La médica clínica y docente de bioética de la UBA, Dra. Laura Pezzano, analizó el debate sobre la eutanasia y sostuvo que Argentina tiene una “asignatura pendiente”, al tiempo que remarcó que el sufrimiento es un concepto individual que no puede ser medido por terceros.

La médica clínica y docente de bioética de la UBA, Laura Pezzano, se refirió al debate sobre la eutanasia reavivado a partir del caso de Noelia Castillo Ramos y aseguró que la Argentina aún tiene pendiente una discusión profunda y madura sobre el tema.
“Hace ya unos años que tenemos algunos proyectos de ley en danza. Creo que es la asignatura pendiente. Nuestros vecinos nos han dado el ejemplo de que son temas que deben ponerse sobre la mesa, discutir y resolverse civilizadamente”, afirmó en diálogo con la 99.9, en referencia a la reciente legislación aprobada en Uruguay.
En ese sentido, expresó su expectativa de que el Congreso avance: “Confío en que este año vuelva a tomarse esa discusión seriamente”.
Desde una perspectiva bioética, Pezzano explicó que uno de los principales desafíos es definir los criterios para habilitar la eutanasia, especialmente por la imposibilidad de medir el sufrimiento de manera objetiva. “No hay una forma de medir el sufrimiento ajeno. Hay personas que pueden tolerar determinadas situaciones y otras que no, incluso con la misma enfermedad”, indicó.
Por eso, remarcó que se trata de un derecho individual: “Nadie nos puede decir qué dolor podemos tolerar o qué camino tenemos que atravesar”. En esa línea, sostuvo que el eje del debate debe ser garantizar la autonomía de las personas en el tramo final de su vida: “Lo que se pretende es permitir a las personas tener el control de esa etapa donde el sufrimiento los doblega”.
La especialista aclaró que existen parámetros a considerar —como el sufrimiento físico o psíquico—, pero subrayó que no son uniformes. “En el caso que conmociona en estos días, había fundamentalmente un sufrimiento psíquico o emocional”, explicó.
Al mismo tiempo, reflexionó sobre los límites del sistema sanitario y social para abordar este tipo de situaciones: “Nos lleva a pensar cuánto camino nos queda por recorrer para comprender mejor el sufrimiento psíquico y social, y tener mejores herramientas para abordarlo”.
Sin embargo, advirtió que incluso con avances en ese sentido, habrá casos donde el dolor no pueda ser mitigado: “Aún con las mejores herramientas hay sufrimientos que la ciencia y la medicina no pueden lidiar”.
Frente a ese escenario, fue categórica: “No podemos condenar a vivir a una persona con ese sufrimiento si no lo quiere”.
Pezzano también cuestionó el modo en que muchas veces estos casos se debaten en la esfera pública. “Me da mucha pena cuando las personas dejan de ser el centro y se convierten en un medio para sostener una postura”, señaló.
Por último, se refirió al rol de la Justicia en este tipo de situaciones y rechazó la idea de que las decisiones queden en manos de los jueces: “Nuestra vida no está en manos de un juez. Los sistemas judiciales están para garantizar derechos”. Y concluyó: “En el caso de Noelia, el juez protegió su decisión. Si no hubiera intervenido, probablemente la vida estaba en manos del padre, y eso sí que era tremendamente injusto”.