La abogada y magíster en Bioética, Laura Massaro, analizó el caso que conmociona a España y planteó la necesidad de debatir con profundidad, respetando la autonomía individual y promoviendo herramientas como las directivas anticipadas.

La discusión sobre la eutanasia volvió a instalarse con fuerza a partir del caso de una joven que decidió poner fin a su vida en el marco legal vigente en España. En diálogo con la 99.9, la abogada y magíster en Bioética, Laura Massaro, explicó los criterios que deben tenerse en cuenta para analizar estas situaciones, destacando la complejidad del tema y la centralidad de la autonomía del paciente.
“Tal como lo has descrito, es sumamente complejo, abarca muchas aristas”, señaló, y remarcó que el primer punto que se analiza desde la bioética es si la persona es autónoma. “¿Qué significa que es autónoma? Que el paciente puede decidir por sí mismo, teniendo la información necesaria para tomar esa decisión y que, por supuesto, ante esa decisión haya una responsabilidad por parte de esa persona”, explicó.
En ese sentido, indicó que, según la información disponible, en el caso que generó debate “hubo tres instancias” de evaluación. “Presentó su posición ante su médico, luego fue derivado a un consultor y después intervino una comisión. Todos establecieron que era autónoma y competente para poder decidir”, afirmó. Esto implica, agregó, que “no estaba atravesada por alguna situación particular que le impidiera decidir” y que contaba con la información necesaria para solicitar la prestación de ayuda a morir.
Massaro destacó que este tipo de decisiones no pueden analizarse en términos simplistas: “La eutanasia nos interpela de una manera casi ligera, en términos de blanco o negro. Sin embargo, hay que pensarlo por el caso en particular, atendiendo a la historia y la situación de cada paciente”.
Uno de los puntos más sensibles del debate es la dificultad de medir el sufrimiento, especialmente cuando se trata de padecimientos psíquicos. “Cuando hablamos de salud mental o de padecimiento físico, es difícil cuantificar. ¿Cómo sabemos si una persona está sufriendo? ¿Cómo se mide ese sufrimiento interno?”, se preguntó. En ese marco, subrayó la importancia de un abordaje interdisciplinario: “Tienen que intervenir psicólogos, psiquiatras, para poder establecer qué está sucediendo en ese proceso”.
La especialista también se refirió a las controversias generadas por el caso, donde muchos observadores consideraban que la joven “tenía opciones de salida”. Sin embargo, advirtió que esa mirada externa puede ser engañosa: “Muchos decían ‘pero se levanta, se maquilla, se prepara’. Ahora, el discurso que ella tenía mostraba otra cosa. Entonces, ¿qué es lo que está pasando?”.
Para Massaro, el gran desafío es evitar proyectar la propia mirada sobre la vida de otros: “Es dificilísimo de abordar. La mejor opción es no tratar de extrapolarse desde uno a pensar cómo es lo del otro”.
En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar en herramientas que permitan respetar la voluntad individual en situaciones críticas. “Es necesario que establezcamos nuestra voluntad”, afirmó, y destacó la importancia de las directivas anticipadas, contempladas en la legislación argentina desde 2009. “Cualquier persona puede dejar por escrito lo que quiere para esos casos en los que no pueda decidir. Eso ayuda tanto a la familia como al equipo de salud”, explicó.
Finalmente, llamó a la sociedad a involucrarse en este tipo de decisiones: “Es el ejercicio que cada ciudadano tiene del derecho de autodeterminación, que se desprende del ejercicio de la autonomía desde la bioética”.