El secretario general del SECZA expresó su preocupación por la situación de la cadena supermercadista, cuestionó la falta de respuestas de la empresa y advirtió sobre la incertidumbre que atraviesan los trabajadores. Confirmó que Carrefour estaría interesado en adquirir parte del negocio y reclamó información sobre el proceso judicial y las posibilidades de continuidad.

El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (SECZA), Guillermo Bianchi, manifestó en la 99.9 su preocupación por la situación de Toledo y el futuro de los aproximadamente 1.500 trabajadores de la empresa. “Es una empresa emblemática de la ciudad, cuya construcción silenciosa pero muy potente se dio a lo largo de todos estos años”, afirmó, al recordar el crecimiento de la cadena y su expansión hacia los barrios y la actividad industrial.
Bianchi destacó que Toledo supo desarrollar formatos comerciales de cercanía, como los locales Mini T, y generar empleo para miles de familias. Sin embargo, consideró que la empresa no logró adaptar su estructura a los cambios del mercado. “A lo largo de los años no profesionalizó sus mandos medios, no adaptó sus grandes estructuras a las nuevas formas de comercialización y a las competencias naturales que tiene una ciudad como la nuestra”, sostuvo. También cuestionó que la conducción posterior al fallecimiento de su fundador, Antonio Toledo, no hubiera interpretado adecuadamente el rol comercial y social de la compañía.
El dirigente sindical describió un escenario de deterioro que, según indicó, se refleja en las sucursales. “Tenemos delegados en todas las sucursales, nos van mandando videos y fotos de cómo han quedado vacíos los depósitos, cómo se van achicando las góndolas y cómo la gente cada vez entra menos porque no hay producto que comercializar”, señaló. A esa situación sumó la falta de respuestas de la patronal, que dificulta conocer qué estrategia tiene prevista para sostener la actividad.
Uno de los principales reclamos del SECZA está vinculado con la posibilidad de participar en el expediente judicial que involucra a la empresa. Bianchi contó que el sindicato se reunió con la jueza de la causa y solicitó ser parte del proceso para seguir de cerca las decisiones que afectan a los trabajadores, pero aseguró que llevaba alrededor de 20 días sin obtener una respuesta a ese pedido. “Queremos estar dentro del expediente para saber lo que pasa y salvaguardar los intereses de los trabajadores de la compañía”, remarcó.
El titular del SECZA también manifestó inquietud por la venta de tres superficies comerciales a capitales chinos y por los valores de esas operaciones, aunque aclaró que no conoce los montos concretos. Según relató, mientras el sindicato espera una respuesta judicial para intervenir en el expediente, la autorización de esas ventas habría avanzado en poco más de una semana. Además, planteó dudas sobre la dirección que figura en el expediente para la sindicatura, ya que, según contó, los asesores legales del gremio concurrieron al lugar indicado y no encontraron allí una oficina que atendiera los asuntos judiciales.
“Estas cuestiones y esta falta de información a la que no tenemos acceso nos preocupan”, afirmó Bianchi, quien recordó que los trabajadores y la organización sindical habían colaborado anteriormente para sostener la continuidad de Toledo. En ese sentido, mencionó los esfuerzos realizados durante la convocatoria iniciada en 2006 para evitar despidos y garantizar que los empleados cobraran de acuerdo con su antigüedad, sus derechos y su categoría. “Ese esfuerzo que se hizo, porque es un esfuerzo de la sociedad en su conjunto para salvaguardar una empresa que tenía muchísimas cuestiones vinculadas al empleo, ha sido también un ejercicio de responsabilidad por parte de las organizaciones sindicales”, expresó. Como contrapartida, lamentó que hoy encuentren “el silencio de la empresa y el abandono de la conversación en una mesa seria para saber cómo se continúa”.
En medio de la incertidumbre, Bianchi confirmó que el sindicato mantiene conversaciones por el posible interés de Carrefour en adquirir una parte de la compañía. Por ese motivo, propuso convocar a los municipios de General Pueyrredón, General Alvarado y Mar Chiquita, donde Toledo tiene supermercados e instalaciones industriales, para analizar alternativas que permitan facilitar una eventual operación. Advirtió que las normas locales sobre la instalación de superficies comerciales podrían convertirse en un obstáculo y reclamó que se evalúen las herramientas necesarias para que una posible compra pueda concretarse.
“Necesitamos ratificarlo y hacer el pedido expreso, dejar asentada nuestra posición en el ámbito donde tenemos que plantear las cosas, que es el Ministerio de Trabajo”, explicó. Para el dirigente, resulta fundamental que no aparezcan trabas administrativas si la empresa interesada avanza con una propuesta concreta. “Mil quinientas familias directas es un número muy importante para nuestra ciudad, son muchísimas personas y necesitamos que se acompañe el proceso y que la empresa transparente cuál es su plan de negocio”, enfatizó. Y advirtió: “De no ser así, nos preocupa mucho cuál va a ser el final de esta empresa”.
La crisis, según Bianchi, no se limita a los empleados de los supermercados. También involucra a trabajadores camioneros y de otras actividades vinculadas con la cadena productiva. Mencionó problemas relacionados con la falta de pago de reparaciones de vehículos y la situación de las granjas que abastecen a la empresa. De acuerdo con la información que dijo haber recibido de representantes de los trabajadores rurales, de las 22 o 23 granjas que Toledo tenía activas quedarían solamente cuatro. Además, señaló que al momento de la entrevista los cheques rechazados acumulaban unos 11.000 millones de pesos. “Son cifras escandalosas”, sostuvo, aunque indicó que una parte de esos compromisos se estaría cubriendo parcialmente.
Bianchi también se refirió a los cambios que atraviesa el comercio por la transformación de los hábitos de consumo, la digitalización y la competencia de las plataformas de entrega. Consideró que tanto empleadores como trabajadores deben revisar sus estructuras para responder a una realidad que cambia aceleradamente. “El mundo que está viniendo requiere una nueva mirada en términos de lo que pasa, el comportamiento de la gente frente a la compra y la venta, la comercialización, la agilidad, y debemos redimensionar las estructuras”, señaló.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de realizar compras, pagos, traslados y distintas actividades sin utilizar dinero en efectivo ni salir de la casa, prácticas que hace pocos años parecían lejanas y que hoy forman parte de la vida cotidiana. También destacó el crecimiento de nuevos espacios de encuentro que combinan sociabilidad y actividad comercial. Para Bianchi, comprender esas transformaciones resulta indispensable para el futuro del sector: “Las cosas están cambiando vertiginosamente”, concluyó, al insistir en la necesidad de adaptar el comercio a los nuevos comportamientos sin perder de vista el impacto que las decisiones empresariales tienen sobre el empleo y la economía de la ciudad.