«Nos robaron dos veces en un día y nadie hizo nada»: el desesperado testimonio de una comerciante marplatense

Marcela Macaya sufrió dos violentos robos en su local de la avenida Colón en un mismo día. El atacante sería el mismo y en uno de los hechos golpeó brutalmente a un cliente indefenso. “Estaba sacado, con el arma les pegaba”, denunció.

La inseguridad volvió a golpear con fuerza a los comerciantes de Mar del Plata. Esta vez, fue Marcela Macaya, comerciante con ocho años de trayectoria en la zona de avenida Colón al 9300, quien vivió una jornada de violencia y angustia: dos robos en el mismo día, presuntamente cometidos por la misma persona.

“Lo más probable, por lo que hemos visto en las cámaras, es que sea la misma persona. La mochila es la misma”, relató Marcela en diálogo con la 99.9. “En el asalto brutal que tuvimos a la mañana se lo ve con una moto, en la cámara que da a la calle. A la tarde entró solo, igual que a la mañana, pero esta vez no había clientes. Por suerte”.

El primer robo fue extremadamente violento. “Estaba muy sacado y con el arma les pegaba”, describió Macaya, que no se encontraba en el lugar en ese momento, pero accedió al video de seguridad. “Uno de los clientes, que hace años viene al negocio, fue tirado al piso y golpeado dos o tres veces. Él tuvo un ACV hace poco, anda con bastón. Es una persona indefensa. Cayó al piso apenas lo empujaron”.

Las imágenes muestran con crudeza la escena: personas tiradas, con las manos levantadas, mientras el delincuente se mueve por el local a los gritos y golpeando con el arma. “Mucha impotencia. Nosotros no habíamos vivido jamás algo así. A la tarde fue menos grave porque no había clientes, pero el susto de las chicas fue tremendo”, lamentó la comerciante.

El accionar policial también generó indignación. “El 911 tardó unos 20 minutos, pero lo que más nos llamó la atención fue que mientras él estaba adentro golpeando a los clientes, pasaba un patrullero. Se ve en el video. Una clienta que quiso entrar se fue y dio aviso al patrullero, pero pasó de largo. No paró, se ve claro. Y se escuchan los gritos de ella también”, denunció. “Eso lastima un montón, porque uno ya no sabe qué hacer, si llamarlos o no llamarlos”.

Marcela decidió, después del segundo ataque, acercarse al domicilio del cliente agredido. “Estuvimos por la tarde interiorizándonos cómo estaba. Sus hijos lo habían llevado a una clínica a hacerse una tomografía, porque le golpeó la cabeza y lo cortó. Gracias a Dios está bien, salió todo bien”, contó con alivio, aunque aún conmovida.

La comerciante, como tantos otros en la ciudad, siente que la situación los supera. “Uno no sabe cómo reaccionar. Obviamente que nadie quiere pasar por una situación así. Hoy tenemos que decir ‘gracias a Dios no mataron a nadie’, pero tampoco es justo estar viviendo esto. Nada de esto es justo”, afirmó con firmeza.

Su testimonio se suma a una realidad cotidiana para muchos comerciantes. “Es la tercera, cuarta vez que nos asaltan”, es una frase que se escucha con frecuencia en los barrios comerciales, aunque las denuncias formales no siempre reflejan la magnitud del problema. Como concluyó Marcela: “Lo peor que nos puede pasar es dejar de hacer visibles estas cosas”.