Gabriel Ben Tasgal: “Existe la posibilidad de un acuerdo de unidad nacional en Israel”

El periodista y analista radicado en Israel evaluó en la 99.9 el escenario político tras las elecciones, las dificultades de la oposición para formar una mayoría y las denuncias de una posible injerencia de Qatar. También cuestionó el doble juego que, según afirmó, mantiene el emirato con Occidente y distintos actores de Medio Oriente.

El periodista Gabriel Ben Tasgal analizó en la 99.9 el complejo escenario político que atraviesa Israel después de las elecciones y las dificultades para conformar un nuevo gobierno. En medio de las denuncias sobre una posible intervención de Qatar en el proceso electoral, consideró que todavía existen distintas alternativas para resolver la disputa, aunque ninguna resulta sencilla para los sectores enfrentados con el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Sobre la posibilidad de que Qatar haya destinado dinero para influir en la votación, Ben Tasgal sostuvo: “No sería algo extraño”. Y agregó que Turquía y Qatar, países que vinculó con la Hermandad Musulmana, tienen interés en que Netanyahu no sea reelegido. “La posibilidad de que Qatar, un país que ha financiado 4.700 millones de dólares en universidades de Estados Unidos para impulsar el wokismo, invierta una cantidad de dinero en influir en las elecciones en Israel, ¿es algo posible?”, planteó. Las denuncias sobre eventuales irregularidades, aclaró más adelante, todavía se encontraban bajo investigación.

Al evaluar las alternativas para la formación de gobierno, el analista explicó que la oposición enfrenta un dilema político. Puede negociar un gobierno de unidad nacional con Netanyahu, intentar una nueva elección o buscar acuerdos con partidos árabes para alcanzar una mayoría parlamentaria. Sin embargo, consideró que las tres opciones presentan dificultades. “La oposición perdió seguros”, afirmó, al describir la falta de una salida que resulte conveniente para todos los sectores.

Ben Tasgal señaló que la desconfianza hacia Netanyahu constituye uno de los principales obstáculos para un acuerdo. Según explicó, el líder opositor necesitaría garantías de que no quedará expuesto a un costo político elevado por incorporarse a un gobierno compartido. “Tampoco le creen demasiado a Netanyahu, porque Netanyahu ha infringido, ha violado un montón de acuerdos que ha hecho en el pasado”, sostuvo. Al mismo tiempo, advirtió que una alianza con sectores políticos vinculados, según su descripción, con la Hermandad Musulmana o con posiciones favorables a Hamás podría ser muy difícil de defender ante la sociedad israelí.

El periodista consideró que, pese a las tensiones, un gobierno de unidad nacional sigue siendo una posibilidad concreta. “Me parece que existe la posibilidad mayor de un acuerdo de unidad nacional”, afirmó. No obstante, aclaró que su evaluación podía cambiar a medida que avanzaran las investigaciones sobre las denuncias de falsificación y soborno electoral. Si no se alcanzara un entendimiento, explicó, la convocatoria a nuevos comicios dependería de que los partidos no consiguieran formar gobierno dentro de los plazos previstos.

Una parte central de su análisis estuvo dedicada a Qatar y a la influencia que el emirato ejerce mediante sus relaciones políticas, económicas y mediáticas. Ben Tasgal sostuvo que desde la década de 1990 el país desarrolló una estrategia de doble perfil: proyectar una imagen de apertura hacia Occidente, con eventos internacionales como el Mundial de fútbol, mientras mantiene vínculos con sectores islamistas y financia, según afirmó, a organizaciones terroristas suníes, entre ellas Hamás.

“Qatar desde los años 90 ha hecho una doble postura: por un lado tiene una postura simpática hacia Occidente, ya sea con el Mundial, ya sea mostrándose como un país tolerante de alguna manera, y por otro lado tiene una televisión yihadista en árabe, que es Al Jazeera”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó el papel de la cadena de noticias y afirmó que el emirato utiliza sus vínculos con medios, instituciones y gobiernos extranjeros para proyectar una imagen diferente de la que, según su interpretación, mantiene en el ámbito interno.

También puso el foco en la relación estratégica entre Qatar y Estados Unidos, que mantiene una importante base militar en el emirato. Para Ben Tasgal, esa presencia constituye un elemento central para comprender la posición del país en Medio Oriente. “Los qataríes tienen de alguna manera la vaca atada porque tienen al ejército norteamericano que los defiende”, afirmó. Además, sostuvo que Qatar genera fuertes tensiones regionales por sus campañas contra gobiernos que considera insuficientemente radicales desde el punto de vista religioso, mientras evita cuestionar públicamente a sus propias autoridades.

El analista relacionó esa estrategia con la imagen internacional que Qatar construyó a través del deporte, la diplomacia y los negocios. En la conversación también se mencionaron las relaciones del emirato con dirigentes y empresarios vinculados con la Argentina, así como las reuniones mantenidas con el expresidente Mauricio Macri. Ben Tasgal consideró que la proyección occidental de Qatar puede dificultar la comprensión de sus objetivos políticos y de sus vínculos con distintos actores de la región.

Finalmente, se refirió a la participación de israelíes residentes en el exterior, que viajaron para votar en las elecciones. Según estimó, unas 70.000 personas habrían regresado al país para participar del proceso, aunque aclaró que no se conocía con certeza cómo se distribuyeron sus votos. “Intuyo que debe ser dos tercios para un lado, un tercio para el otro”, señaló, al considerar que quienes viven fuera de Israel podrían inclinarse mayoritariamente por la oposición.

Para Ben Tasgal, ese factor también puede influir en las decisiones de los partidos. Una nueva elección no garantizaría que los israelíes residentes en el extranjero volvieran a movilizarse en la misma proporción, lo que agrega incertidumbre a cualquier intento de repetir la votación. En ese contexto, concluyó que las negociaciones para conformar un gobierno podrían terminar siendo la alternativa más viable, aunque el resultado dependerá de la evolución de las denuncias y de la capacidad de los sectores políticos para alcanzar acuerdos.