Derrumbe en cocheras: advierten que una mala impermeabilización y posible ahorro de hierro podrían haber sido claves

El presidente de la Sociedad de Profesionales de Arquitectura y Urbanismo de La Plata, Sergio Poggi, analizó en la 99.9 el colapso de una estructura en Capital Federal y señaló que el problema podría estar vinculado a fallas en la impermeabilización y a un eventual ahorro de acero. También remarcó la responsabilidad de los controles estatales en la obra.

El presidente de la Sociedad de Profesionales de Arquitectura y Urbanismo de La Plata, Sergio Poggi, analizó en la 99.9 el derrumbe de una estructura de cocheras en Capital Federal y advirtió que el hecho expone posibles fallas graves en el proceso constructivo, tanto en la ejecución como en los controles.

Al explicar cómo funcionan las estructuras de hormigón armado, recordó que se trata de un sistema que combina dos materiales con propiedades complementarias. “El hormigón es un material muy noble y se compone de dos elementos: el acero y la mezcla de cemento, arena, piedra y agua. Estos dos componentes se alargan y se contraen con el sol y con el frío en las mismas dimensiones, por eso pueden trabajar juntos”, explicó.

Según detalló, cada uno cumple un rol estructural específico. “El acero es espectacular a la tracción, soporta los esfuerzos de estiramiento, y el hormigón es espectacular a la compresión, soporta que se lo comprima”, indicó, lo que permite “desde hace más de cien años tener las construcciones que tenemos”.

Poggi señaló que, al momento de diseñar una estructura, los ingenieros trabajan con amplios márgenes de seguridad. “Para calcular la cantidad de hierro hay todo un proceso y se calcula a la rotura del hierro, cuando el acero se va estirando hasta que entra en fluencia y deja de sostener. Después se aplica un coeficiente de seguridad, generalmente de dos”, explicó.

Esto implica que la estructura suele construirse con el doble del acero necesario para soportar la carga prevista. “Cuando uno calcula la cantidad de acero que se le pone a una estructura, después lo multiplica por dos. O sea, se le pone el doble por cualquier falla que pueda haber en algún lado”, afirmó.

A partir de ese margen, el especialista señaló que en algunas obras puede existir la tentación de reducir materiales. “Puede ocurrir que en obras grandes se economice hierro, porque el coeficiente de seguridad es grande”, señaló.

Sin embargo, en el caso del derrumbe, consideró que el problema central podría estar en otro aspecto clave del sistema constructivo: la impermeabilización. “Si realmente pasó eso, que economizaron hierro, por lo menos tendrían que haber impermeabilizado perfectamente esas losas”, advirtió.

El arquitecto explicó que las superficies verdes construidas sobre cocheras o subsuelos funcionan, en la práctica, como grandes reservorios de agua. “Esos lugares con pasto por sobre la cochera son en realidad grandes piletas de natación. Cada vez que llueve eso se comporta como una pileta y filtra agua hacia abajo”, indicó.

De acuerdo con Poggi, en este caso hubo señales claras de filtraciones. “Se demostró que pasaba agua para abajo, lo que quiere decir que la impermeabilización está mal hecha”, afirmó.

El problema, explicó, es que el agua afecta directamente la estructura metálica del hormigón armado. “El agua va oxidando el hierro. El oxígeno del agua genera óxido y esa costra por un lado revienta el hormigón y por otro lado va achicando la sección del acero que realmente trabaja, porque el óxido no resiste nada”, detalló.

Para el especialista, ese proceso puede explicar el colapso de la estructura con el paso del tiempo. “Ahí está el gran problema. Puede ser que le hayan mezquinado hierro, pero el principal problema para mí fue la mala impermeabilización”, sostuvo.

Además, destacó que la losa había resistido varios años antes del derrumbe. “Esa losa duró cinco años. Si hubiera estado mal hecha de entrada, con la primera lluvia fuerte o con los desagües pluviales tapados hubiera cedido mucho antes”, señaló.

Poggi también subrayó que en Argentina existe un alto nivel técnico en materia de construcción con hormigón. “El trabajo en hormigón en Argentina es espectacular”, afirmó, al recordar experiencias profesionales vinculadas a restauraciones de obras arquitectónicas complejas.

En relación con el caso del derrumbe, también apuntó a las responsabilidades institucionales vinculadas al control de la obra. “Ahí hubo responsables de obra por parte del Estado y responsables por parte de la empresa”, indicó.

Además, recordó que la construcción atravesó distintas gestiones gubernamentales. “Comenzó durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se ejecutó en gran parte durante el gobierno de Mauricio Macri y se inauguró después de la pandemia con Alberto Fernández”, explicó.

En ese sentido, remarcó que el sistema administrativo establece una cadena de responsabilidades clara en el control de las obras públicas. “La cadena de firma empieza siempre por el inspector. Después viene el jefe de departamento que avala lo hecho por el inspector, después subdirector, director, director provincial y finalmente subsecretario o ministro”, detalló.

Por eso, concluyó que la investigación deberá centrarse en las primeras instancias de control. “El primer responsable es el inspector. Siempre hay que ir a la primera firma”, afirmó. “A mí no me gustaría estar en la piel del inspector que inspeccionó eso”.