Ignacio Rovira: “El petróleo venezolano no compite con Vaca Muerta”

El licenciado en Ciencias Geológicas aclaró que el crudo de Venezuela es pesado, costoso de producir y no compite con el petróleo argentino. Además, sostuvo que la detención de Maduro responde a razones geopolíticas y no energéticas.

El licenciado en Ciencias Geológicas Ignacio Rovira desarmó los argumentos que vinculan la situación política de Venezuela con un supuesto riesgo para Vaca Muerta y sostuvo que se trata de una “simplificación extrema” que no resiste un análisis técnico. En diálogo con la 99.9, explicó que ambos países producen hidrocarburos completamente distintos y que el impacto real sobre el mercado energético es mínimo.

Rovira señaló que Vaca Muerta produce mayormente petróleo liviano y gas, mientras que Venezuela cuenta principalmente con petróleo pesado, de alta densidad y con gran contenido de azufre. “Es un recurso que no fluye naturalmente, hay que ayudarlo mucho para extraerlo y además necesita un proceso previo para poder refinarse”, explicó, descartando de plano cualquier competencia entre ambos sistemas productivos.

En ese sentido, remarcó que la industria petrolera venezolana está prácticamente paralizada: la producción cayó un 75% y hoy no llega al millón de barriles diarios, lejos de los tres millones que alcanzó en su pico en 2005. “Es un recurso importante para Venezuela, pero hoy no es determinante a nivel mundial”, afirmó, y agregó que el precio del barril se mantuvo estable tras la captura de Nicolás Maduro, lo que confirma la escasa incidencia del hecho en el mercado global.

El especialista también explicó que el petróleo pesado que necesita Estados Unidos para mezclar con su producción de crudo liviano ya es abastecido de manera segura por Canadá. “Canadá tiene arenas bituminosas en Alberta que producen un petróleo similar, a un precio apenas más alto, pero con una provisión garantizada por acuerdos comerciales”, indicó.

Rovira advirtió además que poner nuevamente en marcha la industria petrolera venezolana requerirá no solo inversiones millonarias —estimadas en más de 100 mil millones de dólares— sino también entre 10 y 15 años de trabajo sostenido. A esto se suma la falta de infraestructura y la pérdida del recurso humano calificado, producto de la emigración de millones de venezolanos, muchos de ellos especialistas en energía que hoy trabajan en otros países, incluida la Argentina.

Por último, sostuvo que la captura de Maduro no debe leerse desde una lógica energética clásica. “El petróleo no es el motor principal de este proceso”, afirmó, y coincidió en que la clave está en la dimensión geopolítica, con Venezuela convertida en un enclave estratégico para potencias como Rusia, China e Irán. “Hoy el poder no pasa solo por el recurso, sino por el comercio, el flujo de capitales y la posición geopolítica”, concluyó.