La vecina marplatense, mamá de dos jóvenes con autismo, denunció en la 99.9 demoras en los pagos de IOMA, prestaciones adeudadas y dificultades para sostener los tratamientos. Aseguró que lleva casi 20 años de lucha, que ganó distintos amparos judiciales y que decidió hacer público su reclamo ante la falta de respuestas. “No nos cansamos nunca”, afirmó.

Clara Silvina Usman, vecina marplatense y mamá de Octavio, de 19 años, y Celina, de 21, ambos con autismo, expuso en la 99.9 la situación que atraviesa su familia por las dificultades para acceder a las prestaciones que necesitan a través de IOMA. “Las familias que tenemos hijos con discapacidad siempre sufrimos una violencia institucional desde todos los puntos de vista”, sostuvo.
La mujer contó que sus hijos fueron diagnosticados cuando tenían tres años y un año y medio, respectivamente, y que al comienzo debieron afrontar las terapias de manera particular. “Con mucho sacrificio empezamos a pagar las terapias, porque IOMA nos cubría solamente los dos meses o esas 20 sesiones que te dan cuando hacés un trámite por vía normal”, recordó.
Cuando reclamó una mayor cobertura, la respuesta de la obra social fue que sus hijos no tenían una discapacidad suficiente para requerir esas terapias. “Yo salgo como toda madre llorando de allá. Fue una situación horrible, porque uno empieza a desesperarse, empieza a necesitar cosas y las puertas se van cerrando, tanto en la salud como en lo social”, relató.
A partir de entonces, Usman comenzó a presentar recursos de amparo para conseguir las prestaciones. Según explicó, obtuvo sentencias favorables y el primero de esos fallos firmes llegó en 2011. También mencionó amparos vinculados con transporte, psicopedagogía, fonoaudiología, psicología y psiquiatría. “Cada uno de esos amparos los hemos ganado, tenemos nuestras sentencias judiciales”, remarcó.
Sin embargo, aseguró que IOMA mantiene una conducta de retrasos en los pagos. “En estos 20 años que tengo de lucha, siempre ha hecho exactamente lo mismo: atrasarse en los pagos. A veces fue un poco mejor, años mejores, años peores, pero este año la verdad que ha sido un desastre”, afirmó.
La situación actual afecta especialmente a Octavio, quien requiere escuela especial, transporte y acompañante terapéutica. Usman explicó que el transporte solamente cobró marzo en lo que va del año, mientras que a la acompañante terapéutica le adeudan prestaciones de dos años. “El año pasado todavía le deben dos meses y este año le han pagado dos meses con la facturación que ella presentó”, señaló.
Además, denunció que IOMA habría eliminado registros de facturación digital. “Han hecho un barrido en la página de ellos. Ya el prestador ni siquiera puede fijarse en las facturaciones anteriores a este mes porque las han barrido, las han borrado, las han bajado de los sistemas”, aseguró. Según explicó, antes podía consultar qué prestación había recibido su hijo y cuánto había facturado la profesional, pero ahora esos datos no están disponibles.
También cuestionó los montos que la obra social reconoce por las prestaciones. “Están pagando seis mil pesos la hora a una profesional como un acompañante terapéutico”, manifestó. Y agregó: “IOMA ha hecho pagos arbitrarios a la hora de pagar a profesionales que han estudiado”.
Las consecuencias, explicó, se trasladan directamente a la vida cotidiana. Usman es viuda de un maestro de la provincia y debe salir a trabajar, pero la falta de transporte y acompañamiento le impide organizar los traslados de sus hijos. “Esta semana no puedo llevar a mis hijos a la escuela. Yo soy viuda, tengo que salir a trabajar todos los días. Ellos esta vez no pudieron ir a la escuela porque yo tengo que hacer seis viajes para llevarlos, traerlos, llevarlos, traerlos”, contó.
La mujer describió además las dificultades que atraviesa Octavio desde el fallecimiento de su padre. “Mi hijo, el más chico, desde que falleció su papá tiene actitudes agresivas contra él mismo, contra mí misma. Si yo salgo a trabajar y lo dejo solo porque no me queda otra, él queda acá y se golpea”, explicó.
“Por ahí llego a casa y tiene los ojos hinchados. Si no es que le agarra la loca y me pega a mí, me agarra de los pelos y me termina revolcando por toda la casa”, relató, al describir la angustia que le provoca no contar con el acompañamiento necesario.
Usman también cuestionó las sugerencias que recibió para cambiar de cobertura. “Me han sugerido: ‘Hacete un monotributo y cambiate’. Pero las obras sociales aceptan personas sanas, no aceptan personas con enfermedades o con diagnósticos”, sostuvo. Y agregó: “Si yo me hago un monotributo sigo sosteniendo esta corrupción que se está viviendo en esta obra social que fue de siempre”.
En ese contexto, recordó que su marido realizó aportes durante toda su carrera docente y que a ella, como pensionada, también le descuentan todos los meses. Sin embargo, aseguró que sus hijos nunca recibieron una pensión por discapacidad y que los pedidos fueron rechazados.
“Cuando la fuimos a pedir nos atendió un buen señor en el Ministerio de Trabajo diciéndonos que nos debería dar vergüenza porque había gente que la necesitaba más”, contó. “Esas son las respuestas que a las personas, a las familias con discapacidad, muchísimas veces nos dicen”.
La marplatense explicó que decidió exponerse públicamente porque está preocupada por el futuro de sus hijos y por la protección que tendrán cuando ella ya no esté. “Mi marido falleció a los 42 años. Yo me tengo que asegurar que estos dos chicos, cuando yo no esté, tengan un Estado que los proteja”, expresó.
“Es algo que es angustiante, que es muy desgastante. Pero esta vez quise exponerme porque después somos una estadística, después somos una nota en el diario”, agregó.
Finalmente, Usman dejó en claro que no piensa abandonar el reclamo pese al desgaste de tantos años. “Yo ya no quiero callarme más, no sé si lucharé sola”, afirmó. Y concluyó: “La realidad es que este tipo de familias tenemos una particularidad y es que, en general, no nos cansamos nunca. No nos cansamos nunca”.