El licenciado en Accidentología y Prevención Vial, Gustavo Hollman, advirtió sobre la gravedad de la siniestralidad en General Pueyrredon y apuntó a la falta de controles, deficiencias en infraestructura y ausencia de estadísticas actualizadas.

La creciente siniestralidad vial en Mar del Plata vuelve a encender alarmas y, en ese contexto, el licenciado en Accidentología y Prevención Vial, Gustavo Hollman, analizó en la 99.9 las múltiples causas que explican un fenómeno que, lejos de ser aislado, responde a una combinación de factores estructurales y conductuales.
“Siempre los accidentes de tránsito los tenemos que considerar como la combinación de múltiples factores, tanto vehiculares, humanos como mecánicos”, explicó en primer término, aunque aclaró que “estadísticamente la incidencia del factor mecánico es baja y se atribuye por lo general al factor humano la mayor incidencia en el acaecimiento de estos hechos”.
Sin embargo, Hollman advirtió que esa lectura puede resultar simplista si no se consideran las condiciones del entorno. En particular, puso el foco en el tramo de la autovía entre Mar del Plata y Santa Clara, escenario recurrente de siniestros: “Más allá de un problema de infraestructura, el problema fundamentalmente ahí es la incidencia del factor humano, el no respetar la velocidad de circulación que tiene la vía”, indicó. Pero inmediatamente sumó: “También con el tiempo se va apreciando el deterioro de la calzada y la falta de mantenimiento, se acumula agua que los días de lluvia eso favorece el hidroplaneo y la pérdida de control de los conductores”.
A ello agregó otros factores críticos: “El tema fundamental que es la presencia de las columnas de alumbrado en el centro de la calzada” y el estado del cantero central: “Si uno pasa hoy va a apreciar que pareciera que no hay cordón, porque está el pasto ya desbordado y la vegetación cubriéndolo por completo”.
En cuanto a la circulación nocturna, remarcó el impacto de la falta de iluminación y señalización: “Eso genera una mayor demanda para el conductor”, señaló, y explicó que “puede ser por encandilamiento que le da de pasar de un tramo oscuro a uno completamente iluminado”. Además, indicó que “encontramos tramos de calzada que no se ve directamente la línea divisoria de carriles”, lo que complica el guiado incluso con la iluminación propia del vehículo.
En ese sentido, planteó que muchas veces se responsabiliza exclusivamente al conductor sin analizar el contexto: “Muchas veces se atribuye al factor humano la causa, es el factor determinante en el acaecimiento de un siniestro, pero en realidad se deja de lado verificar este tipo de factores por qué el conductor tiene una mayor demanda o por qué el conductor comete un error, cuando por ahí es la infraestructura la que lo va a forzar a eso”.
La problemática se agrava en el tránsito urbano, donde las condiciones de las calles también inciden: “No es lo mismo circular en una calzada perfectamente lisa, con buen mantenimiento, a tener que ir esquivando pozos como lo hacemos habitualmente en Mar del Plata”, describió. “El conductor tiene que ir atento al tránsito, a los peatones y a los pozos que están en la calzada”, agregó, con especial énfasis en el riesgo para motociclistas.
Sobre este último punto, y ante el aumento de víctimas jóvenes en motos, introdujo un concepto clave: “La velocidad no es una causa de siniestros viales, sino el agravante de las consecuencias de los siniestros”. Y subrayó: “La única manera que tenemos de controlarla es por voluntad propia de los usuarios y por la presencia y el control de las autoridades en la vía”.
Allí es donde, según su diagnóstico, aparece una de las principales falencias del distrito: “El problema fundamental que tenemos en Mar del Plata es que no hay controles de tránsito”, afirmó sin rodeos.
Para dimensionar la gravedad, apeló a datos comparativos: “En Mar del Plata tenemos una tasa de 10,3 fallecidos cada 100 mil habitantes, y en Capital Federal de 3,4 fallecidos cada cien mil habitantes”, explicó, lo que “permite visualizar la magnitud del problema”. Además, señaló que “el 40% de las camas del HIGA están ocupadas por lesiones causadas por tránsito, y el 70% de esas camas son lesionados en siniestros viales en los que interviene una motocicleta”.
La falta de recursos también forma parte del cuadro: “El área de tránsito no tiene recursos”, sostuvo, y detalló que “históricamente en Mar del Plata el tránsito no cuenta con grúa para hacer los traslados de las unidades que tienen que secuestrar”. En esa línea, aseguró que “el parque automotor de tránsito está destruido, deben tener dos móviles operativos, estoy seguro que no tienen más que eso”.
Con ese escenario, fue contundente: “Lamentablemente no hay forma de salir de esta problemática si las autoridades no intervienen con un control estricto del tránsito, de la circulación”.
Hollman también advirtió sobre la falta de controles de alcoholemia y consumo de sustancias: “No hay horario para eso, no hay horario ni hay tampoco una zona determinada”, afirmó, en relación a conductores que circulan con alcohol en sangre incluso en horarios inusuales.
Finalmente, puso el foco en otra carencia clave: la ausencia de datos actualizados. “Si hoy entramos a la página del Observatorio de Seguridad Vial de Mar del Plata, el último informe estadístico que tenemos es del año 2023”, señaló, y remarcó que “la estadística es lo que le permite a las autoridades determinar cuál es la magnitud y la distribución del problema”.
La conclusión es preocupante: “Hoy cualquiera de nosotros como ciudadanos quiere acceder a esa información y no la tenemos disponible”. Y cerró con una imagen cotidiana que sintetiza el problema: “Basta con salir a la calle, pararse en cualquier esquina y observar cómo los conductores circulan, cruzan la bocacalle mirando un teléfono celular”.