El diputado nacional cuestionó la medida judicial que suspendió la prohibición de tratamientos invasivos de cambio de género en menores de 18 años y defendió la modificación impulsada por el Gobierno. También criticó al kirchnerismo, apuntó contra sectores del Poder Judicial y los medios de comunicación, y reclamó recuperar la instrucción cívica en las escuelas.

El diputado nacional Alejandro Fargosi cuestionó en la 99.9 la decisión judicial que suspendió la aplicación de la restricción a los tratamientos invasivos de cambio de género en menores de 18 años. “Hay un tema que la enorme mayoría de la gente no percibe, y que es un drama, porque prácticamente cada día se arruina o está al borde de ser arruinada una vida”, afirmó al referirse a la disforia de género.
Fargosi defendió el cambio introducido por el Gobierno mediante el DNU 62, que modificó el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género. “Prohibió que se hagan operaciones o tratamientos invasivos integrales, como se los llama, en menores de 18 años, cosa que es lo más lógico del mundo”, sostuvo. Y agregó: “Un menor de 18 años no puede tomar decisiones que lo afectan. No es tatuarse una figurita en un brazo, es cambiarse de género”.
El legislador aseguró que consultó a profesionales de la psiquiatría antes de fijar su posición sobre el tema. “La mayoría de los psiquiatras que consulté ni siquiera establecen la madurez a los 18 años. Dieciocho es un límite arbitrario que se ha puesto en la ley, pero está mucho más cerca de los 25, de los 23, de los 22 que de los 18”, afirmó.
También cuestionó la medida cautelar que, según explicó, fue concedida a partir de una presentación de la Federación Argentina LGBT. “No se puede aceptar que invoquen una cautelar y que se reemplace el Poder Legislativo del Estado, que en definitiva lo único que está haciendo es proteger a los chicos”, planteó. Y resumió su preocupación con una frase contundente: “La disforia de género no mata gente, pero arruina vidas”.
Durante la entrevista, Fargosi contó que se reunió con representantes de la Fundación Manada y mencionó que, según la información que recibió de su fundadora, Miriam Domínguez, el 93% de los casos relevados correspondía a chicas. El diputado sostuvo que, a partir de esas conversaciones, considera necesario abordar las situaciones desde una perspectiva que contemple la salud mental y la posibilidad de que las dudas sobre la identidad puedan ser transitorias. “Lo primero que indica la cordura es esperar, hacer un tratamiento psicológico, contener a la persona que está pasando por ese momento y esperar dos o tres años”, expresó.
El legislador también criticó el desempeño de sectores judiciales y mediáticos. Al referirse a los enfrentamientos políticos en el Congreso, sostuvo que algunos sectores buscan aplicar criterios diferentes según quién sea el protagonista. “Cada vez que tengo que escucharlos son de una soberbia y una hipocresía monumental”, afirmó. Además, cuestionó lo que considera una cobertura mediática desigual ante hechos de violencia y respaldó la necesidad de que el Estado pueda ejercer sus funciones dentro del marco de la ley.
Otro de los ejes de su análisis fue lo que definió como una pérdida de valoración de la cultura occidental. “Han logrado que muchos occidentales estén avergonzados de la maravillosa cultura occidental que logramos después de cientos o miles de años de esfuerzo, muerte y sacrificio”, sostuvo. En ese marco, cuestionó las contradicciones que observa en sectores que defienden determinadas identidades o derechos mientras respaldan movimientos o regímenes que, según afirmó, persiguen a esas mismas comunidades.
Fargosi también manifestó preocupación por el crecimiento del antisemitismo en Europa y advirtió que el fenómeno no se limita a una sola forma de discriminación. “Es mucho lo que está en juego”, afirmó, al vincular su preocupación con la protección de las libertades, los derechos de las mujeres y el rechazo al extremismo religioso.
Finalmente, el diputado reclamó recuperar la instrucción cívica y mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento de las instituciones republicanas. “Las preguntas que me hacen de cómo funciona el sistema del Congreso meten miedo”, señaló. Y, al referirse a la discusión política, planteó que el desacuerdo no es incompatible con la democracia: “La grieta es democracia, a diferencia del consenso, que no es democracia”. Para Fargosi, el debate entre posiciones diferentes debe desarrollarse dentro de reglas comunes, mediante el diálogo y el respeto institucional.