de Brasil, mientras que el espacio de Bolsonaro tiene una base importante en Río de Janeiro. También destacó el comportamiento de Minas Gerais, estado al que definió como una especie de “mesa testigo” de la elección presidencial. “Generalmente tiene resultados muy parecidos a lo que ocurre finalmente. Siempre el resultado que se dé ahí es el que se da en la presidencial”, afirmó.

El politólogo también describió el clima de campaña y observó una menor presencia de cartelería tradicional y una fuerte utilización de stickers por parte de los militantes. “Yo vi en la zona donde estoy más gente con el sticker pegado de Lula que de Bolsonaro”, relató, aunque remarcó que la percepción depende también de la zona y de las personas con las que se converse.

Más allá del resultado, Inchauspe consideró fundamental que el proceso electoral transcurra con normalidad. “Lo importante es que se respeten los resultados, que no tengamos de nuevo que estar defendiendo la democracia”, sostuvo, al recordar los incidentes registrados en 2022. A su entender, la campaña actual aparece menos confrontativa que aquella elección, aunque advirtió sobre el riesgo de que la fragmentación termine trasladándose a cuestionamientos sobre el resultado.

“Lo importante también es que justamente esta fragmentación, esta división, no se lleve a cuestiones de cuestionar los resultados electorales ni de desacreditar al otro. Y que sea con respeto”, planteó.

Finalmente, Inchauspe analizó el impacto que tienen las denuncias de corrupción sobre ambos sectores y sostuvo que la utilización de estos casos termina alimentando un problema más amplio. “En el fondo las campañas usan el descrédito al otro y la denuncia de la corrupción, pero al final lo que genera en la sociedad es un descrédito por la política en general”, explicó. Y sintetizó el fenómeno con una expresión que, según señaló, termina instalándose en parte de la sociedad: “son todos”.