El concejal advirtió que, a un año de la entrega del estadio Minella y del polideportivo a una empresa privada, las obras no comenzaron y el estadio empeoró. Planteó rescindir el contrato y volver a licitar, cuestionó el sistema municipal de videovigilancia y afirmó que la gestión de Montenegro terminará con los problemas estructurales sin resolver.

El concejal Diego García cuestionó en la 99.9 el estado del estadio José María Minella, a casi un año de la adjudicación de la licitación que incluyó también al polideportivo y a los espacios comunes. “Estaba la expectativa de que iban a comenzar las obras. Lo primero que se iba a reparar era la famosa tribuna techada con sus butacas, y después se iba a empezar un trabajo para poner en valor todo el estadio. Eso nunca pasó”, afirmó.
Según describió, desde marzo no se ve actividad en el predio: “No hay gente trabajando, no se ven cascos amarillos, no hay nadie en el estadio durante la semana. Las obras nunca comenzaron”. Aseguró que la situación incluso empeoró, porque los baños hoy no funcionan, se retiraron las butacas sin reponerlas y la tribuna techada sigue clausurada. “Lamentablemente fueron todas promesas”, sostuvo.
García recordó que desde el bloque ya habían cuestionado el proceso de licitación: la empresa adjudicataria se constituyó en marzo de 2025 y en junio se aprobó el proyecto enviado por el Ejecutivo. Señaló además que en una primera instancia se trataba solo del estadio y que después se sumó el polideportivo, y que la propuesta no contaba con un capital inicial para comenzar las obras, sino una proyección a 40 años. Según indicó, lo que se vio durante este tiempo fueron noticias policiales vinculadas con el principal capital accionario de la firma, con hechos informados no solo en Brasil sino también denunciados en Mar del Plata.
El concejal recordó que, hace un mes, el intendente Guillermo Montenegro dijo que las obras estaban comenzando, una promesa que, según García, no se cumplió. Remarcó que la empresa sí facturó por el uso del polideportivo, y que nunca se presentó el plan de obra: “Era lo mínimo que tenía que hacer la empresa: elevar el plan para decir este mes arranco por la butaca, después por la tribuna, después cambio la luminaria. Ese plan nunca se elevó”. También dijo desconocer si el Ejecutivo inició alguna instancia judicial para obligarla a cumplir.
García defendió que se rescinda el contrato: “Hay condiciones reales para rescindir el contrato, y si la decisión es relicitar, que se vuelva a licitar”. Explicó que la empresa contaba con 36 meses de gracia para empezar a pagar un canon que ya consideraba muy bajo, y que, pese al anuncio de una licitación internacional, se presentó un único oferente. A eso sumó que, según informaron los medios, varias empresas locales se vieron perjudicadas por falta de pago. “Este es patrimonio de los vecinos. Si lo tiene que hacer un privado, que lo haga, pero que lo haga de una vez por todas”, planteó.
El edil extendió el reclamo a otros temas de la gestión: “Va a terminar el gobierno de Montenegro y tenemos un montón de temas para discutir. Pasa lo mismo con el transporte, pasa lo mismo con la basura. Terminan los problemas estructurales sin resolverse”.
Al hablar de seguridad, García cuestionó el sistema de videovigilancia municipal. Sostuvo que el municipio tiene 1.383 cámaras y que esa cantidad no creció en siete años. Según un informe que llegó al Concejo Deliberante, cerca del 10% no funcionaba, pero él estimó que la cifra real es mayor: “De las 1.383 calculamos que 400 cámaras, por poner un número, hoy no están en funcionamiento”. Mencionó como modelo a Vicente López, donde el software de inteligencia artificial cumple la función de alerta y reduce la cantidad de operadores. Sobre la presentación de cámaras en los camiones de recolección, opinó que es “tomarle el pelo a todos” y que “no hay absolutamente ningún resultado”.
En relación con la acción del Estado frente al delito, planteó que no existen lugares inaccesibles: “Cuando te dicen que hay lugares donde la policía no puede entrar porque es peligroso, eso es mentira. El Estado siempre tiene todos los recursos para poder entrar. Lo que falta muchas veces es decisión política y coordinación entre las fuerzas municipales, provinciales y nacionales”. Reconoció que, con más patrulleros y personal policial, algunos indicadores deberían haber mejorado, pero advirtió que la sensación de seguridad no se recuperó: “En las últimas 24 horas hubo dos entraderas en la ciudad, y eso es lo que no puede pasar. El Estado nunca se puede relajar”.
Al cierre, García se refirió al estado de las calles y a la reparación de un sector de acceso a la ciudad por la Ruta 2, donde había un pozo en la entrada de una rotonda. “Venís a Mar del Plata por Ruta 2 y lo primero que te encontrás de la ciudad es un pozo. Qué mala publicidad, de todo el esfuerzo que hace mucha gente, comerciantes, empresarios, para tener una ciudad próspera. Y el Estado no puede arreglar una calle”, concluyó.