El titular de Burbarrel SA, Franco Regalini, cuestionó la medida judicial que mantiene paralizado su proyecto en la zona del Faro de la Memoria y advirtió sobre el impacto económico y social de la decisión.

El propietario de Burbarrel SA, Franco Regalini, explicó la situación que atraviesa su emprendimiento en la zona lindera al Faro de la Memoria, actualmente frenado por una medida cautelar judicial, y defendió la legalidad del proyecto al asegurar que “nunca nos hubiéramos metido en un lugar tan sensible si hubiera sido un centro clandestino de detención”.
Según detalló, la iniciativa fue concebida bajo el marco de la Ley 27.127, que regula los sitios vinculados al terrorismo de Estado. “Nosotros somos un predio lindero, a más de 400 metros del faro. En el medio hay canchas de hockey y otros espacios”, aclaró, desmintiendo versiones que ubican el emprendimiento dentro del área protegida.
Regalini indicó que el proyecto implica “muchísimo dinero y muchos años de trabajo” y que apunta a desarrollar “una micro destilería turística recreativa”, con un concepto abierto a la comunidad: “Va a ser un parque público-privado, donde la gente pueda entrar libremente, tomar mate, disfrutar del mar, recorrer un invernadero con botánicos o conocer una pequeña viña”.
Sin embargo, la obra se encuentra paralizada por una medida cautelar dictada a mediados de diciembre: “El juez frena la obra por 60 días hábiles para preservar posibles pruebas. Pero nosotros ya sabemos que ese predio no es un centro clandestino de detención”, afirmó.
En ese contexto, cuestionó la falta de criterio en la aplicación de la medida: “En las canchas de al lado hubo movimiento de suelo, entró una pala mecánica y se estacionaron camiones, y nosotros no podemos ni cortar un árbol por seguridad”. Además, remarcó el perjuicio económico: “Estoy pagando tres empleados de seguridad para cuidar algo que no puede funcionar”.
El empresario también señaló el impacto que la paralización tiene sobre el entorno: “Habíamos trabajado con el municipio en iluminación y seguridad. Hoy ese beneficio no está y la zona a la noche es una boca de lobo, no se puede caminar con tranquilidad”.
A pesar de la situación, destacó el acompañamiento de la comuna: “Nos sentimos apoyados, venimos trabajando con distintas áreas del municipio para sacar el proyecto adelante, desde reforestación hasta seguridad”.
Finalmente, Regalini insistió en que el emprendimiento fue planificado con responsabilidad: “Cuando decidimos invertir en Mar del Plata hicimos un montón de investigaciones y en ningún momento surgió que ese predio fuera un sitio de estas características”.
Y concluyó con una crítica implícita al proceso judicial: “Como emprendedores marplatenses, jamás nos hubiéramos involucrado en un lugar así si realmente hubiera sido lo que hoy se pretende instalar”.