La denunciante del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, habló en la 99.9 sobre la situación judicial de la causa por abuso sexual y desobediencia. Aseguró que existen pruebas contundentes y denunció presiones políticas, intentos de soborno y maniobras para frenar el proceso.

Melody Rakauskas, denunciante del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, volvió a referirse a la causa judicial en la que acusa al jefe comunal por abuso sexual y desobediencia, y aseguró que continuará con las acciones judiciales a pesar de las resoluciones adversas que se han producido en el expediente.
En diálogo con la 99.9, recordó que la denuncia se remonta al año 2021. “Yo denuncio a Fernando Espinoza por los hechos que sucedieron, que fueron un abuso sexual y después varios incumplimientos de la perimetral que le había impuesto la justicia”, explicó.
Según indicó, el proceso judicial tuvo avances importantes en los últimos años. “En mayo del 2024 se lo procesa al intendente por dos hechos: por abuso sexual y por desobediencia”, detalló.
Esa decisión fue ratificada posteriormente en instancias superiores. “Ese procesamiento fue confirmado por la Cámara del Crimen. Primero lo procesó la jueza Galetti y luego lo ratificó la Cámara”, señaló. Rakauskas también destacó que la Corte Suprema intervino en el expediente. “La Corte Suprema dejó firme el procesamiento de Espinoza y también quedó confirmada la elevación a juicio”, afirmó.
En ese sentido, recordó que el 25 de marzo de 2025 se resolvió avanzar con el juicio oral. “Se confirmó la elevación a juicio de Fernando Tomás Espinoza por los dos hechos porque había prueba suficiente”, indicó.
La denunciante sostuvo que en el expediente existen múltiples elementos que respaldan su relato. “Había pruebas suficientes y abundantes de todo lo que sucedió, desde las antenas telefónicas que confirmaron que la noche que yo denuncié los dispositivos de Espinoza impactaron en mi casa”, explicó.
Según afirmó, ese dato contradice la versión del intendente. “Espinoza declaró que estaba en otro domicilio y que no estaba en mi casa, pero las antenas telefónicas confirmaron que sí estaba allí”, señaló.
Rakauskas también mencionó otras pruebas que, según dijo, fueron incorporadas a la causa. “Entregué pruebas, incluso un vello púbico de Espinoza que la fiscal escondió durante cuatro años y que apareció después sin rotular y sin cadena de custodia”, denunció.
En ese contexto, cuestionó duramente el accionar de algunos sectores del sistema judicial. “Hubo omisiones de pruebas y maniobras para tratar de encubrir a un violador”, afirmó.
Actualmente, la causa atraviesa una nueva instancia judicial. “Se presentó una apelación y ahora veremos qué decide el tribunal”, explicó.
Pese a ello, aseguró que continuará litigando si es necesario. “Seguramente lo rechazarán y de ahí iremos a Casación para seguir peleándola”, sostuvo.
“Yo no me doy por vencida porque denuncié y todo lo que denuncié fue cierto”, agregó.
Rakauskas también explicó cómo llegó a trabajar en el municipio de La Matanza. Según relató, su ingreso se produjo a partir de su relación de pareja con un hombre vinculado al intendente. “Yo llegué ahí a través de quien era mi expareja, que tenía una amistad de más de 20 años con Espinoza”, contó.
Indicó además que mantuvo una relación de seis años con esa persona. “Yo tenía una relación de seis años de noviazgo con Gustavo Cilia”, señaló. Según su relato, ingresó al municipio como secretaria en 2021. “No era un cargo de funcionaria pública, era simplemente el cargo de una empleada”, aclaró.
Sin embargo, aseguró que el episodio denunciado ocurrió poco tiempo después de comenzar a trabajar. “No tardó ni quince días el intendente en abusarme”, afirmó. Además, cuestionó la calificación inicial del hecho. “No fueron solamente tocamientos impúdicos como dijeron, fue un abuso sexual gravemente ultrajante”, aseguró.
La denunciante también describió las consecuencias personales que le generó esa situación. “Las cosas que pasaron esa noche me dejaron un trauma. Las cuatro pericias que me realizaron determinaron un trauma alto”, indicó.
En otro tramo de la entrevista, Rakauskas denunció presuntas relaciones empresariales entre su expareja y el intendente. “Gustavo Cilia es socio de Fernando Espinoza en varias sociedades que tienen en La Matanza”, afirmó.
Según sostuvo, incluso existirían negocios vinculados a distintas actividades comerciales. “Hay negocios entre Espinoza y Cilia, y él funciona prácticamente como su testaferro”, aseguró.
También señaló que presentó denuncias vinculadas a esos hechos, aunque aseguró que no avanzaron. “Eso también lo denuncié, pero el Ministerio Público Fiscal archivó la causa en dos días sin investigarla”, afirmó.
Por otra parte, relató que recibió presiones para abandonar la causa. “Hasta el 2024 mantuve contacto con mi expareja por otro intento de soborno para que me baje de la causa y arregle por plata un abuso sexual”, denunció.
“Yo le dije que no, que no me iba a bajar porque quiero justicia”, remarcó.
Finalmente, también cuestionó el posicionamiento de dirigentes políticos en torno al caso. En particular mencionó al dirigente social Héctor “Toti” Flores.
“Cuando le preguntaron por la denuncia de abuso sexual se quedó callado y dijo que prefería no opinar sobre Espinoza. Ahí no me quedó ninguna duda de que estaba en sintonía con él”, sostuvo.
Para Rakauskas, ese tipo de actitudes refleja un problema más amplio en la política. “Es una degradación absoluta. Parece que la política y la moral son dos caminos diferentes en la actualidad”, concluyó.