El exsecretario de Energía analizó en la 99.9 la llegada de nuevos jugadores internacionales al sector de oil & gas, el potencial exportador de Vaca Muerta y las limitaciones del sistema eléctrico. Advirtió que el país podría exportar más de 50 mil millones de dólares en hidrocarburos hacia 2030, siempre que no haya “bandazos políticos” y se consoliden políticas de Estado.

El exsecretario de Energía de la Nación, Emilio Apud, evaluó en la 99.9 el crecimiento del interés internacional en el sector petrolero y gasífero argentino y aseguró que el país atraviesa “una situación nueva y muy propicia”, aunque condicionada a la estabilidad política y la continuidad de un modelo económico previsible.
Apud señaló que la euforia actual “puede surgir de que si estás en un nivel cero, cualquier cosa arriba de cero te parece grande”, pero reconoció que Argentina está frente a un cambio histórico: “No teníamos experiencia exportadora de petróleo y menos de gas. Ahora, con el transporte del gas en forma líquida a cualquier parte del mundo, aparece la única vía para monetizar las reservas de Vaca Muerta que no vamos a usar internamente”.
El exfuncionario coincidió parcialmente con especialistas del CONICET que sostienen que petróleo y minería no alcanzan para sostener el desarrollo, aunque destacó que el potencial del sector es enorme. “Argentina no puede vivir solo de expectativas de exportación, tiene que aprovechar su conocimiento científico y experiencia digital. Somos uno de los países más cerrados del mundo, esa tara del populismo de vivir con lo nuestro nos perjudicó. Los recursos nos exceden, necesitamos exportar”.
Sobre el futuro inmediato, afirmó que el sector petrolero tiene márgenes competitivos: “Aunque baje algo el precio del barril, el break even de Vaca Muerta deja márgenes importantes”. Y proyectó un salto exportador fuerte si el país mantiene el rumbo: “Si no volvemos a los bandazos y no regresa un peronismo destructor o un nacionalismo extremo, en 2030 podríamos estar exportando entre 50 y 60 mil millones de dólares en hidrocarburos. Estamos hablando de cinco años”.
Al diferenciar los desafíos, Apud insistió en que el petróleo y el gas están casi en condiciones de operar “con prescindencia del Estado”, pero advirtió que el sistema eléctrico sí requiere una acción urgente. “El sistema interconectado está saturado. No admite más renovables porque faltan líneas de transporte. La energía eólica y solar son baratas siempre que se consuman donde se generan; si querés llevarlas a los grandes centros urbanos necesitás miles de kilómetros de líneas que no se construyeron en 20 años”.
Agregó que el sector eléctrico es clave para la competitividad: “La energía es un insumo básico para cualquier actividad. El Estado debe concentrarse en generación, transporte y distribución, porque ahí están las falencias que se van a notar con los próximos calores y los cortes”.
Apud también destacó el cambio de lógica en inversiones recientes: “El oleoducto de Vaca Muerta Sur se construyó con capital privado, sin intervención del Estado, y lo mismo ocurre con el nuevo gasoducto impulsado por Pampa Energía”. Sin embargo, advirtió que el desarrollo del sector requiere reglas estables y moderación fiscal: “El Estado debe reducir su avidez de captar renta. El precio ahora lo fija el consumidor global; no tiene sentido que un gobernador pretenda condiciones imposibles”.
Finalmente, remarcó que el verdadero desafío es institucional: “Hace 16 años el grupo de exsecretarios logramos consensuar políticas básicas, pese a pensar distinto. Ese espíritu es indispensable. No sirve sacar reformas por DNU o a fuerza de mayorías circunstanciales. Si no hay respaldo del 70% del sistema político, cualquier avance puede revertirse en 2027 o 2031”.
“Hay que apuntar a políticas de Estado, como en Chile o Perú, donde aún cambiando gobiernos mantienen una política económica coherente. Ojalá este gobierno lo entienda”, concluyó.