El Médico Psicoanalista especialista en Niños y adolescentes de APA y de la Internacional de Psicoanálisis y Médico Psiquiatra Francisco Guerrini analizó el fenómeno de los “therian”, lo vinculó con las formas actuales de identificación adolescente y advirtió sobre el impacto de las pantallas, la pérdida de la función paterna y el debilitamiento de la lectura en las nuevas generaciones.

El Médico Psicoanalista especialista en Niños y adolescentes de APA y de la Internacional de Psicoanálisis y Médico Psiquiatra; Francisco Guerrini analizó el fenómeno de los “therians”, lo vinculó con las formas actuales de identificación adolescente y advirtió sobre el impacto de las pantallas, la pérdida de la función paterna y el debilitamiento de la lectura en las nuevas generaciones.
En diálogo con la 99.9, señaló que cada generación necesita diferenciarse de la anterior y que, en este caso, esa búsqueda aparece mediada por “máscaras, disfraces y formas de llamar la atención” vinculadas simbólicamente al mundo animal. Para el especialista, la pregunta central no es la rareza del fenómeno sino qué expresa sobre la construcción de identidad: “El adolescente es un captador de identificaciones sociales y necesita de eso para constituir su personalidad”.
Guerrini planteó que la identificación con animales podría estar señalando “un vacío representacional” relacionado con las primeras experiencias de crianza y con el modo en que hoy se transmiten las referencias culturales. En ese sentido, advirtió sobre el reemplazo de la lectura y del intercambio simbólico por el uso temprano e intensivo de pantallas, muchas veces utilizadas como objeto calmante en la infancia. “Hay chicos en la universidad que no han leído un libro”, remarcó.
El profesional también vinculó estos cambios con la caída de la función paterna —entendida no sólo como presencia del padre sino como estructura de límite y orientación— y con una transformación más amplia en los modos de atención y aprendizaje. Según explicó, la falta de entrenamiento en la lectura implica un deterioro de capacidades cognitivas y culturales fundamentales.
En ese marco, alertó sobre una consecuencia central: la pérdida del pensamiento crítico. “Al caducar el pensamiento crítico, el chico no puede pensar; cuando piensa, actúa”, sostuvo, y relacionó esta situación con conductas de búsqueda de placer inmediato, tanto en el consumo de pantallas como en el uso de sustancias. También mencionó restricciones recientes al uso de redes sociales en menores en distintos países como señal de preocupación internacional frente al fenómeno.
Finalmente, consideró que la aparición de los “therian” probablemente sea transitoria, como otras expresiones generacionales, pero subrayó que el trasfondo cultural que los produce es más profundo. En esa línea, interpretó la apelación simbólica al mundo silvestre como una posible forma de denuncia inconsciente frente a transformaciones ambientales y sociales contemporáneas, advirtiendo que la sociedad del conocimiento podría debilitarse si no se recuperan prácticas como la lectura, el pensamiento crítico y la transmisión cultural entre generaciones.