La abogada y ex diputada nacional Marcela Campagnoli advirtió sobre las falencias de la normativa vigente y reclamó cambios urgentes: cuestionó las restricciones a la internación involuntaria, la falta de especialistas y el impacto creciente de los trastornos mentales en la sociedad.

La abogada y ex diputada nacional Marcela Campagnoli cuestionó con dureza la actual Ley de Salud Mental y planteó la necesidad urgente de una reforma profunda, en el marco del anuncio del gobierno nacional de enviar un nuevo proyecto al Congreso. “Esperemos que no sea un anuncio para tapar otras noticias, pero entiendo que va en sintonía con lo que vengo trabajando hace más de cinco años”, señaló en la 99.9.
Campagnoli sostuvo que la normativa vigente, sancionada en 2010, “abandonó a los pacientes y a los familiares”, especialmente por las restricciones a la internación involuntaria. “Al impedir en el artículo 20 la internación involuntaria, que antes se podía, hoy los familiares no tienen herramientas para actuar ante situaciones graves”, explicó.
En ese sentido, remarcó la necesidad de modificar el concepto actual de riesgo: “La ley habla de ‘riesgo cierto e inminente’, pero el riesgo nunca es cierto, porque si no sería una certeza. Es necesario incorporar la palabra ‘grave’, porque hay estándares que permiten identificar cuándo una persona representa un riesgo grave para sí o para terceros”.
La ex legisladora graficó el problema con casos concretos: “Una madre me decía: ‘Mi hija tiene 19 años, se autolesiona, consume sustancias, no quiere internarse’. Judicializó el caso, logró la orden para internarla, pero antes de que se concrete, la chica se suicidó. Los tiempos de la justicia no son los tiempos de los pacientes”.
Otro de los puntos críticos que planteó es el funcionamiento del equipo interdisciplinario. Si bien valoró su existencia, cuestionó que todos los integrantes tengan el mismo peso en la decisión: “Tiene que estar sí o sí la firma de un psiquiatra, porque es el único que puede diagnosticar, interpretar la historia clínica y medicar correctamente. Hay que jerarquizar su rol”.
También apuntó contra la prohibición de los institutos monovalentes: “Podés tener un instituto de cardiología o traumatología, pero no uno psiquiátrico. Eso es un error. La especialidad es necesaria”. En ese marco, recordó un caso ocurrido en el Hospital Posadas: “Un paciente psiquiátrico se despertó atado, se alteró, se tiró por la ventana y mató a un camillero. Esto pasa cuando no hay lugares adecuados ni personal especializado”.
Para Campagnoli, la falta de incentivos y el riesgo legal han generado una fuerte caída en la cantidad de profesionales: “Antes había unos 140 médicos por año que elegían psiquiatría; hoy, como mucho, seis. Es dramático. Muchos no quieren ejercer por miedo a ser denunciados por privación ilegítima de la libertad si internan, o por abandono de persona si no lo hacen”.
Además, advirtió sobre el crecimiento de los problemas de salud mental, especialmente entre los jóvenes: “Después de la pandemia la demanda se duplicó. En la provincia de Buenos Aires, la principal causa de muerte en jóvenes es el suicidio”.
En ese contexto, anunció que presentó un proyecto de emergencia en salud mental para la provincia: “Proponemos dispositivos móviles de atención, crear un registro de conductas suicidas y diseñar políticas públicas para prevenir”.
También vinculó la problemática con otros fenómenos actuales: “El uso excesivo de pantallas genera aislamiento, apatía y abandono de hábitos saludables. A eso se suma la ludopatía, que está creciendo entre los jóvenes”. Y cuestionó la falta de regulación: “No se quiso prohibir el uso de tarjetas de crédito ni la publicidad del juego online. Los chicos te dicen que se engancharon porque les aparecían anuncios en redes que les ofrecían dinero para empezar”.
Finalmente, fue contundente sobre la necesidad de una política integral: “Tiene que haber una política de Estado en salud mental. Hoy no la hay. Y mientras tanto, estamos dejando a personas y familias completamente desprotegidas”.