Daniel Sticco: “Decir que el dólar debería estar en $1.770 es un análisis falso y engañoso”

El periodista económico Daniel Sticco cuestionó comparaciones con escenarios del pasado, defendió el proceso de desregulación en marcha y sostuvo que la economía argentina muestra mejoras, aunque todavía enfrenta el peso de décadas de distorsiones estructurales.

El periodista especializado en economía Daniel Sticco analizó la coyuntura económica argentina y advirtió sobre interpretaciones que, a su entender, comparan de manera incorrecta la situación actual con la de años anteriores. En particular, consideró que afirmar que el tipo de cambio debería ubicarse en torno a los 1.770 pesos responde a “un análisis totalmente falso, engañoso” que desconoce los cambios estructurales registrados en los últimos años.

Según explicó en la 99.9, ese tipo de comparaciones omiten diferencias clave entre períodos económicos marcados por fuertes regulaciones, alta inflación y brecha cambiaria. “Una cosa es tener ese tipo de cambio con retenciones más altas, impuesto PAIS, más de 14.000 regulaciones y una economía totalmente desestabilizada, y otra muy distinta es la situación actual”, señaló. En ese sentido, remarcó que hoy el tipo de cambio real se ubica incluso por encima del nivel heredado en 2023 y que ya no existen restricciones como cupos a importaciones o exportaciones ni brechas cambiarias significativas.

Sticco también destacó la acumulación sostenida de divisas por parte del Banco Central como un dato relevante del presente económico. “Si el Banco Central está comprando dólares, quiere decir que está sosteniendo la divisa para que no baje y que el precio argentino no se aprecie más”, explicó, al tiempo que atribuyó ciertas críticas a “retóricas interesadas” vinculadas a sectores afectados por la eliminación de regulaciones, subsidios o beneficios.

En relación con la situación de la empresa FATE y el contexto industrial, sostuvo que décadas de regulaciones, conflictos sindicales y falta de inversión limitaron el crecimiento del sector. A su juicio, en un entorno menos restrictivo muchas compañías “tendrían que tener una planta diez veces más grande” y no haberse mantenido estancadas.

Otro eje de su análisis se centró en el debate sobre licencias laborales y costos empresariales. Allí planteó que la discusión debería enfocarse en quién asume contingencias ajenas a la actividad productiva. “Nadie está en contra de proteger al trabajador, pero hay situaciones que deberían cubrirse con seguros específicos y no recaer totalmente sobre la empresa”, afirmó, proponiendo esquemas de cobertura colectiva como alternativa más eficiente tanto para empleadores como para empleados.

Respecto de la evolución general de los precios, diferenció subas puntuales de una inflación sostenida. “No hay una inflación generalizada ascendente, sino movimientos específicos en algunos productos”, indicó, y advirtió que calificar el escenario como estanflación implica desconocer la complejidad de desarmar décadas de distorsiones regulatorias y de precios relativos.

Finalmente, llamó a moderar las expectativas sobre la velocidad de normalización económica. “Hace 90 años que arrastramos problemas de manejo discrecional de la economía y este proceso lleva apenas dos años; es como haber jugado sólo dos minutos de un partido de noventa”, graficó. Desde esa perspectiva, consideró que la mejora macroeconómica es evidente, aunque el camino hacia la estabilidad plena demandará tiempo y transformaciones estructurales más profundas.