El paleontólogo explicó cómo se realizó el rescate del fósil en los acantilados de Sentinela del Mar y qué información aporta sobre el clima, la fauna y los paisajes de la región en tiempos prehistóricos.

El paleontólogo del Museo Scaglia, Matías Taglioretti, brindó precisiones sobre el hallazgo de un colmillo de mastodonte en la zona de Sentinela del Mar, un descubrimiento que permite reconstruir cómo era el ambiente de la región hace entre 100 y 150 mil años. Según explicó en la 99.9, el hallazgo original se produjo hace dos años y fue realizado por Marco Cenizo, investigador vinculado a la creación de la reserva natural del lugar.
“El colmillo estaba preservado en los acantilados y, tras una verificación reciente, se dio aviso al Museo de Miramar, que organizó la expedición para rescatarlo”, detalló Taglioretti. Se trata de un incisivo perteneciente a un elefante prehistórico, cuya antigüedad se pudo estimar a partir de su ubicación en el perfil geológico.
En ese sentido, explicó que en la zona existen niveles datados mediante escorias, restos de antiguos impactos meteoríticos que permiten realizar dataciones absolutas. “El colmillo se encuentra por encima de un nivel geológico que ya está fechado, por lo que, por su posición relativa, se estima una edad de entre 100 y 150 mil años”, señaló.
El especialista aclaró que, en términos geológicos, se trata de un material relativamente joven y recordó que los acantilados de la región conservan registros de hasta cuatro millones y medio de años. Además, contextualizó el hallazgo dentro de los ciclos climáticos del planeta: “Durante los máximos glaciales, el nivel del mar bajaba porque gran parte del agua quedaba retenida en forma de hielo sobre los continentes, y la costa avanzaba”.
Finalmente, Taglioretti destacó que estos restos permiten reconstruir el clima y los ambientes del pasado. “A partir de estudios isotópicos en el esmalte de los molares se puede saber qué plantas comían estos animales y, con eso, inferir cómo era el clima”, explicó. El nuevo colmillo será incorporado a la colección del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, donde permitirá ampliar el conocimiento sobre las faunas prehistóricas de la provincia de Buenos Aires.