El Defensor del Pueblo de General Pueyrredón, Marcelo Lacedonia, advirtió sobre la crítica situación de IOMA y habló de un sistema colapsado, con demoras estructurales, incumplimientos judiciales y un deterioro creciente en la calidad de atención.

El Defensor del Pueblo de General Pueyrredón, Marcelo Lacedonia, trazó un duro diagnóstico sobre el funcionamiento del IOMA y aseguró que la situación actual refleja una crisis estructural que afecta directamente a los afiliados, con incumplimientos incluso frente a resoluciones judiciales.
“Ni siquiera con orden judicial están cumpliendo con los amparos. Hay colegas que tienen que denunciar penalmente el incumplimiento y solo así reaccionan los funcionarios”, afirmó en diálogo con la 99.9.
Lacedonia, quien además fue director regional de la obra social durante dos años, sostuvo que existe una desconexión total entre la conducción del organismo y la realidad: “Quienes están a cargo a nivel provincial están convencidos de que hacen las cosas de manera fantástica, pero eso choca de frente con la realidad asistencial de los afiliados”.
En ese marco, consideró que el problema es de larga data pero se ha agravado: “Es una situación que viene de hace años, pero se ha profundizado con esta gestión y amerita una intervención a nivel provincial. No se cumplen los fines para los cuales fue creado IOMA”.
Uno de los aspectos más críticos, según detalló, es el funcionamiento administrativo del sistema: “Tenemos un goteo permanente de reclamos, tres o cuatro casos por día. Uno de los mayores problemas es la antigüedad de los nomencladores. Hay prácticas médicas comunes que no están contempladas y todo termina en el trámite de excepción”.
Ese mecanismo, explicó, genera demoras incompatibles con la urgencia de los casos: “Un trámite de excepción puede tardar un mes en llegar al directorio, que se reúne solo dos veces por mes. Y no sabemos si va a decir que sí o que no. Lo que hoy es programado, mañana puede ser urgente”.
Para Lacedonia, el sistema está desactualizado y funciona de manera obsoleta: “IOMA sigue manejándose como hace décadas. Hay que llevar los trámites a La Plata todos los jueves. Sale una camioneta con los expedientes. Es un sistema casi artesanal”.
Además, señaló que esto deriva en una lógica de atención selectiva: “Se gestionan cinco o diez casos urgentes porque los afiliados golpean la puerta, pero el resto queda pendiente hasta las reuniones del directorio”.
El Defensor del Pueblo también vinculó el deterioro con decisiones específicas: “En 2023 se declaró la emergencia asistencial en General Pueyrredón cuando se rompió el convenio con FECLIBA. A partir de ahí, la degradación fue en aumento”.
En cuanto a la calidad de las prestaciones, fue contundente: “Se pasó de tener libre elección de prestadores a tener que elegir entre opciones de menor nivel. Y no se audita nada: ni el estado edilicio, ni el trato a los afiliados, ni la calidad de atención”.
Finalmente, Lacedonia remarcó la importancia del sistema solidario que representa la obra social, pese a sus falencias actuales: “Yo sigo pagando IOMA como voluntario porque creo en el sistema. Es fundamental para sostener tratamientos costosos que un trabajador no podría afrontar solo”.
Sin embargo, insistió en la urgencia de cambios profundos: “Hoy la realidad es que el sistema no está dando respuestas y los afiliados quedan en una situación de desamparo que no puede continuar”.