El presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores habló en la 99.9 sobre un reclamo que están llevando adelante.
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La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) viene elevando públicamente un reclamo por un tributo que está pagando el consumo interno para un fondo de promoción del consumo de carne vacuna que terminan disfrutando apenas unos pocos.
El presidente de la entidad, Leonardo Rafael dio detalles en la 99.9 del contexto en el cuál se da este pedido: «es un impuesto, porque al ser obligatorio pasa a ser un impuesto. Lo paga tanto el productor que vende su hacienda para consumo interno como el que la vende para la exportación. Acá lo paga lo mismo la industria que lo hace, en caso nuestro, el consumo interno, como el caso de los exportadores. No tiene ninguna contraprestación de ese impuesto que se le está cobrando, solamente la tiene la exportación haciendo sus viajes afuera, promocionando sus carnes, en lo que entiendo que también son empresas privadas que deben hacer ese negocio».
A partir de ello, es que piden que no tenga que abonar toda la actividad por ese fondo específico, pero hay un trasfondo aún más profundo que se ha retroalimentado en los últimos años: «no entiendo por qué el 70 % del consumo interno de la población tiene que pagar ese costo que no trae ningún beneficio a la actividad. En el 2001 teníamos 48 millones de cabezas de ganados, estamos en el 2023, con 54 millones de cabezas de ganado. En el 2000 estábamos consumiendo 60 y pico o 70 kilos por de carne vacuna, hoy estamos nosotros en el 43 o 44 % de carne vacuna. Es un club que lo manejan cuatro socios y son los beneficiarios de todo esto. El instituto está formado por la mesa, las cuatro cámaras de la industria, de las cuales dos son exportadoras y las dos que son referentes, no tienen representatividad. Lo que nosotros pusimos en mesa de debate es algo que se sabe, que se viene hablando hace muchos años, pero nadie lo expone. Hay mucha pauta del IPCBA donde no dejan que esto avance. Nosotros, como no recibimos pauta del IPCBA, no somos beneficiarios en una contraprestación por lo que pagamos, salimos a decir «muchachos, esperen, acá estamos poniendo un costo a la carne que en definitiva la termina pagando doña Rosa, que no tiene por qué pagarla para promocionar los viajes afuera de las empresas privadas van a su producto».
No es poco el dinero que manejan y les sirve para hacer negocios a unos pocos, por eso Leonardo Rafael agregó que «es una caja que aporta unos $14 millones por año. Estamos en un cambio generacional, cambio de época, un gobierno que vino a mostrarnos una libertad. Por eso nosotros hablamos de la casta de la carne, son pocos los que se reparten el beneficio de todo lo que hacemos la parte productiva de la actividad».