Federico Blanco, presidente de la Sociedad de Fomento de Faro Norte, advirtió sobre el gravedeterioro estructural de la Escuela Primaria N°3 y denunció la falta de respuestas del municipio pese a que el problema “se sabe hace años”.

El presidente de la Sociedad de Fomento del barrio Faro Norte, Federico Blanco, expresó una profunda preocupación por el estado edilicio de la Escuela Primaria N°3 y alertó que la situación “es un riesgo constante” para alumnos, docentes y personal.
“Lo que se puede ver en las fotos es apenas un 15% de lo que realmente pasa cuando uno está acá en la escuela. Es preocupante, es triste, porque tiene a todo el barrio en alerta”, señaló en la 99.9. En ese sentido, remarcó que cada jornada escolar se vive con incertidumbre: “Cuando hay días de alerta por viento o lluvia ya no sabemos si mandar a nuestros chicos a la escuela. Si los mandamos, no sabemos qué puede pasar”.
Blanco, además, aportó su mirada desde su experiencia en el rubro de la construcción: “Desde el punto de vista técnico es preocupante. La estructura ya no resiste arreglos parciales. En criollo: no se puede tocar el techo salvo para cambiarlo por uno nuevo”. Y detalló que el problema es estructural: “Es un techo de tejas con estructura de madera que está podrida por el ingreso de agua. El peso de la teja más el agua acelera el deterioro”.
La situación ya ha generado episodios concretos. “La semana pasada personal del municipio tuvo que desprender partes del cielo raso porque ya se estaban cayendo solas”, explicó. Incluso relató un hecho reciente: “El martes, con la lluvia, se cayó un pedazo de cielo raso y golpeó a una persona de limpieza. Por suerte no pasó a mayores, pero podría haber sido una tragedia”.
En ese contexto, apuntó directamente contra la falta de acción de las autoridades: “No sé qué está esperando el municipio. Esto se sabe desde hace años. El año pasado nos dijeron que el presupuesto para el techo estaba aprobado, no se hizo. Este año se volvió a aprobar y tampoco se ejecuta”. Y fue contundente: “Lo que pase de ahora en adelante ya no es un accidente, es negligencia humana”.
El dirigente vecinal también desmintió que haya falta de compromiso de la comunidad educativa. “Acá hay cooperadora, hay participación. Se hicieron obras importantes como el cierre perimetral de más de 120 metros con recursos de los padres. La calefacción y la limpieza están impecables”, explicó.
Sin embargo, aseguró que cuando intentaron intervenir sobre el techo, se encontraron con impedimentos: “Si no lo solucionamos los vecinos es porque el municipio no nos dejó. Hay gente capacitada, con herramientas, con voluntad de hacerlo, pero nos ponen trabas por temas de responsabilidad civil, seguros y demás”.
En esa línea, insistió: “No somos una sociedad que se sienta a pedir. Hacemos y nos ocupamos. Pero cuando queremos avanzar nos dicen que no podemos tocar nada”. Incluso recordó que en el pasado se intentaron soluciones parciales que también fueron frenadas: “Quisieron cambiar tejas, colocar manta protectora, hacer arreglos menores y tampoco se permitió”.
Por último, dejó en claro la gravedad del escenario actual: “Hoy hay sectores delimitados con sillas para que los chicos no pasen por abajo porque se está cayendo el techo. No tiene sentido esperar más. Cualquier costo es más barato que una tragedia”.