El economista analizó el funcionamiento histórico del capitalismo argentino, señaló la relación entre política y empresariado, planteó que la apertura genera resistencias culturales y pidió evaluar el proceso económico en curso con una mirada de mediano plazo.

El economista Eduardo Jacobs sostuvo que el actual proceso de transformación económica expone un modelo de funcionamiento que se consolidó durante décadas en la Argentina, caracterizado por mercados cerrados, baja competencia y acumulación de capital sin inversión productiva.
“Más que pensar que nos tocaron los peores empresarios, hay que entender cómo se fue gestando socialmente un modo de funcionamiento donde la élite económica se aisló y le delegó todo el poder político a la clase política”, explicó en declaraciones a la 99.9. Según señaló, ese esquema derivó en una economía en la que “la política va viendo qué hace con la gente y la economía se va arreglando”.
Jacobs describió que, durante años, el empresariado operó bajo un acuerdo implícito con el poder político. “La lógica era: cerrame la economía, cuidame el mercado, que no haya conflicto laboral y que la justicia laboral haga lo que quiera. Así se fueron generando vicios que hoy son una traba”, afirmó.
En ese contexto, detalló el mecanismo de acumulación que se repitió en distintos sectores. “Las empresas trabajaban, compraban insumos, llegaban a un stock determinado y ahí se frenaba la inversión. A partir de ese punto aumentaban precios. Como no había competencia externa, no había necesidad de invertir más”, explicó. Frente a ese escenario, agregó, “se compraban dólares y se esperaba el próximo salto inflacionario o cambiario para volver a empezar el ciclo”.
El economista remarcó que ese proceso permitió una acumulación extraordinaria de capital que nunca fue discutida en profundidad. “No se analiza cómo se llegó a que un sector de la sociedad acumule alrededor de 400 mil millones de dólares. No es creíble pensar que eso se formó porque la gente compraba 200 dólares”, señaló.
Jacobs indicó que la apertura de la economía modifica de manera estructural ese esquema. “Cuando abrís la economía no podés seguir funcionando así. Tenés que competir, modernizarte, acceder a tecnología e invertir. El capitalismo es invertir para poder ganar”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó las regulaciones que históricamente desalentaron la competencia: “Se armó un sistema que hacía prácticamente imposible importar para competir, con trámites y exigencias que frenaban cualquier intento”.
Al referirse al presente, advirtió que el proceso de cambio genera resistencias y costos, pero pidió analizarlo en perspectiva. “Esto no es gratis y no se resuelve en dos o tres años. La economía argentina puede crecer y va a crecer, pero es un camino largo”, afirmó.
También cuestionó el modo en que se analiza la coyuntura desde algunos sectores. “Se presenta toda la responsabilidad como si fuera exclusiva del actual gobierno, sin reconocer la dificultad estructural ni el tiempo que hace falta para ordenar la economía”, expresó.
Sobre el consumo y la actividad, Jacobs señaló que muchas lecturas no se corresponden con los datos. “Se insiste con que estamos para atrás, cuando el país creció y el consumo también creció. Estamos en una situación complicada, pero no estamos para atrás”, indicó.
En relación con la temporada turística, sostuvo que “se habla de derrumbe cuando los números no lo muestran con claridad” y planteó que existen cambios en los patrones de consumo y en la dinámica de los mercados. “Hay cosas que se cierran y cosas que se abren, y eso va a seguir pasando”, dijo.
Finalmente, Jacobs remarcó la necesidad de construir una mirada de futuro. “Falta mostrar hacia dónde va la Argentina y qué sectores están funcionando bien. Hay cambios importantes que están ocurriendo, pero no se cuentan”, concluyó.