El gerente de Cafrexport advirtió en la 99.9 que el mercado norteamericano es clave para el sector y reclamó que la pesca entre formalmente en las negociaciones abiertas con EE.UU. Señaló que solo el 20% de las exportaciones tiene valor agregado y que la competitividad depende de una reforma en costos laborales e impositivos.

El gerente de Cafrexport, Mariano González, analizó en la 99.9 el reciente acuerdo marco entre Argentina y Estados Unidos y remarcó que la pesca no puede quedar afuera de las futuras negociaciones. “Estados Unidos demanda mucho más de lo que hoy le ofrecemos”, afirmó al subrayar la importancia del mercado norteamericano, que históricamente se ubica entre los cinco principales destinos de los productos pesqueros argentinos.
González aclaró que lo firmado por el Gobierno no es aún un acuerdo comercial pleno, sino un acuerdo marco que establece bases iniciales para futuras negociaciones. Allí aparecen mencionados sectores como la minería, la energía y algunos productos agropecuarios, pero no la pesca. Ante ese escenario, Cafrexport ya elevó dos consultas formales —una ante la Subsecretaría de Pesca y otra ante la Cancillería— para conocer el camino institucional que permita incorporar al sector.
El directivo destacó que, aunque la pesca no esté incluida explícitamente, el acuerdo menciona dos cuestiones que podrían impactar en la actividad: el compromiso de Estados Unidos para reforzar la normativa internacional contra subsidios pesqueros —lo que favorecería a Argentina frente a flotas que operan en la milla 201— y la intención norteamericana de facilitar la importación de recursos naturales de difícil acceso, categoría en la que la pesca podría tener lugar.
González insistió en que el gran desafío es avanzar hacia exportaciones con mayor valor agregado, dado que “solo el 20% de lo que exporta la pesca argentina tiene procesamiento; el 80% sale como materia prima”. Mercados como el estadounidense, explicó, demandan productos listos para góndola, lo que permitiría incrementar inversión y empleo.
Pero advirtió que para competir verdaderamente en el exterior, Argentina debe revisar su estructura de costos. “Hablar de costo laboral no es bajar salarios, sino revisar aportes, contribuciones y todo el costo judicial que encarece la relación laboral”, señaló. También apuntó contra la presión de tributos distorsivos como ingresos brutos y el impuesto al débito y crédito, que afectan la competitividad del sector industrial.
Finalmente, González sostuvo que el país debe dejar atrás discusiones ideológicas y avanzar hacia una apertura sostenida. “No podemos darle la espalda a los acuerdos comerciales”, afirmó, y pidió que el sector pesquero participe de la “letra chica” para asegurar beneficios reales en un mercado estratégico como el estadounidense.