El concesionario de Playa Grande, Esteban Ramos, explicó las causas de la reducción temporaria de arena en la playa pública, apuntó a la falta de obras de defensa costera y denunció desinformación y mala intención en redes sociales contra una actividad controlada por el Municipio.

El concesionario de Playa Grande, Esteban Ramos, explicó en la 99.9 qué fue lo que ocurrió durante el último fin de semana con la playa pública del sector y respondió a las versiones que circularon en redes sociales sobre un supuesto avance del sector privado sobre el espacio común. Según señaló, la situación estuvo directamente vinculada a una marea excepcional y a un problema estructural que Mar del Plata arrastra desde hace años: la falta de obras de defensa costera.
“Hubo una marea extraordinaria que afectó no solo a Playa Grande, sino a toda la costa bonaerense”, indicó Ramos, y recordó que situaciones similares se vieron en otros puntos del litoral, como San Clemente del Tuyú, donde el mar llegó hasta el bulevar. “Son eventos puntuales, extraordinarios”, remarcó.
Sin embargo, el empresario advirtió que detrás del fenómeno climático hay una realidad más profunda. “Mar del Plata hace varios años que no recibe obras de defensa hidráulica, que son las que generan y sostienen los espacios de arena”, explicó. En ese sentido, recordó la obra de refulado realizada en 1998, que incluyó escolleras y un importante aporte de arena. “Hoy la ciudad necesita nuevamente este tipo de obras para mantener los niveles de arena”, sostuvo.
Ramos fue categórico al desmentir que el sector privado haya incrementado la cantidad de carpas o unidades de sombra. “Es una gran mentira”, afirmó. “Cuando uno licita, tiene una cantidad determinada y la municipalidad, a través del ENTUR, controla como mínimo una vez por semana. Si no estuviéramos en regla, habría sanciones, multas y no es lo que ocurre”.
También cuestionó el uso de imágenes parciales tomadas con drones. “Ayer Playa Grande tenía entre 80 y 90 metros de playa pública porque coincidió la bajante, pero justo ayer no hubo drones filmando”, señaló. Explicó que el pliego de concesión establece claramente sectores de playa pública al norte y al sur, junto a las escolleras, pero que esos espacios “no se muestran de manera intencional”.
“La desinformación no busca mostrar la realidad ni encontrar soluciones, sino atacar una actividad lícita y tradicional, con la que Mar del Plata prácticamente nació”, remarcó Ramos, y apuntó contra títulos y publicaciones que hablan de un supuesto avance privado “cuando la cantidad de unidades es exactamente la misma y está controlada”.
El concesionario también se refirió al daño que este tipo de campañas genera en la ciudad. “Es muy triste que a veces sean los propios marplatenses los que boicotean a Mar del Plata”, afirmó, y advirtió que estas acciones afectan a toda la economía local. “No todo el mundo vive del Estado; muchísima gente depende de la actividad privada”, agregó.
Sobre la dinámica propia de la playa, Ramos explicó que la situación varía según las mareas. “Cada seis horas hay marea alta y marea baja. Depende el momento en que se mire, se encuentra una situación distinta”, indicó. Detalló que Playa Grande siempre mantiene sectores de playa pública con arena seca en los extremos, mientras que la zona central puede verse más afectada cuando coinciden mareas altas y condiciones climáticas adversas.
Finalmente, subrayó que el problema de fondo es la erosión natural y la falta de aporte de arena debido a las escolleras del puerto. “Playa Grande no tiene deriva natural de arena, todo es proceso erosivo”, explicó. Si bien destacó que desde el sector privado se incorporan anualmente entre 10 y 15 mil toneladas de arena, aclaró que eso no reemplaza una obra estructural. “Hace falta un refulado importante, como se hace en todo el mundo. Miami, el Caribe, Camboriú: el Estado refuerza permanentemente las playas”, concluyó.