El analista militar español aseguró que el avance ruso en Ucrania es mínimo, sostenido a costa de enormes pérdidas humanas y amplificado por una maquinaria propagandística que muchos medios aún reproducen sin cuestionar.

En diálogo con la 99.9, el analista militar español Martín Tuitero desarmó el relato sobre un supuesto avance arrollador de Rusia en el Donbass y advirtió que las operaciones militares rusas están hoy más al servicio de una estrategia política y propagandística que de una lógica militar efectiva. “Lo que vemos no es una gran ofensiva mecanizada, sino pequeños grupos de infantería lanzados al combate con pérdidas terribles”, explicó.
Según detalló, el ejército ruso ha reemplazado medios técnicos y blindados por mano de obra, lo que dispara el número de bajas. “Cuando sustituyen recursos por carne, las bajas se disparan, como ha pasado a lo largo de la historia”, afirmó, y señaló que los combates actuales son de escala limitada, con enfrentamientos de apenas unos cientos de combatientes por lado y avances que se miden en metros o pocos kilómetros.
Tuitero también cuestionó el rol de los grandes medios occidentales, que —según dijo— siguen presos de inercias y dogmas instalados desde el inicio de la guerra. “Todavía recuerdo cuando se aseguraba que Rusia iba a tomar Kiev en tres días. Eran verdades asumidas que nadie cuestionaba”, recordó, y agregó que durante años se difundieron datos “aberrantes” sobre una supuesta capacidad industrial infinita del Kremlin.
En ese marco, remarcó que Rusia solo puede sostener avances aceptando pérdidas “inaceptables para cualquier otro país”, lo que desnuda la fragilidad real de su poder militar convencional. “Hablamos de microgestión del combate, de avances mínimos que en cualquier otro conflicto no llamarían la atención”, subrayó.
Finalmente, al referirse al temor creciente en Europa, sostuvo que Rusia no representa una amenaza convencional real para el continente. “Rusia no es rival para Europa, ni siquiera sin contar a la OTAN. La única alternativa sería la guerra nuclear, y en ese caso da lo mismo cualquier preparación”, concluyó, atribuyendo los mensajes alarmistas a una Europa que despierta de décadas de inercia y falsa sensación de paz permanente.