El fiscal Leandro Arévalo explicó en la 99.9 cómo se logró dar con uno de los responsables del robo masivo de teléfonos en eventos musicales y advirtió sobre una estructura delictiva que opera de manera coordinada y traslada los dispositivos a Buenos Aires para su reducción.

El fiscal Leandro Arévalo brindó detalles sobre la investigación que permitió la detención de un hombre que transportaba 21 teléfonos celulares robados durante eventos musicales realizados en Mar del Plata. Según explicó en diálogo con la 99.9, el procedimiento se inició gracias a la rápida reacción de una de las víctimas, que logró rastrear su dispositivo minutos después del robo.
Arévalo aclaró que los hechos no se circunscriben a un solo evento, sino que se trata de una modalidad que se repite en distintos recitales y fiestas multitudinarias. En este caso, el detenido no sería quien sustrajo los teléfonos, sino una de las personas encargadas de trasladarlos hacia la Ciudad de Buenos Aires, donde luego ingresan a un circuito de reparación, venta de repuestos o, en algunos casos, desbloqueo y reactivación de las terminales.
“La víctima comenzó a localizar su celular inmediatamente y la señal marcaba una zona cercana a la ferroautomotora. El personal policial que estaba apostado en el lugar logró demorar a un sujeto que tenía no solo ese teléfono, sino otros veinte más”, explicó el fiscal. Algunos de los aparatos habían sido robados en el mismo evento y otros correspondían a hechos anteriores.
El funcionario judicial remarcó la importancia del uso de herramientas tecnológicas para la localización de los dispositivos, aunque advirtió que no siempre están disponibles o activadas. “Muchas veces pasa tiempo hasta que se intenta rastrear el celular y en ese lapso los teléfonos se apagan. No todos tienen la misma tecnología para seguir emitiendo señal”, señaló.
En ese sentido, Arévalo recordó un caso ocurrido días antes en un balneario del sur de la ciudad, donde el rastreo conjunto entre dos amigas permitió localizar varios teléfonos robados dentro de un baño químico. Allí fueron demoradas dos personas que tenían en su poder un total de 19 celulares sustraídos durante una fiesta.
Consultado sobre la modalidad delictiva, el fiscal fue contundente al señalar que no se trata de hechos aislados. “Hay una organización. No es casualidad. Son personas que viajan especialmente a estos eventos para realizar tareas de punga, aprovechando situaciones de tumulto como pogos o avalanchas”, explicó. Según detalló, los robos se producen en momentos de distracción, cuando las víctimas llevan los celulares en bolsillos, riñoneras o mochilas.
Finalmente, Arévalo sostuvo que la investigación permitió confirmar un patrón repetido en este tipo de delitos: la reducción de los teléfonos robados suele realizarse en Buenos Aires. “En varias intervenciones que me tocó llevar adelante, la localización marcaba claramente el traslado por ruta 2. Son pequeñas bandas organizadas, difíciles de detectar, pero con una lógica de funcionamiento muy clara”, concluyó.