Anna Grau: «Trump, te gusta o no, lo que dice lo hace; en cambio nuestros políticos dicen una cosa y hacen otra»

La escritora y periodista española, analizó desde Barcelona en la 99.9 la situación de Europa ante las políticas que implementa Donald Trump.

La situación a nivel internacional está en plena conmoción por los distintos conflictos abiertos y, principalmente, por la irrupción de Donald Trump con su política de aranceles. En ese escenario, hay muchos actores entre ellos la Unión Europea.

La periodista y escritora española Anna Grau, opinó en la 99.9 sobre lo que está sucediendo y cuál es su visión de lo que podría suceder: «A mí una cosa que me preocupa mucho de esta crisis del libre comercio en todo el mundo, es que yo creo que en Europa llevamos muchos años de auge de unos discursos políticos que contienen un elemento de negación de la realidad. Evidentemente, yo como europea y como liberal europea no puedo estar de ningún modo contenta con el anuncio que hizo ayer el presidente Donald Trump, pero creo que si realmente queremos solucionar este problema, tenemos que mirar los problemas a la cara. No basta con que los partidos europeos de izquierdas salgan a decir que Trump es muy malo y que EE.UU. es un bicho. Hay que hablar seriamente de qué ha conducido a esta situación. Veo a Donald Trump muy decidido a aplicar estas políticas y veo una Unión Europea dividida, sin una verdadera unión, evidentemente ni monetaria, ni fiscal, pero tampoco económica, defensiva. Hace pocos días asistíamos a un debate lamentable sobre hasta qué punto los países europeos están dispuestos a asumir sus responsabilidades en la defensa del mundo libre. En Europa tenemos países donde el antisemitismo está en auge. Otros, en cambio, mantienen relaciones más correctas con Israel. Temo que a pesar de los grandes discursos que se hagan en Bruselas, pues que como los intereses de unos países no son exactamente los mismos que los de otros, que esto sea un sálvese quien pueda y que de algún modo, por la vía de los hechos, se le acabe dando la razón a Trump, cuando yo creo que es verdad que con esto perdemos todos, pero con el actual marco de decir una cosa y hacer la otra, de predicar una política, pero luego con los hechos no está a la altura de las promesas de esas políticas, pues lógicamente ocurre lo que ocurre».

La situación europea es bastante particular respecto a otros momentos históricos y también es un dato a tener en cuenta: «En Europa, evidentemente, estamos todos muy orgullosos del estado del bienestar, de los logros de la socialdemocracia, pero claro, hace mucho tiempo que esos logros estaban dopados políticamente, en primer lugar por un apoyo indudable de EE.UU. toda la Europa occidental vivía bajo el ala protectora de EE.UU. como la Europa oriental bajo el ala protectora de la antigua Unión Soviética. Y ahora nos podemos ver en una situación como la Cuba castrista. Cuando cayó la Unión Soviética, Cuba se quedó sin su patrocinador, nosotros también podemos quedarnos sin Europa que ha renunciado a su autosuficiencia energética, lo cual ha permitido, por ejemplo, a Putin llegar a los extremos que ha llegado. Ha renunciado a su autosuficiencia defensiva y ahora todo es llorar».

Particularmente sobre el tema inmigración, remarcó lo que pasa en Barcelona donde el catalanismo, colaboró en la islamización: «en el tema de la inmigración a mí me horroriza esto que hace Trump de mezclar justos con pecadores. Es verdad que en todo el mundo occidental hay un problema con la inmigración irregular, y es verdad que los discursos woke a veces han impedido afrontar seriamente estas políticas, porque parecía que la única cosa progresistamente aceptable era que en todos los países entrara quien le diera la gana. Pero esto tampoco se arregla echando de malas maneras, tratando como a delincuentes a personas que ni lo son ni se les puede comparar con narcotraficantes o con miembros de trata de blancas. Temo que en mi país ocurra lo mismo, porque yo estoy hablando desde Barcelona, donde por la mala cabeza de los gobiernos separatistas catalanes, se hizo todo lo posible por disuadir que llegaran a Cataluña inmigrantes latinoamericanos, porque es la inmigración más lógica, la más parecida a nosotros culturalmente pero eran personas hispanohablantes y evidentemente el gobierno catalán tenía planes de que todos los extranjeros pasaran por el aro de aprender catalán antes que español. Para no llenarnos de una inmigración que era la más querida y más próxima a nosotros, pero para ellos políticamente indeseable, nos hemos llenado de inmigración musulmana de países árabes, que es mucho más difícil de integrar culturalmente, socialmente no se han hecho esos esfuerzos de integración y ahora Cataluña es un hub del salafismo mundial».

La salida no es violenta, sino tener una implementación de políticas un poco más sensatas, algo que por supuesto no aparece hoy en el catálogo de soluciones: «eso se arregla, insisto, echando al mar a todas las personas de origen árabe o de origen musulmán. Se arregla haciendo buenas políticas, mucho más sensatas. Como europea, hoy no estoy contenta con la noticia de que los productos de mi país les van a poner estos aranceles y que las empresas buenas, trabajadoras, competitivas, van a sufrir tanto como las que viven de la subvención o del nepotismo. Pero entiendo hasta cierto punto que con estos discursos de falso progresismo, de falso progreso social mal repartido, de no querer reconocer, pues sí, señor, que cuando tú impones el IVA a los productos, eso de cara a los intercambios con otros países implica una carga arancelaria. Creo que los problemas se solucionan hablándolos en la cara. Trump, te gusta o no, es claro, lo que dice; lo hace. En cambio nuestros políticos dicen una cosa y hacen otra».