El abogado Carlos Diéguez, nuevo representante de Melody Rakauskas en la causa por abuso sexual contra el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, denunció en la 99.9 irregularidades procesales, cuestionó el rol del Ministerio Público Fiscal y habló de “mafias organizadas” que habrían presionado a letrados anteriores.

El abogado Carlos Diéguez, quien asumió la defensa de Melody Rakauskas —denunciante en la causa por abuso sexual contra el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza— calificó la situación procesal como “un acto jurídico casi insólito” y cuestionó con dureza el accionar judicial que derivó en el sobreseimiento del jefe comunal.
“Es un acto jurídico casi insólito, por lo menos en la historia del derecho penal argentino”, sostuvo Diéguez. Y planteó una pregunta central: “¿A quién se le ocurre que la parte querellante, es decir, la víctima denunciante, va a abandonar el proceso cuando la Cámara del Crimen dejó firme el auto de procesamiento y la Corte Suprema rechazó el recurso extraordinario de la defensa de Espinoza?”.
Según explicó, la causa ya se encontraba en etapa intermedia, camino al juicio oral y público ante el Tribunal Criminal y Correccional N° 16 de la Capital Federal, cuando se produjo un giro inesperado: “Misteriosamente la notifican de la noche a la mañana, le dejan pegado un papel en la puerta, y el señor Espinoza estaba siendo sobreseído porque ella había abandonado el rol de querellante”.
“La dejaron al desamparo”
Diéguez indicó que la decisión se fundó en la supuesta falta de patrocinio letrado de la denunciante. “La notifican de que queda fuera de la querella porque se había quedado sin patrocinio. Entonces dicen que la acción no puede seguir por no contar con letrado”, explicó.
No obstante, remarcó que intentó asumir formalmente la representación: “Me dicen que haga la designación, la subo al sistema, pero que no la podían cargar porque le faltaba una barrita, un numerito. Es casi patético, espantoso el rol que tomó la justicia”.
Y agregó: “Nosotros los letrados nos guiamos por el número de causa, con eso es suficiente para ingresar al sistema. Pero dicen que faltaba una barrita. Es raro”.
Para el abogado, la cuestión de fondo es más grave: “¿Cómo dejan a la víctima en el desamparo social cuando tiene el derecho de estar en ese rol de querellante? La habilita la ley, el Código Procesal, las Convenciones Interamericanas de Derechos Humanos, la Constitución Nacional en su artículo 120”.
Críticas al Ministerio Público Fiscal
Diéguez también cuestionó el desempeño del Ministerio Público Fiscal desde el inicio de la causa: “En la instrucción nunca acompañó a la víctima. Es casi extraño, porque el auto de procesamiento fue confirmado por la Cámara del Crimen y la prueba fue aceptada”.
En ese sentido, se preguntó: “El Ministerio Público Fiscal, ¿actuó como defensor de Espinoza o como defensor del patrimonio del Estado y en representación de la víctima? La verdad que es grave”.
Y añadió: “Tenemos una Corte Suprema de Justicia de la Nación, tenemos un Ministro de Justicia. Espero que alguien esté mirando todo este disparate jurídico”.
“Aprietes feos” y “mafias organizadas”
El letrado reveló que abogados anteriores habrían sufrido presiones: “Tengo que decir que tres abogados anteriores, dos por lo menos seguro, según la denunciante habrían recibido aprietes, pero aprietes feos. Y con esa gente no se jode. Las consecuencias pueden ser graves”.
En ese contexto, habló directamente de “mafias organizadas” y sostuvo que “hay un sector minúsculo de la justicia que los consiente, los apoya y les hace favores”.
Diéguez afirmó que no se apartará de la causa por temor: “Porque este señor Espinoza me apriete, no me puedo bajar de una causa y dejar en banda a la víctima. Habrá que tomar recaudos, pero uno está acostumbrado a trabajar en el fango”.
Y agregó: “Si nos dejamos llevar por el miedo, el último que apague la luz y se vaya”.
Autorización para viajar
Otro punto que generó cuestionamientos fue la autorización judicial para que Espinoza viaje al exterior: “El 19 del corriente pidió autorización para viajar a Barcelona y el 20 le fue concedida, cuando no le daban entrada al patrocinio letrado de la víctima. Es raro, dejémoslo ahí entre paréntesis”.
Finalmente, Diéguez aseguró que su accionar será estrictamente profesional: “Yo me manejo de una manera muy profesional y por los canales que corresponden. No hago política, estoy en otra sintonía, en el ejercicio normal de la profesión”.
Aunque reconoció que existen magistrados de gran trayectoria, advirtió: “Hay gente muy valiosa en la justicia nacional y federal, excelentes juristas, pero por ahí entre esos hay algún pequeño ente contaminado que lleva una bandera política”.
Con el sobreseimiento dictado y la controversia instalada, el abogado anticipó que continuará impulsando las vías legales disponibles para que la denunciante recupere su rol en el proceso y se revise lo que definió como “un disparate jurídico” que dejó a la víctima “sin representación y sin justicia”.