El decano de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis, destacó el desarrollo de un nanosatélite seleccionado por la NASA entre 60 países y remarcó el valor del sistema científico nacional.

El decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, Marcos Actis, destacó el hito tecnológico alcanzado por la Argentina con el desarrollo de un nanosatélite que fue seleccionado por la NASA en el marco de una misión internacional, subrayando que se trata de un logro del sistema científico nacional que trasciende coyunturas políticas.
“Se firmó en 2023 el acuerdo Artemis II, donde Argentina iba a colaborar en esta misión. Nosotros veníamos trabajando en nuestro propio satélite en la universidad y presentamos un escalamiento del proyecto. Fue elegido por la NASA frente a otros 60 países”, explicó en la 99.9. En ese contexto, remarcó que “hoy ya voló, regresó a la Tierra y cumplió su misión. Solo cuatro países en el mundo tenían un satélite para esta misión específica”.
Actis insistió en la necesidad de comprender estos desarrollos como políticas de largo plazo: “Esto va más allá de un gobierno de turno. Son proyectos de largo plazo que llevan adelante las universidades, los institutos científicos y la CONAE. Si bien el satélite se hizo en ocho meses, es porque venimos trabajando hace más de 30 años en estas tecnologías”.
En esa línea, pidió evitar la apropiación política de estos logros: “No es bueno que se le adosen estas cosas a un gobierno u otro. En Argentina estamos tan divididos que si viene de un lado está bien y si viene del otro está mal. Esto es como Malvinas, son cosas en las que tenemos que estar todos de acuerdo”.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que fue desarrollado íntegramente en el ámbito público: “De los cuatro satélites seleccionados, el nuestro era el único hecho en el sistema científico del Estado. Los otros tres eran de empresas privadas contratadas. Y el único que funcionó bien desde el primer momento hasta el final fue el nuestro. Eso habla de la calidad de la ciencia y la tecnología argentina”.
El ingeniero también defendió el rol de la universidad pública, haciendo hincapié en su financiamiento y responsabilidad social: “A mí me paga el sueldo la gente que nunca va a pisar la universidad. El IVA lo paga hasta el que apenas puede comprar un sachet de leche. Por eso hay que honrar ese esfuerzo y usar bien los recursos”.
En cuanto a la misión en sí, explicó que el satélite alcanzó una distancia inédita para el país: “Es el artefacto fabricado en Argentina que más lejos llegó en el espacio, a 72.000 kilómetros. Fue liberado, comenzó a transmitir inmediatamente y estuvo enviando datos durante horas hasta su reingreso a la atmósfera”.
La información recolectada tiene aplicaciones clave para el futuro de la exploración espacial: “La misión incluía un medidor de GPS en alta altura, donde hoy no hay navegación posible, y un medidor de radiación para analizar lo que le pasa a los astronautas y a los materiales en el espacio”.
Sobre este punto, Actis profundizó: “El ser humano está protegido por la atmósfera terrestre, pero cuando sale al espacio queda expuesto a radiaciones que todavía no conocemos del todo. Estas mediciones son fundamentales para futuras misiones, como las que buscan volver a la Luna o incluso llegar a Marte”.
Además, destacó un desarrollo argentino innovador: “La universidad desarrolló un sistema que podría permitir navegación más allá de los 400 kilómetros de altura, donde hoy el GPS deja de funcionar. Esto se logra captando reflejos de las señales, algo que todavía se está validando con esta misión”.
Finalmente, valoró el impacto estratégico de este tipo de avances: “Hay unos 12 países en el mundo que hacen estas cosas y son los más desarrollados. Porque estas tecnologías derraman sobre toda la economía. Argentina tiene el capital humano para hacerlo, falta que nos pongamos de acuerdo y trabajemos juntos”.
El logro, concluyó, no solo representa un avance científico, sino también una muestra del potencial del país cuando se articulan conocimiento, esfuerzo y políticas sostenidas en el tiempo.