Kos Grabar: “Lo de los trapitos en Quilmes no es ordenamiento, es una interna peronista con negocios detrás”

La dirigente quilmeña cuestionó la política del municipio frente a los cuidacoches, habló de connivencia estatal, denunció violencia en el centro de la ciudad y puso en duda el proyecto de estacionamiento medido impulsado por la gestión de Mayra Mendoza.

La dirigente de Quilmes Jorgelina Kos Grabar analizó en la 99.9 el conflicto desatado en el municipio bonaerense por la situación de los trapitos y fue contundente al señalar que “no hay que quedarse con la foto del momento, sino mirar toda la película”, porque, según afirmó, “esto es claramente un enfrentamiento interno del peronismo que no va a traer ninguna solución a los problemas reales que tiene Quilmes”.

Kos Grabar sostuvo que la discusión pública entre la intendenta Mayra Mendoza y Juan Grabois “no tiene que ver con resolver la marginalidad, sino con una disputa política”, y remarcó que en el distrito “en seis años no hicieron absolutamente nada para ordenar la situación”. Por el contrario, afirmó que “lejos de no hacer nada, los incentivaron”, al recordar que “Mayra Mendoza tuvo en sus listas un concejal del riñón de Grabois, en una clara sociedad para llevar adelante este tipo de políticas”.

En ese marco, rechazó lo que definió como una “romantización” de la problemática: “Romantizar a los carreros, a los trapitos y a los carritos, cuando en realidad estamos hablando de gente en completa marginalidad, no ayuda. Todos quisiéramos que tengan un trabajo formal y puedan vivir bien, y eso no es un ataque personal hacia esas personas”. También recordó que Quilmes “tiene 106 villas”, por lo que consideró que no se trata de un tema menor ni aislado.

La dirigente describió un escenario de violencia e impunidad en zonas céntricas: “Estamos hablando de un grupo completamente organizado, avalado por el poder estatal en Quilmes, que amedrenta a la gente”. Mencionó episodios ocurridos durante la pandemia, cuando trapitos “se metieron en la comisaría principal del centro, se treparon al mástil, bajaron la bandera de la policía y pusieron la de ellos”. Además, advirtió sobre la presencia de menores: “En lugares como Plaza Conesa ves chicos de 10, 12 o 13 años trabajando con ellos”.

Kos Grabar relató situaciones cotidianas que, según dijo, viven los vecinos: “Están parados en el medio de la calle en actitud de ‘no me corro’. Si tocás bocina o te pasás un poco, te rayan el auto o se te tiran encima. Es muy complicado”. Y remarcó que “mucha gente les deja plata más por miedo que por voluntad, para que no les rompan el auto o para poder volver a estacionar tranquilos”.

Respecto al proyecto de estacionamiento medido, señaló que “entre gallos y medianoche apareció una ordenanza en el Concejo Deliberante” de la que, afirmó, “ni siquiera los concejales tenían demasiada información”. Según explicó, se trataría de “un plan de ordenamiento urbano que privatiza el estacionamiento en tres cuadrantes”, lo que desató la manifestación de los trapitos frente al municipio.

En ese punto, cuestionó las contradicciones políticas: “La dirigente que apareció reclamando en la calle es la esposa del presidente del bloque oficialista, que votó a favor de la ordenanza. Después terminó renunciando a la presidencia del bloque diciendo que no estaba de acuerdo con lo que había votado”. Para Kos Grabar, esos hechos “muestran que hay otra cosa detrás”.

Finalmente, puso el foco en la falta de respuestas concretas del Estado: “Si en seis años no sacaron a los trapitos de la calle, ¿qué solución le va a traer esto a los quilmeños? ¿Una empresa privada va a tener poder de policía para sacarlos?”. Y concluyó: “Si los querían sacar, los podrían haber sacado. No lo hicieron nunca. Por eso no les creemos, mientras la inseguridad avanza y los vecinos seguimos en el medio de discusiones de poder y de negocios”.