Carlos Sánchez Berzain: “Hay un cambio geopolítico global y la seguridad de Estados Unidos terminó siendo la seguridad de toda América”

El politólogo y abogado Carlos Sánchez Berzain analizó el nuevo escenario regional tras el giro en la política exterior estadounidense. Afirmó que se está produciendo una “retoma de la democracia” frente al narcoterrorismo y advirtió que Bolivia aún sigue siendo un “narcoestado”.

El politólogo y abogado Carlos Sánchez Berzain trazó un panorama contundente sobre la situación política de América Latina al señalar que “lo que está pasando en las Américas es el cambio geopolítico global que se produce a partir de que el presidente Donald Trump llega al poder en Estados Unidos y prioriza la seguridad nacional como elemento central de su gobierno”.

Según explicó en la 99.9, ese giro implicó una transformación profunda en la política exterior norteamericana y en la dinámica regional. “Hay que revisar la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, donde se identifica que el país estaba bajo ataque mediante mecanismos de guerra híbrida: migración forzada, narcotráfico con cocaína y fentanilo, terrorismo, penetración del crimen organizado y financiamiento de movimientos políticos”, detalló.

En ese contexto, sostuvo que se inició una ofensiva directa contra lo que denominó “narcoestados”. “Señalan con rapidez a Venezuela, al cartel de los Soles, y se pone en marcha la Operación Lanza del Sur. Finalmente, el 3 de enero apresan y llevan a la justicia a Nicolás Maduro, que hoy es el reo Nicolás Maduro”, afirmó.

Para Sánchez Berzain, estos hechos marcaron un punto de inflexión: “Todo eso ha producido un cambio en la región donde los gobiernos democráticos han entrado en una misma línea de defensa. Ya son 17 países que han formado lo que llaman el Escudo de las Américas, para desarticular el narcoterrorismo y el crimen organizado”.

El analista incluyó a la Argentina dentro de ese proceso: “En la Argentina es muy claro el panorama, con mayor frecuencia de operaciones antinarcóticos y el destape de temas de corrupción. Lo mismo pasa en Ecuador con el Comando Sur, en Bolivia con la captura de narcotraficantes, y en México con operativos importantes”.

En ese sentido, sintetizó: “Estamos viviendo la retoma de la democracia para aplacar al crimen organizado que tomó el poder político”.

Consultado sobre figuras clave en este proceso, destacó el rol de Marco Rubio: “Es central, uno de los estadistas más importantes que ha brindado Estados Unidos. Tiene formación académica de alto nivel, experiencia política y conocimiento profundo de América Latina. Se nota su mano en esta estrategia”.

A su vez, describió el funcionamiento del equipo diplomático estadounidense y subrayó la importancia de especialistas en la región: “Rubio no maneja directamente los asuntos latinoamericanos, sino que delega en expertos como Christopher Landau, que conoce profundamente la realidad regional”.

Sobre Bolivia, fue especialmente crítico: “Sigue siendo un narcoestado. Esperamos que el presidente Paz lo desmonte, pero todavía hay presos políticos, falta de condiciones democráticas y un sistema judicial heredado del socialismo del siglo XXI”.

También se refirió a la relación con Chile y las tensiones históricas: “Hay heridas muy serias. Bolivia ha sido fuente de narcotráfico hacia Chile y una base de Cuba y Venezuela para agredir a los países vecinos. Se necesita un control estricto del territorio para dejar de ser una amenaza”.

En su análisis más amplio, remarcó que los regímenes autoritarios de la región responden a un mismo patrón: “No es un punto de contacto, es un modelo. El modelo cubano se expandió con el dinero venezolano y está basado en terrorismo de Estado, violación de derechos humanos, corrupción y construcción de narcoestados”.

“Ellos no son penetrados por el crimen organizado: son el crimen organizado”, sentenció.

Finalmente, planteó que el escenario regional atraviesa un momento de transición con perspectivas de cambio: “No es un giro ideológico de izquierda o derecha, es un giro de defensa de la sociedad. Hay optimismo. Presidentes como Javier Milei, Peña, Novoa o Kast representan algo diferente. El cambio geopolítico es total”.