El director de la institución emblemática de Mar del Plata denunció que el municipio acumula siete meses de atraso en los pagos del convenio. Advirtió que la deuda compromete el funcionamiento cotidiano, la logística y los seguros de los integrantes, pese a la intensa actividad que mantiene el grupo y a su reciente declaración como patrimonio intangible de la ciudad.

Alejandro Magrini, director de la Guardia del Mar, expuso en la 99.9 la delicada situación económica que atraviesa la institución por el incumplimiento del convenio con la Municipalidad de General Pueyrredon. Según detalló, el último pago correspondió a marzo y fue recibido en septiembre. Desde entonces, no hubo nuevos desembolsos. “El atraso que tenemos en este momento es de siete meses. El desfasaje es muy grande, hemos tenido mucha paciencia realmente”, señaló.
Magrini recordó que durante febrero habían logrado resolver una situación vinculada con el espacio para los ensayos y firmado un nuevo convenio con el municipio. Además, destacó la declaración de la Guardia del Mar como patrimonio intangible de Mar del Plata, un reconocimiento que recibió con orgullo. Sin embargo, advirtió que ese acompañamiento institucional no se tradujo en el cumplimiento de los compromisos económicos. “La realidad es que el convenio no se está cumpliendo, la parte de la Municipalidad que corresponde a los pagos mensuales para poder sostener un grupo como este, que no es nada oneroso, es algo normal”, expresó.
El director remarcó que la actividad de la Guardia del Mar se mantiene de manera constante y que sus integrantes siguen representando a la ciudad en acontecimientos oficiales y celebraciones de otras localidades. “Estamos últimamente teniendo muchísima actividad y estando en los eventos más importantes”, afirmó. Entre las presentaciones recientes mencionó la despedida del buque chino, el Festival Lleca y la participación en la Fiesta del Postre de Balcarce. “Estamos permanentemente todas las semanas haciendo actividades, tanto desfiles como guardias de honor”, agregó.
El problema, explicó, es que los gastos necesarios para responder a esas convocatorias deben ser afrontados por la propia institución con los recursos previstos en el convenio de contraprestación. “Nosotros con eso tenemos que hacer funcionar toda la Guardia, pagar los micros de transporte para ir de un lugar al otro en cada actuación, la camioneta de sonido, el sonidista”, enumeró. Aclaró que no se trata de un subsidio sin obligaciones, sino de un acuerdo en el que la institución presta servicios y representa a la ciudad a cambio de un aporte municipal para sostener su funcionamiento.
La deuda también repercute sobre quienes colaboran con la Guardia del Mar y sobre los proveedores que hacen posible cada presentación. Magrini destacó especialmente el compromiso de los profesores, muchos de ellos vinculados históricamente con la institución. “Gracias a Dios son todos colaboradores que tengo, gente que ha pasado por la Guardia y que realmente la ama. Lo hacen con un cariño enorme y nunca vamos a tener un inconveniente con ellos”, manifestó. Sin embargo, reconoció que la acumulación de obligaciones termina afectando la posibilidad de afrontar nuevos gastos.
“Llega un momento en que, si tenemos que mandar a hacer banderas o alguna chaqueta, es imposible, porque hay que pagar los seguros”, explicó. En ese sentido, subrayó que los integrantes deben contar con cobertura ante cualquier eventualidad durante las actividades, aunque no perciban una remuneración. “No se puede funcionar sin un seguro que proteja a los chicos por cualquier inconveniente. Todo eso tiene un costo que es mínimo para la Municipalidad, pero si encima de que nosotros tenemos que estar en todos los eventos lo tenemos que absorber, ¿de dónde?”, cuestionó.
El director describió que la falta de pagos genera una cadena de compromisos pendientes que se vuelve cada vez más difícil de resolver. “Se nos genera una deuda como ahora de siete meses y se le debe a todo el mundo, al transportista; empieza a armarse una bola que no termina nunca”, advirtió. Por eso, insistió en que el reclamo no apunta a dejar de participar de los acontecimientos para los que son convocados, sino a que el municipio cumpla con la parte que asumió en el acuerdo.
“Lo que estamos teniendo como problema es que la Municipalidad no está cumpliendo con lo que firmó, con lo que se comprometió a cumplir”, sostuvo. Y recordó que la firma del convenio había permitido destrabar una situación anterior, mientras que la declaración de patrimonio intangible representó un reconocimiento al trabajo realizado durante tantos años. “Fue un mimo al alma, realmente fue reconocer tantos años de actividad y de estar representando a la ciudad de la mejor manera posible en todos los lugares, ya convirtiéndose en un emblema”, expresó.
Consultado sobre la contradicción entre ese reconocimiento y la falta de recursos, Magrini coincidió en que existe una incongruencia. “Es como decir: ‘Sí, queremos, valoramos lo que hacen, pero no los apoyamos’”, señaló. También destacó que la Guardia nunca dejó de responder a los pedidos recibidos y que, hasta el momento, las presentaciones han tenido una buena recepción. “Nunca hemos dejado de estar en ningún evento que se ha solicitado y creo que hasta ahora todo el mundo ha quedado muy conforme y muy contento con lo que hacemos, pero la parte que le toca a la Municipalidad no se estaría cumpliendo”, afirmó.
Finalmente, Magrini explicó que no les resulta agradable exponer públicamente esta situación, especialmente en un contexto económico complejo, pero consideró necesario que exista una definición. “No nos gusta hablar de esto en un momento tan delicado de la ciudad y del país, pero en algún momento hay que conversar estas cosas o tienen que dar una definición, porque si no es dejarla morir de a poco”, concluyó.