Javier Benegas: “La retirada de Afganistán fue catastrófica: en 20 años las niñas pasaron de cero a millones en la escuela”

El periodista español Javier Benegas analizó el retroceso de los derechos de las mujeres tras el regreso del régimen talibán, cuestionó la narrativa dominante en Occidente sobre la intervención internacional y advirtió sobre el peso de lo que denomina “la ideología invisible” en la formación del pensamiento contemporáneo.

El periodista español Javier Benegas analizó en la 99.9 el retroceso que sufren las mujeres en Afganistán tras el regreso del régimen talibán y cuestionó la forma en que gran parte de la opinión pública occidental interpreta la presencia internacional que se mantuvo durante dos décadas en ese país.

Según explicó, existe una narrativa dominante que sostiene que la intervención extranjera no tuvo resultados positivos, algo que considera directamente falso. “Vivimos en un mundo de verdades muy redonditas, muy convenientes. Nos hemos quedado con un balance contable que se reduce simplemente a la retirada de la presencia internacional de Afganistán y a decir que no sirvió de nada. Y eso es radicalmente falso”, afirmó.

Benegas recordó que durante los veinte años de presencia internacional, iniciada tras la intervención de 2001, se produjeron avances sociales muy significativos, especialmente para las mujeres. “Había un millón de niños escolarizados cuando se llegó y se llegó a diez millones de niños escolarizados, de los cuales prácticamente la mitad eran niñas. Cuando antes de 2001 el número de niñas escolarizadas era cero”, explicó.

El periodista subrayó además que durante ese período también se registraron mejoras en indicadores sociales básicos. “Se redujo el hambre, se aumentó la esperanza de vida de los afganos en general y sobre todo de las mujeres. En diez años más de esperanza de vida se radicó un 20 o 25%”, señaló.

También mencionó la reducción de la desnutrición severa en uno de los países más pobres del mundo. “Se redujo la desnutrición severa más de un 25%. Hubo una cantidad de logros que hoy en día han desaparecido de la faz de la opinión pública”, agregó.

Para Benegas, el problema no fue la intervención internacional sino la decisión política de retirarse. “Lo que no sirvió fue retirarse. Lo que no sirvió fue la huida”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que las consecuencias de esa retirada se observan con claridad en la actualidad. “Desde que Occidente dejó de estar presente en Afganistán todo eso se ha revertido de forma radical”, indicó.

Como ejemplo, mencionó las recientes decisiones del régimen talibán que eliminan derechos básicos para las mujeres. “El propio Ministerio de Cultura anunció definitivamente la prohibición tajante de que las niñas puedan escolarizarse y estudiar”, señaló.

Benegas calificó de “oxímoron” la existencia misma de un Ministerio de Cultura bajo el régimen talibán y describió la situación actual como una reversión total de los avances alcanzados. “Esa es la realidad de la retirada, no es la realidad de los veinte años de presencia. Esa es la realidad de la huida”, insistió.

Para el periodista, este proceso también deja una enseñanza que Occidente parece no querer asumir. “Es una lección que deberíamos estar aprendiendo y entendiendo, pero se ha hecho una elipsis monumental y monstruosa para ignorar esa realidad completamente”, advirtió.

En otro tramo de la entrevista, Benegas también cuestionó la forma en que ciertos temas ocupan la agenda pública internacional mientras otros quedan invisibilizados. “Es muy llamativo, o más bien grosero”, sostuvo.

Según explicó, existe una fuerte asimetría en la forma en que se interpretan distintos hechos históricos y políticos. “En Occidente hemos aceptado que los aproximadamente cien millones de muertos que han ocasionado determinadas ideologías no fueron más que un error provocado por una buena causa”, afirmó.

A su entender, esto genera un doble estándar moral. “Si en una acción de guerra te equivocas en unas coordenadas y cae una bomba en una escuela, esos muertos se convierten en una verdad suprema. Pero las aniquilaciones sistemáticas de vidas humanas provocadas por ciertas ideologías parecen carecer de importancia”, sostuvo.

También mencionó otros conflictos actuales que, según su visión, reciben menor atención mediática. “Las matanzas que se están produciendo en Níger, en Sudán o la propia guerra de Ucrania no están en el imaginario colectivo”, señaló.

En ese contexto, criticó además el tono político que han adoptado ciertos espacios culturales internacionales. “Antes veíamos la ceremonia de los Oscar con la intriga de ver qué películas eran galardonadas. Esos tiempos pasaron a la historia. Ahora no hay cine, hay propaganda y discursos verdaderamente infumables”, expresó.

Durante la entrevista, Benegas también habló sobre su libro La ideología invisible, una obra que se convirtió en best seller tras ser publicada de forma independiente. “Es un libro que terminó siendo autoeditado en Amazon porque una editorial me ponía muchas pegas”, contó.

Según explicó, el concepto de “ideología invisible” describe un conjunto de ideas que se han instalado en la cultura occidental sin presentarse de manera explícita. “No es una propaganda burda, sino un conjunto de ideas que han impregnado la mentalidad occidental”, señaló.

Entre ellas, mencionó la creciente tendencia a justificar mecanismos de control social. “Se ha instalado la idea de que las personas somos peligrosas y necesitamos ser controladas, que alguien debe decirnos qué es correcto y qué no es correcto”, afirmó.

Para Benegas, esta corriente representa una evolución del marxismo clásico. “El marxismo tradicional proponía expropiar los medios de producción. Esta nueva vía decide que eso acaba mal y que era mejor dejar la economía en manos privadas, pero condicionando a la sociedad por otras vías”, explicó.

De acuerdo con su análisis, el nuevo enfoque apunta a moldear el comportamiento social mediante la educación y la cultura. “No vamos a expropiar los medios de producción, pero vamos a educar a las personas para que consuman de forma correcta y se comporten de forma correcta”, indicó.

Finalmente, el periodista también se refirió al peso ideológico dentro del mundo académico, citando estudios que señalan una fuerte homogeneidad política en ciertas universidades occidentales. “En algunas universidades el 80% de los académicos son de izquierda o ultraizquierda, y otras sensibilidades ideológicas no llegan ni al 8%”, sostuvo.

Para Benegas, ese desequilibrio condiciona el análisis de muchos fenómenos contemporáneos. “¿Cómo vamos a averiguar la verdad de nada si todo acercamiento a la realidad está completamente sesgado?”, se preguntó.

A pesar de este escenario, aseguró mantener una mirada optimista sobre el futuro. “Aun así soy optimista, porque se ve que, a pesar de la presión propagandística, mucha gente no se está tragando esa propaganda”, concluyó.