Diego Guelar: “La gran pregunta de los inversores es qué pasa con Argentina después de Milei”

El ex embajador analizó el interés internacional que vuelve a despertar el país y advirtió que el principal problema sigue siendo la falta de continuidad política. “Milei ha logrado credibilidad personal, pero eso no es lo mismo que la credibilidad del país”, afirmó.

El ex embajador Diego Guelar analizó el escenario internacional y el renovado interés que vuelve a despertar la Argentina en los mercados globales, particularmente en el marco de la denominada “Semana de Argentina en Nueva York”. En diálogo con la 99.9, sostuvo que el país atraviesa un nuevo momento de expectativa en el exterior, aunque advirtió que el principal problema sigue siendo la falta de continuidad política, un factor clave para generar confianza en los inversores.

En primer lugar, al referirse al contexto global y a los conflictos internacionales que dominan la agenda informativa, Guelar señaló que la guerra moderna ya no se desarrolla únicamente en el terreno militar, sino también en el plano comunicacional. “Hoy las guerras ya no son las guerras tradicionales con ejércitos en territorio. Hay drones, inteligencia artificial, ataques con misiles y, además, la guerra informativa es un capítulo muy importante”, explicó.

Según indicó, la dinámica actual de los medios y la necesidad permanente de información generan un escenario donde muchas veces predominan versiones sin sustento. “Hay una carencia de información verdadera y muchas más fake news que información real. Además existe la necesidad de cubrir horas y horas de transmisión, porque hoy son 24 horas de información constante”, afirmó. En ese contexto, consideró que la falta de datos confiables termina derivando en especulaciones. “La falta de información real genera muchas veces un abuso de maquinaciones o interpretaciones”, señaló.

Consultado sobre la percepción internacional de la Argentina en el actual contexto político, el ex embajador aseguró que el país volvió a generar expectativas en el exterior, algo que, según explicó, ya ocurrió en otras etapas recientes. “Argentina ha tenido tres períodos en los que recuperó interés internacional. Yo los llamo las tres M: Menem, Macri y Milei”, indicó.

En ese sentido, recordó que durante la presidencia de Carlos Menem se generó un fuerte proceso de integración con el mundo. “El presidente Menem despertó un gran interés que se materializó en un proceso muy importante de privatizaciones y de incorporación al mundo después de muchos años de aislamiento”, afirmó.

Posteriormente, señaló, se repitió un fenómeno similar durante la gestión de Mauricio Macri. “Volvió a ocurrir con Macri, en un período más corto, pero también con gran intensidad en términos de expectativa y atención internacional”, explicó.

Ahora, según Guelar, el país atraviesa un tercer momento de interés global. “Hoy nuevamente despertamos interés y esperemos que ese interés se pueda concretar”, sostuvo.

El diplomático remarcó que la Argentina posee enormes recursos naturales que explican ese interés recurrente del mundo. “Todos sabemos que el país tiene alimentos, energía y minerales. Por ejemplo, Vaca Muerta es un yacimiento descubierto en 1940, pero durante décadas no se pudo desarrollar plenamente”, señaló.

Sin embargo, también advirtió que esas oportunidades históricamente se vieron frustradas por la falta de previsibilidad. “Las inversiones en minería y energía son de muy largo plazo, requieren enormes montos de capital y muchos años para recuperar la inversión. Por eso necesitan continuidad y credibilidad, algo que la Argentina no ha logrado todavía”, afirmó.

En ese marco, consideró que el país podría atravesar un proceso de transformación productiva si logra sostener políticas estables durante los próximos años. “Si analizamos la letra chica de los anuncios vinculados al RIGI, el gran período de inversiones empieza recién en 2027. Es decir, tenemos un período de diez años por delante para cambiar realmente nuestro perfil productivo”, explicó.

Guelar comparó esa posible transformación con lo ocurrido en otros países que lograron modificar su estructura económica. “Canadá y Australia eran países esencialmente agrícolas hasta las décadas del 60 y 70. Después incorporaron con fuerza la minería y la energía y dieron un salto extraordinario en términos de desarrollo y bienestar”, señaló.

Según indicó, la Argentina tomó el camino inverso. “Nosotros teníamos números muy parecidos a los de Canadá o Australia hace décadas y fuimos descendiendo por el desfiladero”, afirmó.

Para el ex embajador, la clave para revertir ese proceso es construir estabilidad política más allá de los cambios de gobierno. “Para hablar de continuidad en la Argentina no podemos pensar en una sola administración. Tiene que haber alternancia política sin que eso rompa la continuidad nacional”, sostuvo.

En ese sentido, puso como ejemplo a los países de la región. “Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil han tenido en los últimos veinte años gobiernos de izquierda y de derecha, pero no han alterado la continuidad de sus políticas fundamentales. Por eso tienen credibilidad”, explicó.

A su entender, la Argentina aún no logró consolidar ese proceso institucional. “Hoy somos los peores del barrio en términos de riesgo país, reservas o inflación, en una región que atraviesa uno de sus mejores momentos de estabilidad y crecimiento”, afirmó.

Guelar también cuestionó lo que definió como una visión excesivamente optimista sobre la situación del país. “A veces tenemos una falsa conciencia de que somos los mejores del mundo, cuando en realidad deberíamos aspirar primero a ser como nuestros vecinos”, indicó.

Para el diplomático, el punto central que analizan los inversores extranjeros tiene que ver con la estabilidad política a largo plazo. “La pregunta que siempre aparece cuando uno conversa con inversores es qué pasa después de Milei”, afirmó.

En ese sentido, reconoció que el actual presidente logró construir una imagen positiva en el exterior. “Milei ha logrado credibilidad personal, sin duda, y eso es importante”, señaló.

Sin embargo, advirtió que ese factor por sí solo no alcanza para garantizar inversiones sostenidas. “La credibilidad personal de un presidente no es lo mismo que la credibilidad de un país”, remarcó.

Por ese motivo, insistió en que el desafío central es construir previsibilidad institucional. “Por el régimen constitucional, un presidente puede gobernar cuatro u ocho años. Pero las inversiones que necesita la Argentina requieren décadas de estabilidad”, explicó.

Finalmente, Guelar sostuvo que el país debe abandonar la lógica de confrontación política permanente si pretende recuperar confianza internacional. “En la Argentina tenemos un problema grave: somos autoritarios por derecha y autoritarios por izquierda. Todos creen en el pensamiento único y eso impide construir continuidad”, concluyó.