La Guardia Nacional del Mar debe dejar su sede tras 30 años y advierte sobre su desfinanciamiento

El director del histórico cuerpo marplatense, Alejandro Magrini, señaló que la pérdida del inmueble expone una crisis económica sostenida y reclamó una definición del Municipio sobre el futuro de la institución.

La Guardia Nacional del Mar atraviesa un momento crítico luego de confirmarse que deberá abandonar la sede que ocupó durante tres décadas en la calle Sabio 128. Su director, Alejandro Magrini, explicó en la 99.9 que la situación no sólo implica la pérdida de un espacio físico que funcionó como “casa” del grupo desde 1996, sino que deja al descubierto un proceso de desfinanciamiento progresivo que, según advirtió, pone en riesgo la continuidad de la institución.

“Durante estos 30 años modificamos el lugar, hicimos salones, gimnasios, mucha obra y pusimos mucho cariño en un espacio que fue nuestra casa. Pero cuando uno alquila, corre el riesgo de que en algún momento tenga que entregarlo”, señaló. Sin embargo, remarcó que el problema de fondo es anterior y está vinculado a la relación con el Municipio: “Esto puso sobre el tapete una situación que venimos arrastrando hace años, tratando de sobrevivir con un convenio que cada vez nos reduce más”.

Magrini recordó que la Guardia del Mar fue creada en 1969 dentro de la órbita municipal para la promoción turística de Mar del Plata, pero que en 1996 se firmó un convenio mediante el cual la Municipalidad se desligó de obligaciones directas y la institución comenzó a sostenerse con recursos cada vez menores. “En cada renovación del convenio hubo reducciones: primero a la mitad, después a la mitad de la mitad, hasta quedar completamente desfinanciados”, explicó.

En ese contexto, advirtió que la pérdida de la sede vuelve inviable el funcionamiento cotidiano. “Ahora tenemos que salir a buscar un nuevo lugar con valores imposibles de pagar con el monto que recibe la Guardia, que es irrisorio: es menos de lo que cuesta un subsecretario municipal”, afirmó. Y planteó la necesidad de una definición política: “La Municipalidad tiene que decir qué quiere hacer con este grupo. Desfinanciarlo es dejarlo morir de a poquito”.

El director también cuestionó que, pese a no depender formalmente del Municipio, la Guardia es convocada de manera permanente para actividades oficiales. “Cuando se la necesita es prácticamente municipal: la piden para todos los eventos y muchas veces se ofrece gratis, pero no es gratis, alguien lo paga. Nosotros absorbemos transporte, sonido y funcionamiento con un monto mínimo”, detalló.

Según indicó, las autoridades comunales están al tanto de la situación. “Hablamos con el intendente Montenegro, que dijo que la continuidad iba a estar; también con Neme y con el EMTUR, pero todavía no tuvimos una respuesta concreta”, señaló, y consideró que presentar el conflicto como “un problema entre particulares” es simplificar una discusión que involucra el rol institucional de la Guardia en la ciudad.

Mientras buscan un nuevo espacio para funcionar, la incertidumbre domina el presente del histórico cuerpo marplatense. “Tenemos que ver dónde mudarnos o si volvemos a estar prestados en otros lugares. Todo esto pone al grupo en una situación muy difícil y sin saber si se puede seguir de esta manera”, concluyó Magrini.